Deslizándome hacia ti

Capitulo 15: A un latido de distancia

El corazón de Evelyn estaba completamente fuera de control.
Noah seguía frente a ella. Demasiado cerca. Con una mano cubriendo la suya contra su rostro.
Y esas palabras todavía flotaban entre ambos.
“No sé cómo dejar de querer estar cerca tuyo.”
Dios.
El estadio entero parecía haberse quedado sin aire.
Evelyn podía escuchar: su propia respiración agitada, el zumbido lejano de las luces, y el latido desesperado de su corazón.
Noah bajó lentamente la mano de ella.
Pero no se apartó.
Error. Gravísimo error.
Porque ahora Evelyn podía notar cada detalle: la pequeña cicatriz cerca de su ceja, las gotas de sudor derritiéndose junto a su cuello, la forma en que él también respiraba distinto.
Como si estuviera perdiendo el control apenas un poco.
Y eso la desarmaba completamente.
—Noah…
Su nombre salió apenas en un susurro.
Los ojos de él volvieron a sus labios otra vez.
Evelyn sintió un escalofrío recorrerle toda la piel.
Esto era mala idea. Pésima. Terrible.
Pero entonces Noah dio un paso más cerca.
Y el mundo dejó de funcionar correctamente.
Ella podía sentir el calor de su cuerpo incluso en medio del frío del estadio.
—Dime que me detenga —murmuró él.
Okay.
Definitivamente su corazón iba a morir ahí mismo.
Porque Noah no sonaba arrogante. Ni seguro.
Sonaba como alguien luchando consigo mismo.
Y lo peor era que Evelyn sabía exactamente por qué.
No era solo el miedo a acercarse a alguien.
Era miedo a romper algo otra vez.
Ella tragó saliva lentamente.
Debería detenerlo.
Debería recordar: la competencia, Liam, los rumores, todo el desastre que podía traer aquello.
Pero en vez de eso…
Sus dedos se cerraron apenas sobre la mano de Noah.
Y eso fue suficiente.
Noah soltó el aire lentamente. Como si hubiera estado conteniéndolo durante días enteros.
Después se inclinó apenas hacia ella.
Muy despacio.
Dándole tiempo para alejarse.
Evelyn no lo hizo.
Porque por primera vez en muchísimo tiempo…
No quería pensar.
Solo quería sentir algo que no fuera presión o miedo.
Los ojos de Noah bajaron una última vez hacia sus labios.
Y entonces.
—Bueno. Esto explica MUCHAS cosas.
Ambos se separaron de golpe.
Sophie estaba parada junto a la entrada del estadio con una bolsa de comida en una mano y expresión absolutamente fascinada en el rostro.
Evelyn quiso morir.
Ahí mismo.
Sobre el hielo.
—¡Sophie!
—¿Qué? ¡Toqué la puerta! Técnicamente.
Noah pasó una mano por su nuca apartándose apenas más.
Y por primera vez desde que lo conocía…
Parecía genuinamente avergonzado.
Eso casi hizo reír a Evelyn.
Casi.
Sophie bajó lentamente las escaleras de las gradas con una sonrisa enorme.
—Wow. Noah Hayes sonrojado. Este día quedará grabado en la historia.
—No estoy sonrojado —murmuró él inmediatamente.
—Claro, campeón.
Evelyn se cubrió la cara un segundo.
—Necesito mejores amistades.
—Y yo necesito detalles.
Noah soltó una pequeña risa por lo bajo.
Y Evelyn sintió el pecho apretarse otra vez.
Porque esa risa…
Le gustaba demasiado.
Sophie los observó a ambos alternando la mirada lentamente.
—Okay, la tensión entre ustedes da miedo.
—Sophie —gruñó Evelyn.
—No, no, en serio. Parece que están a tres segundos de: A) besarse o B) declararse una guerra emocional devastadora.
Silencio.
Ella no estaba equivocada.
Eso era lo peor.
Sophie levantó triunfante una bolsa de papel.
—Traje comida porque Liam me contó lo del entrenamiento suicida de hoy.
La expresión de Noah cambió apenas al escuchar el nombre de Liam.
Sutil. Pero Evelyn lo notó.
—¿Cómo está? —preguntó ella rápidamente.
—Aburrido y amenazando enfermeras emocionalmente.
Eso sonaba exactamente como Liam.
Sophie apoyó la bolsa sobre la baranda.
—También dijo que si Noah te rompe el corazón, piensa atropellarlo con una silla de ruedas.
Noah arqueó apenas una ceja.
—Suena razonable.
Evelyn soltó una risa involuntaria.
Y por un instante…
Todo se sintió extrañamente normal.
Hasta que Noah miró automáticamente hacia la entrada del estadio.
Su expresión cambió al instante.
Seria. Alerta.
Evelyn siguió su mirada.
Y sintió un frío horrible recorrerle el cuerpo.
Blake Donovan estaba observándolos desde afuera del vidrio principal del estadio.
Sonriendo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.