La música comenzó suavemente por los parlantes del estadio.
Piano. Lento. Melancólico.
Evelyn observó a Noah desde el centro de la pista mientras Richard acomodaba algo en la consola de sonido junto a los entrenadores.
—¿Qué es esto? —preguntó ella.
—Tu programa corto.
El corazón le dio un pequeño salto.
Hasta ahora solo habían practicado elementos técnicos separados: saltos, giros, levantamientos.
Pero un programa…
Eso era distinto.
Porque un programa contaba algo.
Y el patinaje en pareja dependía de una cosa más peligrosa que la técnica:
La conexión.
Richard bajó la vista hacia unas hojas llenas de anotaciones.
—Si van a convencer a Foster, necesitan algo que haga olvidar el poco tiempo que llevan juntos.
Noah permanecía tranquilo frente a ella.
Aunque Evelyn empezaba a reconocer los pequeños detalles que lo traicionaban: la tensión en su mandíbula, los dedos moviéndose apenas, la respiración más lenta de lo normal.
Estaba nervioso.
Y por alguna razón eso la calmó un poco.
Richard señaló el centro de la pista.
—Posiciones iniciales.
Evelyn tragó saliva y obedeció.
Noah se colocó detrás de ella.
Muy cerca.
Demasiado.
Ella podía sentir el calor de su cuerpo incluso con capas de ropa entre ambos.
—La historia del programa es simple —continuó Richard—. Dos personas intentando encontrarse después de haberse roto.
Evelyn sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Porque eso sonaba peligrosamente parecido a ellos.
—Empiezan separados —dijo Richard—. Y todo el programa trata sobre aprender a confiar.
Noah soltó una exhalación casi imperceptible detrás de ella.
Richard levantó la mano.
—Cinco, seis, siete, ocho—
La música comenzó.
Evelyn se impulsó hacia adelante automáticamente.
Los primeros movimientos eran suaves. Distantes.
Ella y Noah apenas se rozaban mientras cruzaban la pista en direcciones opuestas.
Pero incluso sin tocarlo…
Ella podía sentirlo.
La presencia constante de él detrás. Al lado. Cerca.
La coreografía avanzó rápido.
Giros sincronizados. Secuencia de pasos. Cambios de posición.
Y entonces llegó la primera aproximación.
Noah tomó su mano.
Suave.
Pero firme.
El contacto le alteró inmediatamente la respiración.
Maldito cuerpo traidor.
—No pienses —murmuró él apenas.
Fácil para él decirlo.
Noah tiró lentamente de ella hacia sí mientras giraban juntos.
Evelyn levantó la vista.
Error enorme.
Porque Noah estaba mirándola de una forma distinta hoy.
Más intensa.
Más… abierta.
Como si durante esos minutos sobre el hielo olvidara esconderse.
Y eso era peligrosísimo para ambos.
—Más emoción —ordenó Richard desde afuera—. No parecen dos personas que se necesitan.
Evelyn casi se ríe.
Si su padre supiera.
Noah acercó una mano a su cintura mientras seguían moviéndose al ritmo del piano.
Y el corazón de Evelyn empezó a latir demasiado rápido.
—Relájate —susurró él.
—Tu definición de relajarse es rara.
Eso le arrancó una sonrisa pequeña.
Y otra vez…
Otra vez Evelyn sintió ese desastre dentro del pecho.
Continuaron avanzando por la pista.
Más fluidos. Más sincronizados.
Hasta que llegó el lift.
Evelyn tensó el cuerpo inmediatamente.
Noah lo notó al instante.
Siempre lo notaba.
—Mírame.
Ella obedeció casi sin pensar.
—Confía en mí.
El problema era que empezaba a hacerlo.
Y eso daba muchísimo miedo.
Noah contó en voz baja.
—Uno… dos…
La levantó.
El aire abandonó los pulmones de Evelyn cuando sus pies dejaron el hielo.
Pero esta vez no sintió miedo.
Porque Noah la sostenía con absoluta seguridad.
Firme. Estable.
Como si jamás fuera a dejarla caer.
Giraron lentamente mientras la música crecía alrededor.
Y por un instante…
Todo desapareció.
Las presiones. Las rivalidades. Los rumores.
Solo existían ellos sobre el hielo.
Cuando Noah volvió a bajarla, Evelyn quedó demasiado cerca de él otra vez.
Respirando agitada.
Con las manos apoyadas sobre sus hombros.
Y Noah…
Noah no se apartó.
Sus ojos bajaron apenas hacia los labios de ella.
Solo un segundo.
Pero Evelyn lo vio.
Y el corazón casi le explotó dentro del pecho.
El estadio entero pareció desaparecer alrededor.
La música. Las luces. Todo.
Porque Noah seguía mirándola así.
Como si estuviera olvidando algo importante.
O intentando no hacerlo.
—Eso estuvo mejor —dijo Richard de pronto desde afuera.
La voz rompió el momento inmediatamente.
Noah retrocedió un paso.
Demasiado rápido.
Como si acabara de darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Evelyn tragó saliva intentando recuperar oxígeno.
Perfecto.
Ahora además del caos emocional…
También tenía ganas de besarlo.
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Editado: 04.06.2026