Blake Donovan sonreía como si supiera algo que ellos no.
El vidrio del estadio reflejaba parcialmente la nieve cayendo detrás de él, pero aun así sus ojos permanecían clavados directamente en Noah.
Observándolo.
Provocándolo.
Evelyn sintió el cuerpo tensarse automáticamente.
—¿Desde cuándo está ahí? —susurró Sophie.
Noah no respondió.
Seguía completamente quieto. Demasiado quieto.
Y eso daba más miedo que si estuviera furioso.
Blake levantó lentamente una mano desde afuera.
Un saludo lento. Burlón.
Después señaló apenas a Evelyn.
Y finalmente hizo un gesto de caída con los dedos.
El aire se congeló dentro del pecho de ella.
—Ese imbécil… —murmuró Sophie.
Noah ya estaba avanzando hacia la salida.
Rápido.
Evelyn reaccionó de inmediato y lo sujetó del brazo antes de que llegara a la puerta.
—Noah.
Él se detuvo. Pero no la miró.
La tensión bajo su piel era evidente.
—Suéltame.
—No.
La mandíbula de Noah se marcó apenas.
—Evelyn.
—Eso es exactamente lo que quiere.
Finalmente él giró la cabeza hacia ella.
Y sus ojos claros estaban llenos de algo peligrosísimo.
Rabia.
No una explosiva. Peor.
La clase de rabia fría que alguien guarda demasiado tiempo.
—Está jugando contigo —dijo Noah en voz baja.
Evelyn sostuvo su mirada.
—Entonces no le demos lo que quiere.
Silencio.
Blake seguía observándolos desde afuera.
Esperando una reacción.
Noah respiró lentamente una vez. Dos.
Y finalmente retrocedió un paso.
La tensión no desapareció. Pero se controló apenas.
Sophie exhaló dramáticamente.
—Wow. Acabo de presenciar crecimiento emocional masculino. Estoy emocionada.
Eso hizo que Noah la mirara como si considerara seriamente desaparecerla.
Evelyn casi sonrió.
Casi.
Porque Blake seguía ahí afuera.
Y algo en esa mirada le revolvía el estómago.
Como si estuviera planeando algo.
Otra vez.
Media hora después, Blake finalmente se había ido.
Pero la incomodidad permaneció.
Sophie terminó marchándose también luego de prometer que “no contaría nada del casi beso… todavía.”
Evelyn quería enterrarse viva.
Ahora estaba sentada sobre la baranda de la pista comiendo papas fritas frías mientras Noah permanecía cerca del hielo en silencio.
Otra vez demasiado callado.
—Vas a hacer un agujero en el hielo si sigues mirándolo así —comentó ella.
Noah soltó una exhalación leve.
—Blake nunca hace cosas porque sí.
—Lo sé.
—Y Madison tampoco.
Evelyn bajó lentamente la comida.
—¿Crees que tuvieron algo que ver con el accidente de Liam?
La pregunta quedó suspendida entre ambos.
Pesada.
Noah tardó en responder.
—No lo sé.
Pero sí lo había pensado.
Ella podía verlo perfectamente.
Él apoyó los brazos sobre la baranda sin apartar la vista de la pista.
—Hace años ya hacían cosas sucias en competencias juveniles.
Evelyn frunció el ceño.
—¿Como qué?
—Rumores. Manipular puntuaciones menores. Destruir mentalmente a otras parejas.
Ella sintió un escalofrío.
—Eso es enfermizo.
—Bienvenida al patinaje competitivo.
Noah sonrió apenas. Pero sin humor.
Evelyn lo observó unos segundos en silencio.
Después habló más suave.
—¿Qué pasó realmente entre tú y Blake?
Eso hizo que Noah tensara la mandíbula inmediatamente.
Bingo.
—No es importante.
—Para él sí parece serlo.
Noah apoyó la cabeza hacia atrás soltando aire lentamente.
Como si estuviera decidiendo cuánto contarle.
—Antes entrenábamos en la misma academia.
Evelyn se quedó quieta.
—¿En serio?
Él asintió apenas.
—Blake siempre fue bueno. Pero odiaba perder.
Eso explicaba muchas cosas.
—Cuando Ava y yo empezamos a ganar… él se obsesionó.
Los ojos de Noah se oscurecieron apenas al recordar.
—Blake cree que el mundo se divide entre ganadores y personas inútiles.
Evelyn sintió algo apretarse dentro del pecho.
Porque conocía demasiado bien ese tipo de presión.
Noah giró lentamente hacia ella.
—Y Madison es peor.
—¿Peor?
—Madison disfruta destruir personas.
La forma en que lo dijo… tan tranquila… hizo que el frío recorriera la espalda de Evelyn.
Silencio.
La nieve seguía cayendo afuera mientras las luces del estadio iluminaban suavemente la pista vacía.
Y entonces Noah habló otra vez.
Más bajo.
—Necesito preguntarte algo.
Ella levantó la vista.
—¿Qué cosa?
Noah dudó.
Primera vez.
—Si esto se vuelve peor… si empiezan rumores o intentan lastimarte para llegar a mí…
Sus ojos claros se clavaron en ella.
Intensos. Preocupados.
—Quiero que te alejes.
El corazón de Evelyn tropezó dolorosamente.
—Noah...
—Lo digo en serio.
Ella bajó lentamente de la baranda hasta quedar frente a él.
—¿Y tú?
Noah frunció apenas el ceño.
—¿Qué?
—¿Quién te protege a ti?
Silencio.
Uno fuerte.
Porque claramente nadie le había hecho esa pregunta antes.
Noah la observó como si no supiera qué responder.
Y eso le rompió un poco el corazón a Evelyn.
Ella levantó una mano lentamente.
Tomó suavemente la manga de su buzo entre los dedos.
Un gesto pequeño. Casi insignificante.
Pero Noah dejó de respirar un segundo.
—No tienes que cargar todo solo —susurró ella.
Los ojos de Noah bajaron hacia la mano de ella sujetándolo.
Y cuando volvió a mirarla…
Había algo peligrosamente suave en su expresión.
Algo que hizo que el corazón de Evelyn se acelerara otra vez.
Porque cada vez era más evidente:
Estaban acercándose demasiado.
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Editado: 04.06.2026