Deslizándome hacia ti

Capitulo 9: A centímetros

El estadio estaba vacío cuando Evelyn llegó a la mañana siguiente.
Eso ya era extraño.
Richard Carter jamás llegaba tarde.
Ella caminó lentamente por el pasillo principal con el bolso colgando del hombro mientras el eco de sus pasos se mezclaba con el zumbido lejano de las máquinas que mantenían congelada la pista.
Entonces lo escuchó.
Música.
Suave. Lejana.
Evelyn frunció el ceño y avanzó hasta la entrada del hielo.
Y se quedó inmóvil.
Noah estaba patinando solo.
Las luces del estadio todavía estaban apagadas a medias, dejando franjas azuladas sobre la pista. La nieve acumulada detrás de los enormes ventanales hacía que todo pareciera sacado de un sueño frío y silencioso.
Pero Noah…
Noah parecía pertenecer ahí.
Se movía con una fluidez absurda.
Sin esfuerzo. Sin rigidez.
Cada giro cortaba el hielo con precisión perfecta mientras la música instrumental llenaba el estadio vacío.
Evelyn lo observó ejecutar un salto limpio.
Triple Flip.
Aterrizó como si la gravedad apenas lo tocara.
Después vino una secuencia de pasos rápida. Elegante. Salvaje.
Y por primera vez…
Ella entendió por qué todos hablaban de él como una leyenda juvenil.
No era solo talento.
Era la forma en que sentía el hielo.
Noah no parecía competir contra la pista.
Parecía conversar con ella.
Evelyn se dio cuenta demasiado tarde de que había dejado de respirar.
Entonces Noah frenó lentamente.
Y levantó la vista directamente hacia donde ella estaba.
La había notado todo el tiempo.
Por supuesto que sí.
—Llevas cinco minutos escondida ahí.
Evelyn cruzó los brazos intentando recuperar dignidad.
—No estaba escondida.
—Claro.
Él se deslizó hacia la baranda con tranquilidad.
Había pequeños copos de nieve derritiéndose en su cabello oscuro.
Y eso debería ser ilegal.
—¿Dónde está mi padre?
—En reunión con la federación.
Eso llamó su atención inmediatamente.
—¿Por qué?
Noah se encogió apenas de hombros.
—Supongo que decidir si soy suficientemente peligroso para volver al hielo.
El comentario sonó ligero.
Pero Evelyn alcanzó a notar la tensión escondida detrás.
Ella dudó unos segundos antes de hablar.
—Vi la publicación de Madison.
Los ojos de Noah cambiaron apenas.
Más fríos.
—No deberías leer basura.
—Lo decía por ti.
Él sostuvo su mirada unos segundos.
Y luego apartó la vista.
Como si no supiera qué hacer con eso.
El silencio entre ambos no fue incómodo esta vez.
Extrañamente no.
Evelyn dejó el bolso sobre una banca y comenzó a ponerse los patines lentamente.
Noah la observó.
—¿Qué haces?
—Entrenar.
—Tu tobillo todavía no está bien.
—¿Ahora eres traumatólogo también?
Eso le arrancó una pequeña sonrisa.
Muy leve.
Pero real.
Y Dios.
Ella odiaba lo mucho que le gustaba verla.
Cuando terminó de ajustarse los patines, saltó a la pista con cuidado.
El frío recorrió inmediatamente todo su cuerpo.
Noah seguía observándola.
Demasiado atento.
—¿Qué?
—Nada.
Mentira.
Evelyn rodó los ojos.
—Hablas muy poco para alguien que juzga tanto.
—Hablas mucho para alguien que piensa demasiado.
Touché.
Ella comenzó a deslizarse lentamente por la pista intentando entrar en calor.
Noah la siguió unos segundos después.
—Vamos a probar algo.
Evelyn levantó una ceja.
—Eso suena peligroso viniendo de ti.
—Confía un poco, Carter.
Otra vez esa palabra.
Noah se colocó frente a ella y extendió una mano.
—Solo sígueme.
Ella dudó apenas antes de tomarla.
Error.
El contacto seguía provocándole cosas raras.
Calor. Nervios. Ese maldito vuelco en el pecho.
Noah comenzó a deslizarse hacia atrás lentamente mientras ella avanzaba hacia él.
Las manos unidas entre ambos.
—No mires abajo —murmuró.
—Si me mato será tu culpa.
—Intentaré vivir con eso.
Evelyn soltó una risa pequeña.
Y Noah la miró inmediatamente.
Directo.
Como si aquel sonido lo hubiera tomado por sorpresa.
Eso hizo que ella dejara de reír casi al instante.
Porque la forma en que él la observaba…
Era peligrosa.
—¿Qué? —preguntó incómoda.
Noah tardó un segundo en responder.
—Nada.
Mentiroso.
Continuaron moviéndose por la pista.
Más rápido esta vez.
Los cuerpos acercándose cada vez más mientras giraban juntos.
Evelyn podía sentir la mano firme de Noah guiándola. La sincronía empezando a aparecer poco a poco.
Y entonces ocurrió algo extraño.
Por primera vez en mucho tiempo…
Patinar se sintió fácil.
Libre.
No como una obligación. No como una guerra.
Solo… bien.
Noah debió notarlo.
Porque una pequeña sonrisa apareció apenas en la esquina de su boca.
—Ahí está.
Evelyn frunció el ceño.
—¿Qué cosa?
—La chica que realmente ama esto.
El corazón le dio un golpe tan fuerte que casi perdió el ritmo.
Y justo entonces…
La entrada del estadio se abrió bruscamente.
Richard apareció acompañado de un hombre alto con traje oscuro y credencial de la federación.
Ambos se quedaron observándolos sobre el hielo.
La expresión del hombre cambió apenas al ver a Noah.
Reconocimiento.
Tensión.
Problemas.
—Noah Hayes —murmuró el hombre con frialdad—. Esto sí es inesperado.




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