Deslizándome hacia ti

Capitulo 18: Puntuaciones y promesas

Evelyn quería asesinar al universo.
Porque por segunda vez consecutiva estaba a punto de besar a Noah… y alguien los interrumpía.
Esto ya empezaba a sentirse personal.
Foster descendió lentamente las escaleras de las gradas mientras aplaudía una última vez.
—Interesante.
Noah dio un paso atrás automáticamente.
Demasiado rápido.
La máscara fría regresando otra vez.
Evelyn intentó ignorar la decepción absurda que eso le provocó.
—Señor Foster —dijo Noah con calma controlada.
Foster observó la pista unos segundos antes de volver hacia ellos.
—Técnicamente todavía están verdes.
Richard apareció junto a la consola de sonido inmediatamente.
—Pero la sincronización mejoró muchísimo.
—Sí.
Foster cerró la carpeta que llevaba bajo el brazo.
—Y la conexión es evidente.
Evelyn sintió calor subirle al rostro.
Perfecto. Ahora hasta los adultos notaban el desastre emocional entre ellos.
Noah, por supuesto, parecía mucho más tranquilo externamente.
Externamente.
Porque Evelyn ya había aprendido a detectar sus pequeñas grietas: la tensión en la mandíbula, la forma en que evitaba mirarla demasiado tiempo, los dedos moviéndose apenas.
Foster bajó la vista hacia sus anotaciones.
—El programa tiene potencial competitivo real.
El corazón de Evelyn dio un salto.
Richard cruzó los brazos.
—¿Entonces?
Foster levantó la mirada hacia Noah.
—Entonces necesito saber si puedes soportar presión otra vez.
El ambiente se tensó de inmediato.
Noah no respondió.
Foster continuó:
—Porque si se derrumban durante la regional, no solo perderán ustedes. También pondrán en riesgo la reputación de la federación.
Evelyn sintió ganas de golpear algo.
—¿Todo para ustedes es reputación? —soltó antes de pensar.
Richard le lanzó una mirada de advertencia.
Pero Foster no pareció molesto.
Solo cansado.
—No, Evelyn. También es seguridad.
Él miró directamente a Noah.
—Ava Miller todavía sigue en rehabilitación.
Silencio.
El nombre cayó sobre Noah como un peso físico.
Evelyn lo vio inmediatamente.
La pequeña rigidez en sus hombros. La respiración cambiando apenas.
Y por alguna razón…
Eso hizo que le doliera el pecho.
Foster suspiró.
—No estoy diciendo que seas una mala persona, Noah. Pero el miedo cambia atletas.
Noah sostuvo su mirada unos segundos.
Y cuando habló, su voz salió más baja.
Más honesta.
—Lo sé.
Eso dejó callado incluso a Foster.
Porque no hubo enojo. Ni defensa.
Solo verdad.
Foster observó a ambos otra vez.
Después cerró lentamente la carpeta.
—Tendrán la prueba preliminar oficial el sábado.
El corazón de Evelyn empezó a acelerarse.
—¿Qué clase de prueba?
—Programa corto completo frente al panel técnico.
Okay.
Eso era malo.
Muy malo.
Richard asintió inmediatamente.
—Estarán listos.
Foster no parecía tan convencido.
Pero antes de irse, miró una última vez a Noah.
—No desperdicies esta segunda oportunidad.
Y luego se marchó.
El estadio quedó en silencio otra vez.
Richard respiró profundamente.
—Bien. Descansen veinte minutos y seguimos.
Evelyn casi colapsa ahí mismo.
—¿SEGUIMOS?
—Las competencias no esperan agotamiento.
Y se alejó otra vez.
Noah soltó una pequeña risa nasal.
—Creo que tu padre fue entrenado por militares.
—Creo que los militares le tendrían miedo.
Eso hizo que Noah sonriera otra vez.
Y Evelyn cometió el gravísimo error de quedarse mirándolo demasiado tiempo.
Porque esa sonrisa…
Dios.
Noah debió notarlo.
Porque lentamente la sonrisa desapareció un poco.
Y el aire cambió entre ellos.
Otra vez.
Silencio.
Peligroso. Denso.
Hasta que Noah habló.
—Antes… cuando Foster llegó…
Evelyn sintió el corazón tropezar apenas.
—Sí.
Él pasó una mano por su nuca.
Claramente incómodo.
—Yo iba a besarte.
Perfecto.
Ahora oficialmente el corazón de Evelyn ya no funcionaba correctamente.
Ella intentó responder algo inteligente.
Algo tranquilo.
Pero su cerebro decidió morir.
—Oh.
Increíble aporte, Carter.
Noah soltó una risa baja.
Y esta vez sonó nervioso.
Eso la sorprendió tanto que casi sonrió.
—No suelo ponerme así con alguien —admitió él después.
La confesión cayó directo en el pecho de Evelyn.
Fuerte.
Ella bajó la mirada apenas.
—Yo tampoco.
Silencio otra vez.
Pero esta vez no incómodo.
Más bien… demasiado íntimo.
Noah se acercó lentamente hasta quedar frente a ella.
Muy cerca.
Otra vez.
—Entonces estamos en problemas.
El corazón de Evelyn latía tan fuerte que seguramente podía escucharse en todo el estadio.
—Probablemente.
Noah la observó unos segundos más.
Como si estuviera luchando contra algo interno otra vez.
Y entonces habló en voz baja.
—Quiero hacer esto bien contigo.
La frase le rompió completamente las defensas.
Porque Noah no hablaba como alguien jugando.
Hablaba como alguien aterrado de arruinar algo importante.
Evelyn levantó lentamente la vista hacia él.
Y por primera vez…
Sintió miedo de cuánto empezaba a importarle Noah Hayes.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.