Deslizándome hacia ti

Capitulo 21: Lo que Blake dijo

Evelyn esperó exactamente treinta segundos antes de explotar.
—¿Qué te dijo?
Noah levantó apenas la vista desde la botella de agua que acababa de abrir.
—Nada importante.
—Mentira.
Liam, todavía apoyado sobre las muletas, señaló a Evelyn como si fuera un árbitro.
—Tiene razón. Tu cara acaba de hacer esa cosa oscura y traumática que haces siempre.
Sophie asintió solemnemente.
—Sí. La mirada de “voy a cargar con mis problemas solo porque soy emocionalmente idiota”.
Noah cerró los ojos un segundo.
—¿Todos ustedes hablan así todo el tiempo?
—Sí —respondieron los tres al mismo tiempo.
Eso casi le arrancó una sonrisa.
Casi.
Pero Evelyn seguía observándolo demasiado fijamente.
Esperando.
Noah exhaló lentamente.
—Blake solo estaba intentando provocarme.
—¿Qué dijo exactamente? —insistió ella.
Silencio.
Mala señal.
Muy mala.
Liam dejó de sonreír apenas.
Porque él también lo notó.
Finalmente Noah habló.
Más bajo.
—Dijo que esperaba que esta vez llegara a tiempo para atraparte.
El pecho de Evelyn se apretó de golpe.
Sophie murmuró un insulto por lo bajo.
Liam directamente parecía listo para cometer delitos.
Pero Noah permanecía tranquilo externamente.
Demasiado tranquilo.
Y Evelyn empezaba a comprender algo aterrador sobre él: cuanto más herido estaba… más silencioso se volvía.
Ella dio un paso hacia él lentamente.
—No le hagas caso.
Noah soltó una pequeña risa sin humor.
—Fácil decirlo.
—Noah.
Él finalmente levantó la mirada.
Y Dios.
Ahí estaba otra vez esa culpa horrible instalada en sus ojos.
Como si Blake hubiera logrado abrir una herida que jamás cerró realmente.
Evelyn sintió algo romperse dentro del pecho.
Porque empezaba a odiar la forma en que el mundo trataba a Noah. Como si solo fuera el peor momento de su vida.
Liam carraspeó entonces.
—Bueno. Antes de que esto se vuelva demasiado emocional y lloremos todos…
Sophie levantó la mano.
—Yo ya estoy emocionalmente involucrada.
—Sí, eso da miedo.
Liam volvió a mirar a Noah.
Y esta vez habló completamente serio.
—Escúchame. Lo que pasó conmigo no fue culpa tuya.
Noah frunció apenas el ceño.
—Liam.
—No. Déjame terminar.
El silencio cayó alrededor.
Incluso Evelyn se quedó quieta.
Liam ajustó el agarre sobre las muletas antes de continuar.
—Podrías haber dicho que no cuando Richard te pidió entrenar con ella.
Noah apartó la mirada apenas.
—Probablemente debería haberlo hecho.
—Pero no lo hiciste.
Liam sonrió un poco.
—Porque ella necesitaba a alguien que creyera en ella como patinadora… no como proyecto.
El corazón de Evelyn dio un vuelco doloroso.
Noah permaneció completamente inmóvil.
Liam señaló entre ambos.
—Y honestamente… hacía años que no veía a Evie disfrutar tanto el hielo.
Silencio.
Evelyn bajó la vista inmediatamente.
Porque escuchar eso dolía un poco.
En la forma bonita. La peligrosa.
Noah la miró lentamente entonces.
Y algo suave apareció en su expresión otra vez.
Algo que hacía muy difícil respirar normalmente.
—Gracias por confiar en mí —murmuró él hacia Liam.
Liam se encogió de hombros.
—No me hagas quedar mal.
Sophie soltó un suspiro dramático.
—Voy a escribir una novela sobre ustedes.
—Por favor no —dijeron Evelyn y Noah al mismo tiempo.
Eso hizo reír a todos.
Incluso a Noah un poco.
Y por unos minutos…
Todo se sintió normal.
Como si no existieran competencias. Ni presión. Ni amenazas.
Solo ellos.
Esa misma noche, Evelyn no podía dormir otra vez.
Sorpresa absoluta.
Estaba sentada sobre el alféizar de la ventana de su habitación observando la nieve caer sobre las calles de Lakewood cuando el celular vibró.
Número desconocido.
Frunció el ceño.
Y abrió el mensaje.
“¿Confías tanto en Noah como para poner tu vida en sus manos?”
El corazón le dio un golpe brutal.
Otro mensaje llegó inmediatamente después.
Esta vez con una foto.
Evelyn sintió el aire desaparecer de sus pulmones.
Era una imagen vieja de Noah y Ava entrenando juntos.
Pero no era eso lo importante.
Era el momento.
La foto mostraba exactamente el instante antes de la caída.
Ava en el aire. Noah abajo. Y terror absoluto en su rostro.
Evelyn sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.
El tercer mensaje apareció segundos después.
“Las personas rotas siempre rompen todo lo que tocan.”
Las manos le temblaron apenas.
Porque aunque sabía que aquello era manipulación…
La imagen seguía clavándose horrible dentro de su cabeza.
Y por primera vez desde que empezó a confiar en Noah…
El miedo volvió.




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