Deslizándome hacia ti

Capitulo 6: El peso de las miradas

El silencio sobre la pista se volvió insoportable.
Madison seguía sonriendo. Elegante. Perfecta.
Como si no acabara de lanzar una amenaza disfrazada de comentario casual.
Evelyn sintió un nudo formándose en su estómago.
Blake apoyó un brazo sobre la baranda con tranquilidad absoluta.
—Nos vemos en la clasificación regional, Carter —dijo mirando a Evelyn—. Aunque todavía no entiendo cómo piensas competir con un reemplazo improvisado.
Noah dio un paso apenas hacia adelante.
Sutil. Pero protector.
Y Evelyn lo notó inmediatamente.
Madison también.
La sonrisa de la chica se tensó apenas un segundo.
—Oh —murmuró—. Esto sí es interesante.
Richard apareció entonces desde el otro lado de la pista.
Y apenas vio a Madison y Blake cerca de ellos, su expresión se endureció.
—¿Hay algún problema?
—Ninguno —respondió Madison con dulzura falsa—. Solo estábamos saludando a Noah.
Richard observó al chico unos segundos antes de volver a mirar a los rivales.
—Entonces ya terminaron.
El tono fue seco. Final.
Blake levantó las manos en rendición.
—Tranquilo, coach.
Pero antes de irse, Madison volvió a mirar directamente a Noah.
Y esta vez no sonrió.
—No deberías haber vuelto.
Algo oscuro cruzó el rostro de Noah.
Tan rápido que Evelyn casi creyó imaginarlo.
Madison y Blake finalmente se alejaron entre murmullos y miradas curiosas.
El estadio seguía observándolos.
Siempre observando.
Richard exhaló lentamente.
—A la pista. Ahora.
El entrenamiento fue un desastre.
No físicamente.
Peor.
Mentalmente.
Evelyn no podía dejar de pensar en la frase de Madison.
“Sería una pena que otro accidente arruinara esta temporada también.”
Las cuchillas de sus patines rasparon mal el hielo en otro giro.
Noah la sostuvo del brazo antes de que perdiera el equilibrio.
—Otra vez te desconectaste.
Ella apartó el brazo rápidamente.
—Estoy bien.
—No lo estás.
—¿Siempre haces eso?
Él frunció apenas el ceño.
—¿Qué cosa?
—Actuar como si supieras exactamente lo que le pasa a la gente.
Noah la observó unos segundos.
—No necesito adivinar mucho contigo.
Eso la irritó más de lo necesario.
Porque tenía razón.
Otra vez.
Richard caminaba alrededor de la pista evaluándolos con atención extrema mientras anotaba cosas en una libreta.
Cada error. Cada movimiento fuera de sincronía.
Evelyn sentía el peso de esa mirada clavándose en su espalda.
—Desde el lift otra vez —ordenó él.
Noah asintió apenas.
Evelyn tomó aire.
No estaba lista para levantamientos todavía. Ni física ni mentalmente.
Pero Richard jamás aceptaría eso.
Noah se colocó frente a ella.
—Relaja los hombros.
—Estoy relajada.
Él levantó una ceja.
—Pareces a punto de asesinar a alguien.
—Quizá lo estoy considerando.
Eso le arrancó una exhalación divertida.
Muy leve.
Pero Evelyn sintió algo extraño revolverse dentro de ella al escucharlo.
Noah extendió las manos.
—Ven.
Ella dudó apenas antes de acercarse.
El contacto llegó de inmediato.
Las manos de Noah se acomodaron en su cintura mientras ella apoyaba las propias sobre sus hombros.
Y el mundo se volvió demasiado consciente.
Del calor. De la cercanía. De la respiración de ambos.
—No pienses tanto —murmuró él.
Fácil para él decirlo.
Evelyn podía sentir cada músculo tensarse bajo sus dedos.
—A la cuenta de tres —continuó Noah—. Uno… dos…
La levantó antes del tres.
Evelyn soltó un jadeo ahogado cuando sus pies abandonaron el hielo.
—¡Noah!
Él giró suavemente sosteniéndola con firmeza absoluta.
Seguro. Estable.
Como si nunca existiera la posibilidad de dejarla caer.
—Te tengo —dijo otra vez.
Maldita frase.
Le aceleraba el corazón de una forma ridícula.
Cuando volvió a bajarla, Evelyn todavía tenía las manos aferradas a sus hombros.
Y Noah seguía demasiado cerca.
Los ojos claros clavados en ella.
Silencio.
Uno peligroso.
Hasta que Richard habló desde afuera de la pista.
—Otra vez.
La magia se rompió inmediatamente.
Evelyn retrocedió un paso.
Respirando demasiado rápido.
Noah apartó la mirada primero esta vez.
Y por alguna razón…
Eso la descolocó todavía más.
Horas después, el estadio ya casi estaba vacío.
Richard se había ido a hablar con organizadores de la regional y Evelyn aprovechó para quedarse practicando sola algunos giros.
Necesitaba despejar la cabeza.
El hielo estaba silencioso otra vez. Más tranquilo.
Hasta que escuchó aplausos lentos desde las gradas.
Evelyn frenó de golpe.
Blake Donovan estaba sentado unas filas arriba.
Solo.
—¿Qué haces aquí?
Él sonrió apenas.
—Observando.
Algo en su tono hizo que Evelyn se pusiera inmediatamente alerta.
Blake bajó un par de escalones lentamente.
—Sabes… Noah siempre fue un problema.
Ella cruzó los brazos.
—No me interesa hablar contigo.
—Debería interesarte.
Blake apoyó los codos sobre sus rodillas.
—Porque tarde o temprano vas a descubrir por qué desapareció.
Evelyn sintió el pecho tensarse apenas.
—¿Qué significa eso?
Blake sostuvo su mirada.
Y sonrió.
Frío.
—Pregúntale qué pasó la noche en que arruinó la carrera de su antigua compañera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.