Deslizándome hacia ti

Capitulo 17: El idioma de sus cuerpos

La lluvia reemplazó a la nieve al día siguiente.
Golpeaba los enormes ventanales del estadio mientras Evelyn ajustaba sus patines en completo silencio.
No había dormido casi nada.
Otra vez.
Porque Noah seguía apareciendo en su cabeza constantemente: su voz, sus manos, la forma en que la había mirado la noche anterior.
Y eso ya empezaba a ser un problema serio.
—Te estás poniendo los patines mal.
Evelyn levantó la cabeza sobresaltándose.
Noah estaba frente a ella con dos vendas en una mano y expresión ligeramente cansada.
—¿Desde cuándo apareces de la nada?
—Desde que tú piensas demasiado.
Maldito.
Ella bajó la mirada automáticamente hacia sus patines.
Y sí.
Efectivamente estaban mal ajustados.
—Okay, eso fue humillante.
Noah se agachó frente a ella antes de que pudiera reaccionar.
Evelyn dejó de respirar un segundo.
—¿Qué haces?
—Si sales al hielo así, vas a romperte el tobillo otra vez.
Sus dedos comenzaron a ajustar los cordones con rapidez y precisión.
Y Evelyn descubrió algo importante:
Ver a Noah Hayes arrodillado frente a ella debería ser ilegal para la salud mental femenina.
Definitivamente.
—Puedo hacerlo sola —murmuró débilmente.
—Lo sé.
Entonces ¿por qué seguía haciéndolo él?
El corazón de Evelyn estaba teniendo demasiados problemas últimamente.
Cuando Noah terminó, levantó apenas la vista hacia ella.
Y otra vez quedaron demasiado cerca.
Siempre demasiado cerca.
—Listo.
Evelyn tragó saliva lentamente.
—Gracias.
Él asintió apenas antes de ponerse de pie.
Pero justo cuando iba a apartarse…
Las puertas del estadio se abrieron de golpe.
Liam apareció entrando con muletas.
Empapado. Malhumorado. Y claramente ignorando todas las indicaciones médicas existentes.
—¿Qué demonios haces aquí? —exclamó Evelyn levantándose de inmediato.
—Aburrirme en rehabilitación estaba destruyendo mi alma.
Eso sonaba exactamente como Liam.
Noah frunció el ceño apenas.
—No deberías apoyar esa pierna.
—Wow. Qué romántico. ¿También vas a arroparme?
Evelyn soltó una risa involuntaria.
Liam seguía siendo Liam incluso lesionado.
Pero cuando su mirada pasó de ella a Noah…
La sonrisa desapareció apenas.
La tensión fue inmediata.
Incómoda.
Porque aunque Liam había aceptado que Noah fuera su reemplazo…
Eso no significaba que todo estuviera bien.
Noah dio un paso atrás automáticamente.
Como si intentara darle espacio.
Eso hizo que Evelyn sintiera algo raro en el pecho.
—¿Cómo estás? —preguntó ella intentando aliviar el ambiente.
Liam levantó una muleta dramáticamente.
—Hermoso. Sensual. Inspirador.
—Tu ego sobrevivió intacto, veo.
—Milagrosamente.
Pero después miró otra vez a Noah.
Más serio.
—Necesito hablar contigo.
Okay.
Eso no sonó bien.
Noah sostuvo su mirada unos segundos antes de asentir.
—Bien.
Evelyn abrió la boca inmediatamente.
—¿Y por qué siento que eso terminará mal?
—Porque nos conoces —respondieron ambos al mismo tiempo.
Ella los señaló indignada.
—Odio que hagan eso.
Liam sonrió apenas.
Pero había tensión detrás.
Mucha.
Diez minutos después, Evelyn observaba desde el hielo mientras Liam y Noah hablaban solos cerca de las gradas superiores.
Bueno.
“Hablaban” era una forma optimista de describirlo.
Porque Liam parecía estar interrogándolo para un juicio criminal.
Noah, en cambio, permanecía tranquilo. Demasiado tranquilo.
Eso nunca era buena señal.
Evelyn intentó no mirar demasiado.
Falló miserablemente.
Finalmente Liam bajó las escaleras usando las muletas mientras Noah permanecía arriba unos segundos más.
La expresión de Liam era imposible de leer.
—¿Y bien? —preguntó Evelyn inmediatamente.
Él suspiró.
—No me gusta.
—¿No te gusta qué?
Liam señaló directamente hacia Noah.
—Él.
Evelyn cruzó los brazos.
—Eso ya lo sabía.
—No, escuchame.
Su tono cambió. Más serio.
—Hay algo raro en ese tipo.
Ella frunció el ceño apenas.
—¿Raro cómo?
Liam bajó la voz.
—La gente rota reconoce gente rota, Evie.
La frase le golpeó directo al pecho.
Porque Noah sí estaba roto. Ella lo sabía.
Y quizá eso era justamente lo que la atraía tanto de él.
Liam sostuvo su mirada unos segundos.
—No quiero que salgas lastimada.
El corazón de Evelyn se apretó apenas.
Porque detrás de los celos y sarcasmos… Liam realmente se preocupaba por ella.
—Noah no es malo.
Liam soltó una risa corta.
—Nunca dije que lo fuera.
Eso la sorprendió.
Él miró brevemente hacia donde Noah seguía de pie arriba.
Solo. Callado.
—Creo que el problema es que está acostumbrado a destruirse solo.
Silencio.
Evelyn bajó lentamente la mirada.
Porque eso… eso sonaba demasiado real.
Liam acomodó las muletas antes de volver a hablar.
—Y la gente así arrastra a otros cuando cae.
El corazón le dolió un poco.
Porque parte de ella sabía que quizá Liam tenía razón.
Pero otra parte…
La parte que empezaba a latir más rápido cada vez que Noah la miraba…
Ya estaba cayendo igual.

****

La primera vez que Evelyn cayó enamorada del hielo tenía seis años.
Recordaba perfectamente la sensación.
El frío en las mejillas. La música. La libertad.
Después aparecieron las competencias.
Y el hielo dejó de sentirse libre.
Se volvió presión. Perfección. Errores. Puntuaciones.
Hasta Noah.
Porque ahora, cuando patinaba con él…
A veces volvía a sentirse como antes.
Y eso la aterraba más de lo que debería.
—Otra vez desde la secuencia de pasos.
Richard observaba desde las gradas mientras escribía cosas en su libreta con expresión imposible de leer.
Evelyn respiró hondo.
Llevaban horas entrenando.
El clasificatorio regional estaba cada vez más cerca y la tensión dentro del estadio parecía crecer con cada día que pasaba.
Pero lo peor no era el cansancio físico.
Era Noah.
O más específicamente: la forma en que él la miraba últimamente.
Porque después del casi beso… algo había cambiado.
Ahora existía una tensión distinta entre ellos.
Más intensa. Más difícil de ignorar.
Y el problema era que ambos parecían notarlo constantemente.
—¿Lista? —preguntó Noah acercándose.
Evelyn asintió.
Error.
Porque él llevaba el cabello húmedo y despeinado por el entrenamiento y eso debería ser ilegal.
Noah extendió una mano.
—No pongas esa cara.
Ella frunció el ceño.
—¿Qué cara?
—La de “estoy teniendo una crisis emocional y necesito negarlo”.
Okay. Tal vez la conocía demasiado rápido.
Evelyn tomó su mano intentando ignorar el calor inmediato que recorrió su cuerpo.
La música comenzó.
Y automáticamente todo cambió.
Siempre pasaba eso.
Era como si el hielo hablara un idioma que ellos entendían sin necesidad de palabras.
Los movimientos comenzaron suaves. Fluidos.
Evelyn giró bajo el brazo de Noah mientras él la guiaba con precisión perfecta.
Paso cruzado. Cambio de filo. Twizzle sincronizado.
Las cuchillas cortaban el hielo exactamente al mismo tiempo.
Y Richard dejó lentamente de escribir.
Buena señal.
—Más cerca —ordenó desde afuera.
Noah obedeció inmediatamente.
Demasiado.
Su mano bajó hacia la cintura de Evelyn mientras giraban juntos en una secuencia circular.
El aire desapareció un poco de sus pulmones.
Porque Noah olía a frío y café horrible. Y eso ya empezaba a convertirse en un problema emocional serio.
—Concéntrate —murmuró él.
—Tú eres la distracción.
La pequeña sonrisa que apareció en la boca de Noah casi la mata.
Maldito.
Continuaron moviéndose por la pista.
Cada vez más sincronizados.
Más conectados.
Hasta que llegó la parte final del programa.
La más peligrosa.
Porque no requería técnica.
Requería emoción.
Richard se puso de pie lentamente desde las gradas.
—Dejen de actuar como compañeros.
Ambos levantaron la vista hacia él.
—¿Qué?
Richard señaló frustrado hacia la pista.
—El programa habla de dos personas enamorándose después de romperse emocionalmente y ustedes siguen moviéndose como si estuvieran resolviendo matemáticas.
Evelyn casi se atraganta con aire.
Noah carraspeó apenas.
Claramente incómodo por primera vez en la vida.
—Papá…
—No me importa si se agradan o no —continuó Richard—. Pero necesito química real sobre el hielo.
Silencio absoluto.
Porque el problema no era fingir química.
El problema era que había demasiada.
Richard suspiró irritado.
—Otra vez. Y esta vez mírense como si realmente significaran algo el uno para el otro.
Y se alejó hacia la consola de sonido antes de escuchar protestas.
Evelyn quería desaparecer.
Lentamente giró hacia Noah.
Él ya la estaba mirando.
Peor aún.
Parecía nervioso.
—Bueno —murmuró ella—. Esto no es incómodo para nada.
Noah soltó una risa baja.
—He sobrevivido cosas peores.
Eso hizo que ella sonriera apenas.
La música volvió a empezar.
Evelyn tomó posición respirando hondo.
Noah se acercó detrás de ella.
Y esta vez…
Cuando sus manos llegaron a su cintura…
No intentaron ignorarlo.
La pista desapareció lentamente alrededor.
Los movimientos comenzaron otra vez. Más suaves. Más reales.
Noah la guiaba con una delicadeza que le revolvía completamente el corazón.
Y Evelyn dejó de intentar esconder lo que sentía.
Porque quizá Richard tenía razón.
El hielo mostraba la verdad aunque uno intentara ocultarla.
Giró hacia Noah durante la secuencia central.
Y lo encontró observándola de una forma tan intensa que casi olvidó seguir respirando.
No actuaba.
Ninguno de los dos.
Eso era lo peligroso.
El programa avanzó.
Más emoción. Más cercanía.
Hasta llegar al final.
Noah tiró suavemente de ella hacia su cuerpo mientras la música desaceleraba.
Y Evelyn quedó pegada contra él.
A un latido de distancia.
Los ojos claros de Noah bajaron lentamente hacia sus labios otra vez.
Dios.
Otra vez no.
O sí. Definitivamente sí.
Porque esta vez Evelyn no quería detenerlo.
Noah levantó una mano hacia su rostro lentamente.
Y entonces—
Aplausos.
Ambos se separaron sobresaltados.
Foster estaba de pie junto a la entrada de la pista observándolos.
Y aunque mantenía expresión profesional…
Parecía impresionado.




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