Deslizándome hacia ti

Capitulo 8: No voy a caer

Evelyn no respondió de inmediato.
El silencio entre ambos se extendió mientras las luces blancas del vestuario zumbaban suavemente sobre sus cabezas.
Noah seguía esperando.
Sin insistir. Sin intentar convencerla.
Como si realmente creyera que ella iba a irse.
Y quizá debería hacerlo.
Porque el miedo ya había empezado a instalarse dentro de ella.
La imagen apareció sola en su cabeza: una caída, un cuerpo golpeando el hielo, una carrera destruida en segundos.
“Sí.”
La forma en que Noah había admitido todo seguía resonando en su mente.
Sin excusas.
Eso lo hacía más difícil.
Evelyn tragó saliva lentamente.
—¿Fue tu culpa?
La pregunta salió apenas en un susurro.
Noah permaneció quieto.
Después bajó la mirada.
—Sí.
Otra vez esa honestidad brutal.
Evelyn sintió algo apretarse dentro de su pecho.
—Pero no como la gente cree.
Ella frunció el ceño apenas.
Noah pasó una mano por su nuca antes de continuar.
—El levantamiento salió mal porque Ava perdió equilibrio en el aire. Intenté sostenerla… pero no llegué.
Sus ojos claros volvieron hacia ella.
Y esta vez no había frialdad. Ni arrogancia.
Solo dolor.
—La escuché golpearse contra el hielo.
Evelyn dejó de respirar un segundo.
Noah tragó saliva.
—Todavía escucho ese sonido algunas noches.
El corazón le dolió de una forma extraña.
Porque de pronto ya no veía al ex prodigio misterioso del que todos hablaban.
Veía a un chico cargando algo demasiado pesado para alguien de dieciocho años.
—¿Y por eso desapareciste?
Él soltó una risa baja. Vacía.
—La federación quería proteger la imagen del deporte. La prensa necesitaba un culpable. Y yo… ya no podía subir a una pista sin sentir que iba a destruir a alguien otra vez.
Evelyn lo observó en silencio.
Todo empezaba a encajar.
La forma en que Noah la sostenía. La tensión en sus manos. El “te tengo” constante.
Como si necesitara repetírselo también a sí mismo.
—Entonces ¿por qué volver ahora?
Noah tardó unos segundos.
—Porque te vi caer.
Ella parpadeó confundida.
—¿Qué?
—Y aun así seguías levantándote.
El aire se quedó atrapado en sus pulmones.
Noah dio un paso apenas más cerca.
—Todos entrenan para ganar, Evelyn. Tú entrenas como si estuvieras intentando demostrar que mereces existir sobre el hielo.
La frase le golpeó demasiado fuerte.
Porque era verdad.
Toda su vida había sido eso: entrenar, perfeccionarse, no decepcionar, ser suficiente.
Nunca había pensado en el hielo como algo que pudiera amar.
Solo como algo que debía conquistar.
—Tu padre te está destruyendo lentamente —murmuró Noah.
Ella apartó la mirada inmediatamente.
—No hables de él.
—¿Por qué? ¿Porque sabes que tengo razón?
—No sabes nada sobre mi vida.
—Sé que te exige hasta que no puedes respirar.
Eso hizo que Evelyn explotara.
—¡Porque quiere que sea mejor!
Su voz rebotó por el vestuario vacío.
Noah no se movió.
—No —dijo suavemente—. Quiere que seas perfecta.
Silencio.
Y Evelyn sintió algo quebrarse apenas dentro de ella.
Porque había una diferencia enorme entre esas dos cosas.
Una diferencia que nunca había querido mirar demasiado de cerca.
Noah dio un paso atrás lentamente.
—No tienes que decidir ahora.
Ella levantó la vista.
—¿Qué?
—Lo de competir conmigo.
Su expresión volvió a cerrarse un poco.
La armadura regresando.
—Pero si lo haces… necesito que entiendas algo.
Evelyn esperó.
Noah sostuvo su mirada.
Y por primera vez desde que lo conocía, parecía completamente vulnerable.
—No voy a dejarte caer.
El corazón de Evelyn golpeó fuerte contra sus costillas.
Porque él no lo dijo como una promesa arrogante.
Lo dijo como alguien que estaba aterrado de fallar otra vez.
Y eso… eso fue lo que terminó de destruir sus defensas.
Esa noche nevó más fuerte que nunca.
Evelyn estaba acostada en su cama mirando el techo mientras las luces de los autos se reflejaban contra la ventana.
No podía dormir.
Otra vez.
Tenía demasiadas cosas girando en la cabeza: Liam, la competencia, Madison, el accidente de Ava, Noah.
Especialmente Noah.
Suspiró frustrada y tomó el celular.
Había cientos de comentarios nuevos en el video viral.
Pero uno llamó inmediatamente su atención.
Una publicación reciente de Madison Reed.
Era una foto entrenando junto a Blake.
Perfectos. Sonriendo. Intocables.
La descripción decía:
“Algunas personas deberían permanecer lejos del hielo antes de volver a destruir vidas.”
El corazón de Evelyn se hundió.
Los comentarios eran peores.
"Habla de Noah??"
"No debería dejarlo competir otra vez."
"Pobre chica la que tenga que patinar con él."
Evelyn sintió rabia de golpe.
Porque sí, Noah tenía un pasado horrible.
Pero algo dentro de ella empezaba a entender que él ya se castigaba suficiente solo.
Y entonces vio otro comentario.
Uno de Blake.
“Los monstruos siempre terminan mostrando lo que realmente son.”
Eso fue demasiado.
Evelyn bloqueó el celular y se dejó caer otra vez sobre la almohada.
Molesta. Confundida. Con el corazón latiendo demasiado rápido.
Porque cuanto más intentaba alejarse de Noah Hayes…
Más quería entenderlo.




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