Deslizándome hacia ti

Capitulo 13: Bajo presión

Evelyn empezó a odiar las noches.
Porque eran el único momento donde realmente podía pensar.
Y pensar significaba: Noah, sus manos, sus miradas, la forma en que casi la besó.
O quizá ella lo imaginó.
Tal vez estaba perdiendo completamente la cabeza.
Giró sobre la cama soltando un quejido frustrado y enterró la cara en la almohada.
Inútil.
Porque apenas cerraba los ojos volvía a verlo: demasiado cerca, respirando agitado, mirándola como si también estuviera luchando contra algo.
Un golpe suave en la puerta la hizo sobresaltarse.
—¿Evelyn?
Richard.
Ella se incorporó rápidamente.
—Sí.
La puerta se abrió apenas.
Su padre seguía vestido con ropa de entrenamiento a pesar de que ya pasaba la medianoche.
Claro. Porque el hombre probablemente dormía pensando en puntuaciones técnicas.
—Mañana vamos a practicar el throw triple Salchow.
El estómago de Evelyn se tensó inmediatamente.
—Papá…
—Si quieren competir al nivel de Madison y Blake, necesitan aumentar dificultad.
Ella apartó la mirada.
Los throw jumps eran peligrosos incluso para parejas experimentadas.
Y ellos apenas llevaban días entrenando juntos.
Richard notó la duda al instante.
—¿Tienes miedo?
La pregunta cayó como un golpe directo.
Porque en la casa Carter el miedo era casi un pecado.
Evelyn apretó las manos sobre las sábanas.
—No.
Mentira.
Richard asintió apenas.
—Bien. Porque el miedo destruye carreras.
Y luego se fue.
Así de simple.
Evelyn quedó sola otra vez en la oscuridad.
Con el pecho apretado.
Y una sensación horrible creciendo lentamente dentro de ella.
Al día siguiente el estadio estaba helado incluso para estándares normales.
Evelyn calentaba sola sobre el hielo mientras intentaba controlar los nervios en el estómago.
Throw triple Salchow.
Solo pensarlo le aceleraba el corazón.
Noah apareció minutos después cargando dos cafés.
Le alcanzó uno sin decir nada.
Ella lo tomó sorprendida.
—¿Eso fue… un gesto amable?
—No te acostumbres.
Evelyn sonrió apenas antes de dar un sorbo.
Asqueroso.
Frunció la nariz inmediatamente.
—Dios, ¿cómo tomas esto?
Noah la observó divertido.
—Porque funciona.
—Esto sabe a gasolina.
—Y aun así sigues viva.
Ella rodó los ojos.
Pero por primera vez en toda la mañana sintió algo de calma.
Hasta que Richard apareció.
Y esa calma murió inmediatamente.
—Hoy trabajaremos throws.
Noah levantó apenas la vista hacia él.
Después miró a Evelyn.
Y entendió todo.
—Todavía no está lista.
Richard cruzó los brazos.
—No pregunté tu opinión.
—Su tobillo sigue resentido.
—Puede hacerlo.
El ambiente se tensó de inmediato.
Evelyn sintió el estómago revolverse.
Porque una parte de ella quería intentar. Demostrar que podía.
Pero otra… la parte más honesta… estaba aterrada.
Noah se acercó un poco más a ella.
—No vamos a hacerlo hoy.
Richard soltó una risa seca.
—¿Y desde cuándo tú decides?
Noah sostuvo su mirada sin moverse.
—Desde que soy quien tiene que atraparla si algo sale mal.
Silencio.
Evelyn sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.
Porque había algo feroz en la forma en que Noah dijo eso.
Protector.
Richard bajó lentamente de las gradas hacia la pista.
—El miedo ya arruinó tu carrera una vez, Hayes. No dejaré que arruine la de mi hija también.
Golpe bajo.
Directo.
Evelyn vio inmediatamente cómo el cuerpo de Noah se tensaba.
Pero él no retrocedió.
—Esto no es miedo —dijo en voz baja—. Es sentido común.
Richard quedó frente a él.
La tensión entre ambos era tan pesada que parecía romper el aire.
—Haz el lanzamiento —ordenó finalmente mirando a Evelyn.
Su corazón empezó a latir demasiado rápido.
Noah giró hacia ella inmediatamente.
Y entonces ocurrió algo extraño.
No vio presión en sus ojos.
Ni exigencia.
Solo preocupación.
—No tienes que hacerlo —murmuró.
La frase la golpeó más fuerte de lo que debería.
Porque nadie le decía eso jamás.
Nunca.
Evelyn tragó saliva.
Y por primera vez en mucho tiempo…
No supo qué quería realmente.
Richard esperaba una respuesta desde afuera de la pista.
Noah esperaba otra completamente distinta frente a ella.
Y Evelyn quedó atrapada justo en medio.
Otra vez.
—Quiero intentarlo —dijo finalmente.
Noah cerró los ojos apenas un segundo.
Como si acabara de perder una discusión consigo mismo.
Después asintió lentamente.
—Bien.
Pero no parecía convencido.
Ni cerca.
Se colocaron en posición.
Evelyn respiró hondo intentando ignorar el miedo apretándole el pecho.
Throw triple Salchow.
Uno de los elementos más difíciles y peligrosos en pareja.
Noah tomó sus manos.
Firmes. Calientes.
—Escúchame —dijo suavemente.
Ella levantó la vista hacia él.
—Si pierdes eje… no intentes salvar el salto. Solo déjate caer y yo te sostengo.
El corazón le dio un golpe fuerte.
“Yo te sostengo.”
Siempre eso.
Siempre intentando protegerla.
Richard hizo sonar el cronómetro.
—Ahora.
Evelyn tomó velocidad junto a Noah.
Las cuchillas cortando el hielo al mismo ritmo.
Uno. Dos. Tres—
Noah impulsó su cuerpo al aire.
El mundo giró violentamente alrededor de Evelyn.
Una revolución. Dos. Tres—
Y entonces perdió el eje.
Todo ocurrió demasiado rápido.
El aterrizaje salió torcido.
El tobillo falló.
Y Evelyn cayó directo hacia atrás.
Un grito ahogado escapó de sus labios.
Pero nunca golpeó el hielo.
Noah la atrapó antes.
Con fuerza. Desesperadamente.
Ambos terminaron cayendo juntos de rodillas sobre la pista.
Respirando agitadamente.
Evelyn seguía aferrada a él cuando levantó la vista.
Y encontró algo aterrador en los ojos de Noah.
Miedo.
Miedo real.




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