—No puedo creer que me estén haciendo vivir una comedia romántica en tiempo real.
Sophie seguía parada en la entrada del vestuario con las manos en la cintura y expresión absolutamente fascinada.
Evelyn quería desaparecer.
Noah, por otro lado, seguía sentado en la banca con una calma ofensiva.
Aunque Evelyn notó el pequeño rubor en la punta de sus orejas.
Victoria.
Liam avanzó lentamente con las muletas observando el desastre alrededor.
La sonrisa desapareciendo apenas.
—Okay… ahora sí. ¿Quién tengo que atropellar?
—Seguimos votando por Blake —dijo Sophie inmediatamente.
—Apoyo la moción.
Noah soltó una pequeña risa nasal.
Y Evelyn sintió otra vez ese calor absurdo dentro del pecho al escucharlo.
Porque cada vez reía más cerca de ellos.
Más libre.
Aunque la situación seguía siendo horrible.
Liam observó los patines dañados de Noah en el suelo.
Y su expresión cambió por completo.
—No jodas…
Noah se encogió apenas de hombros.
—Ya veremos qué hacemos.
—¿Qué hacemos? —repitió Sophie horrorizada—. Vamos a quemar el edificio de Blake.
—Sophie.
—Metafóricamente. Probablemente.
Evelyn suspiró.
—Las cámaras dejaron de grabar justo en el horario exacto.
Liam soltó una risa seca.
—Qué conveniente.
Silencio.
Porque todos sabían exactamente lo que significaba.
Noah se puso de pie lentamente.
Y aunque seguía tranquilo… Evelyn notó algo distinto ahora.
Más cerrado.
Como si estuviera intentando volver a cargar el peso solo.
Ella tomó inmediatamente su mano.
Automático.
Noah bajó la vista hacia sus dedos entrelazados.
Y la tensión en sus hombros bajó apenas.
Sophie observó aquello con una sonrisa peligrosísima.
—Dios mío. Ya son oficialmente insoportablemente lindos.
—No uses esa frase nunca más —murmuró Noah.
—Demasiado tarde.
Liam señaló entre ambos.
—Esperen. ¿Entonces ya pasó?
Evelyn sintió calor subirle al rostro.
—Liam.
Los ojos de él se agrandaron lentamente.
—¡PASÓ!
Sophie literalmente gritó.
—¡YO SABÍA!
Noah cerró los ojos un segundo como alguien reconsiderando todas sus decisiones de vida.
—Son demasiado ruidosos.
—Y ustedes demasiado obvios —respondió Sophie.
Evelyn quiso discutirlo.
Pero honestamente… no podía.
Porque desde afuera probablemente sí parecían ridículamente enamorados.
La palabra le golpeó el pecho apenas apareció en su cabeza.
Enamorados.
Oh.
Oh no.
Eso ya no era un pequeño problema emocional.
Era enorme.
Liam apoyó una mano sobre el hombro de Noah.
—Bueno, hermano. Felicidades.
Noah arqueó apenas una ceja.
—¿Por qué suenas como si hubiera sobrevivido a una guerra?
—Porque emocionalmente sí.
Eso hizo reír incluso a Evelyn.
Y durante unos minutos…
Todo volvió a sentirse liviano.
Hasta que Noah habló otra vez.
—Necesito conseguir otros patines.
La tensión regresó inmediatamente.
Porque claro.
La realidad seguía ahí.
Richard apareció justo en ese momento entrando al vestuario con expresión seria.
—Conseguí una opción.
Todos levantaron la vista.
Richard observó a Noah.
—Un ex alumno de la academia todavía conserva algunos pares profesionales. Puede prestarte unos temporalmente.
Noah frunció el ceño apenas.
—¿Quién?
—Ethan Cole.
Los ojos de Sophie se abrieron enormes.
—¿ETHAN COLE?
Evelyn parpadeó confundida.
—¿Quién es?
Sophie giró horrorizada hacia ella.
—¿Cómo que quién es? ¡Fue campeón nacional junior tres años seguidos!
Liam asintió.
—Y abandonó el patinaje después de romperse la rodilla.
Okay. Eso era triste.
Richard continuó:
—Vive cerca de aquí. Iré esta tarde.
Noah negó lentamente.
—Puedo comprar otros.
—No hay tiempo para adaptarlos antes de la preliminar.
Maldita sea.
Richard tenía razón.
El silencio cayó unos segundos.
Hasta que Evelyn apretó un poco más la mano de Noah.
Él la miró apenas.
Y ella entendió inmediatamente lo que estaba pensando.
Odiaba depender de otros.
Pero esta vez no tenía alternativa.
Noah soltó aire lentamente.
—Está bien.
Richard asintió una vez.
Y por primera vez…
Pareció mirar a Noah de una forma distinta.
Menos fría.
Como si el sabotaje hubiera dejado claro algo importante:
Esto ya había dejado de ser solo una competencia.
Más tarde, cuando finalmente salieron del estadio, la nieve cubría las calles de Lakewood casi por completo.
Sophie y Liam caminaban unos metros adelante discutiendo sobre comida china.
Evelyn iba junto a Noah en silencio.
Las manos rozándose de vez en cuando dentro de los bolsillos de los abrigos.
Hasta que Noah habló.
—¿Estás asustada?
Ella levantó la vista hacia él.
Y decidió ser honesta.
—Sí.
Noah asintió apenas.
Como si entendiera perfectamente.
Porque probablemente sí.
Evelyn respiró hondo antes de continuar.
—Pero no por la competencia.
Él giró apenas la cabeza hacia ella.
Y el corazón de Evelyn volvió a hacer cosas estúpidas.
—¿Entonces?
Ella dudó un segundo.
Después respondió en voz baja:
—Porque siento que cuanto más feliz estoy contigo… más miedo me da que algo salga mal.
Silencio.
Noah dejó de caminar.
Evelyn también.
La nieve caía lentamente alrededor de ambos mientras las luces de la calle iluminaban pequeñas partículas blancas sobre su cabello oscuro.
Y entonces Noah hizo algo peligrosísimo para la estabilidad emocional de Evelyn:
Tomó suavemente su rostro entre las manos.
Sus dedos estaban fríos.
Pero el gesto fue tan delicado… tan lleno de cuidado…
Que el corazón de ella dolió.
—No puedo prometer que nada salga mal —murmuró él.
Los ojos claros clavados en los suyos.
Honestos. Completamente honestos.
—Pero sí puedo prometer que jamás voy a dejarte caer.
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Editado: 04.06.2026