Noah permanecía sentado sobre la banca del vestuario mirando los patines destruidos.
Sin moverse.
Y Evelyn empezaba a odiar esa expresión más que cualquier otra cosa en el mundo.
Porque ya la reconocía.
Era la mirada de alguien que comenzaba a rendirse por dentro.
Richard salió unos minutos después para hablar con administración y revisar cámaras inútiles.
Ahora solo quedaban ellos dos en medio del desastre.
Silencio.
Pesado.
Noah apoyó los antebrazos sobre las piernas dejando caer la cabeza apenas.
—No deberías estar metida en esto.
Evelyn sintió inmediatamente la rabia volver.
—No empieces.
Él soltó una pequeña risa cansada.
—¿Ves? Esto es exactamente lo que pasa cuando la gente se acerca a mí.
—¿En serio vamos a volver a esto?
Noah levantó lentamente la mirada hacia ella.
Y había tanto agotamiento emocional ahí que dolía.
—Mira alrededor, Evelyn.
Ella lo hizo.
Taquillas rotas. Desorden. Patines destruidos.
Sí. Era horrible.
Pero no por las razones que él creía.
—Esto no pasó por ti —dijo firme.
Noah sonrió apenas.
Sin alegría.
—Claro.
—Noah.
Ella dio un paso más cerca.
—Personas horribles hicieron esto. No tú.
Él sostuvo su mirada unos segundos.
Y después preguntó algo tan bajo que casi dolió escucharlo.
—¿Y si tienen razón?
El corazón de Evelyn se quebró un poco.
—No la tienen.
—¿Cómo puedes estar tan segura?
Porque te conozco. Porque eres bueno. Porque proteges a todos menos a ti mismo.
Pero ninguna de esas palabras salió exactamente así.
En cambio Evelyn respiró hondo.
Y dijo la verdad más simple:
—Porque jamás me hiciste sentir miedo.
Silencio.
Noah dejó de respirar un segundo.
Ella continuó acercándose lentamente hasta quedar frente a él.
—¿Sabes qué siento cuando estoy contigo?
Los ojos claros de Noah seguían clavados en ella.
Perdidos. Vulnerables.
—Seguridad.
Eso terminó de destruir algo dentro de él.
Evelyn lo vio.
En la forma en que su expresión se quebró apenas. En cómo bajó la mirada un segundo como si esas palabras fueran demasiado.
Ella se agachó frente a él lentamente.
Y tomó sus manos entre las suyas.
—No voy a dejar que te rindas otra vez.
Noah tragó saliva.
Sus dedos se cerraron apenas alrededor de los de ella.
Como si necesitara sostenerse de algo.
—No entiendo cómo sigues creyendo en mí.
Evelyn sonrió apenas.
Triste.
—Yo tampoco entiendo cómo no puedes ver lo increíble que eres.
El silencio alrededor se volvió peligrosamente emocional.
Noah la observó como si estuviera intentando memorizarla.
Y entonces levantó lentamente una mano hacia su rostro.
Sus dedos rozaron suavemente la mejilla de Evelyn.
Con tanto cuidado…
Como si ella fuera algo importante.
—Vas a destruirme algún día —murmuró él.
El corazón de Evelyn latió demasiado fuerte.
Ella apoyó apenas la frente contra la mano de Noah.
—Entonces nos destruimos juntos.
Dios.
La forma en que Noah la miró después de eso…
Como si acabara de enamorarse todavía más.
Y eso parecía imposible.
Él tiró suavemente de ella acercándola entre sus piernas.
Evelyn soltó una pequeña respiración temblorosa cuando sus cuerpos quedaron pegados otra vez.
Noah apoyó la frente contra su abdomen cerrando los ojos un segundo.
Agotado.
Vulnerable.
Humano.
Y Evelyn sintió el corazón explotar de ternura.
Pasó lentamente una mano entre el cabello oscuro de él.
Suave.
Noah soltó el aire apenas.
Como si ese gesto lo calmara más de lo que quería admitir.
—No estoy acostumbrado a esto —confesó en voz baja.
—¿A qué?
Sus ojos subieron lentamente hacia ella.
Y ahí estaba otra vez esa honestidad brutal que solo aparecía cuando bajaba las defensas.
—A que alguien se quede.
El pecho de Evelyn dolió horrible.
Porque ahora entendía muchas cosas.
Por qué Noah mantenía distancia. Por qué siempre parecía listo para desaparecer. Por qué le costaba tanto creer que merecía algo bueno.
Él ya esperaba que todos terminaran alejándose.
Evelyn acarició suavemente su cabello otra vez.
—Voy a seguir aquí.
Noah cerró los ojos apenas un segundo.
Como si necesitara escuchar eso más de lo que imaginaba.
Y justo entonces la puerta del vestuario volvió a abrirse de golpe.
Sophie apareció primero.
Seguida por Liam en muletas.
Ambos quedaron completamente congelados al ver la escena.
Evelyn prácticamente estaba entre las piernas de Noah mientras él la sostenía por la cintura.
Silencio.
Larguísimo.
Sophie abrió la boca lentamente.
—Bueno.
Liam levantó una mano.
—Antes de que digan algo, quiero aclarar que apoyo esto emocionalmente.
Noah escondió la cara un segundo contra el hombro de Evelyn.
Y ella juraría haberlo escuchado reír bajito.
#2409 en Novela romántica
#224 en Thriller
#96 en Misterio
mafia romance y misterio, secreto pasado dolor superacion, romance deportivo
Editado: 04.06.2026