Deslizándome hacia ti

Capitulo 23: El primer beso

Noah no soltó la mano de Evelyn.
Y ella tampoco quería que lo hiciera.
El estadio seguía vacío alrededor de ambos, envuelto en esa quietud fría de las mañanas demasiado tempranas. Afuera seguía nevando suavemente detrás de los ventanales gigantes.
Pero ahí… sobre el hielo…
Todo se sentía distinto.
Más íntimo.
Más peligroso.
Noah observaba a Evelyn como si estuviera intentando entender algo imposible.
Como si no pudiera creer que ella siguiera ahí después de ver lo peor de él.
—No deberías mirarme así —murmuró finalmente.
Evelyn frunció apenas el ceño.
—¿Así cómo?
Los ojos claros de Noah bajaron lentamente hacia la mano de ella sujetando la suya.
Después volvieron a sus ojos.
Y el corazón de Evelyn empezó otra vez con su caos habitual.
—Como si todavía vieras algo bueno en mí.
La frase dolió.
Muchísimo.
Porque nadie debería hablar de sí mismo de esa manera.
Evelyn dio un paso más cerca lentamente.
—Noah… yo sí veo algo bueno en ti.
Él soltó una exhalación corta.
Como si aquellas palabras le pesaran demasiado.
—Eso es lo que más miedo me da.
Silencio.
Uno suave esta vez. Vulnerable.
Evelyn podía sentir la respiración de ambos mezclándose en el aire helado.
Y entonces entendió algo peligrosísimo:
Noah no tenía miedo de acercarse a ella.
Tenía miedo de arruinarla.
Como si realmente creyera que quererlo era una condena.
Eso terminó de romperle el corazón.
Ella levantó lentamente una mano hacia su rostro.
Y esta vez Noah no se tensó.
Al contrario.
Cerró apenas los ojos al sentir sus dedos rozando su mejilla.
Como si estuviera cansado de pelear consigo mismo.
—Estoy cansada de que todos decidan quién eres —susurró Evelyn.
Los ojos de Noah se abrieron lentamente.
Y Dios.
La forma en que la miraba…
Como si Evelyn fuera lo único capaz de hacer callar todos los monstruos dentro de él.
El corazón le dolió de amor antes incluso de que pudiera admitirlo.
—Evelyn…
Su nombre salió roto. Suave.
Y entonces Noah hizo algo que jamás hacía:
Dejó de contenerse.
Se inclinó lentamente hacia ella.
Muy despacio.
Dándole tiempo de apartarse.
Pero Evelyn ya estaba cansada de huir de esto.
Así que fue ella quien cerró la distancia primero.
El beso fue suave.
Tímido apenas un segundo.
Como si ambos estuvieran aprendiendo algo nuevo.
Y después…
Después todo explotó.
Porque Noah soltó una respiración temblorosa contra sus labios y una de sus manos subió inmediatamente hacia la cintura de Evelyn, acercándola más.
El corazón de ella latía tan fuerte que dolía.
Todo alrededor desapareció.
El frío. La pista. La presión.
Solo existía él.
La forma en que la besaba como si hubiera esperado demasiado tiempo para hacerlo. Como si estuviera aterrado… y aun así no pudiera detenerse.
Evelyn deslizó una mano hacia el cuello de Noah mientras él profundizaba apenas el beso.
Suave. Cuidadoso.
Como si todavía tuviera miedo de romper algo.
Y Dios.
Eso casi la destruyó emocionalmente ahí mismo.
Cuando finalmente se separaron, ambos respiraban agitados.
Demasiado cerca todavía.
Noah apoyó la frente contra la de ella cerrando los ojos un segundo.
Y Evelyn sintió el corazón completamente fuera de control.
—Okay —murmuró él con una pequeña risa incrédula—. Definitivamente estamos en problemas.
Ella soltó una risa suave también.
—Muchísimos.
Noah abrió los ojos lentamente.
Y había algo distinto ahora.
Más cálido. Más abierto.
Como si besarla hubiera derrumbado la última pared que quedaba.
Su pulgar acarició apenas la cintura de ella por encima de la ropa.
Un gesto pequeño.
Pero Evelyn casi deja de funcionar.
—Quería hacer eso desde hace semanas —admitió él en voz baja.
El corazón de Evelyn dio un salto ridículo.
—¿Semanas?
—Desde que casi te caes por primera vez.
Ella lo miró horrorizada.
—¿Te enamoraste de mí mientras evitabas que me rompiera la cabeza?
Noah sonrió.
Y esa sonrisa… esa sonrisa iba a acabar con ella.
—Fue un momento muy emocional.
Evelyn soltó una carcajada.
Real. Libre.
Y Noah la observó como si fuera su sonido favorito en el mundo.
Dios.
Ella estaba perdida.
Completamente perdida.
Pero justo cuando Noah volvió a inclinarse apenas hacia ella…
Un fuerte golpe resonó en alguna parte del estadio.
Ambos se separaron sobresaltados.
El sonido había venido desde los vestuarios.
Noah frunció el ceño inmediatamente.
Y Evelyn sintió un mal presentimiento recorrerle el cuerpo.
Porque después de todo lo ocurrido…
Nada bueno llegaba en silencio.




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