Deslizándome hacia ti

Capitulo 30: Bajo la superficie

El ambiente en el estadio cambió después de la preliminar.
Todos lo sentían.
Los entrenadores murmuraban entre ellos. Los atletas observaban demasiado. Y los rumores crecían más rápido que nunca.
Ahora ya no hablaban de Noah Hayes como el chico roto que había regresado.
Ahora hablaban de Noah y Evelyn.
La pareja sorpresa. La amenaza real. Los favoritos inesperados.
Y Blake odiaba eso.
Evelyn podía verlo incluso desde el otro extremo de la pista durante los entrenamientos.
La forma en que los observaba. La tensión constante en su mandíbula. Esa mirada oscura cada vez que Noah la tocaba.
Algo estaba mal.
Muy mal.
Y lo peor era que Noah también lo sabía.
—Estás distraído.
Noah levantó apenas la vista mientras ajustaba las cintas de sus patines nuevos.
—Tú estás mirándome demasiado.
Evelyn cruzó los brazos.
—Porque tienes cara de que estás planeando desaparecer emocionalmente otra vez.
Eso le arrancó una pequeña sonrisa cansada.
Pero duró poco.
Porque segundos después Noah volvió a mirar hacia las gradas.
Directamente hacia Blake.
Que casualmente los observaba otra vez.
Sophie apareció junto a Evelyn con una botella deportiva en la mano.
—Juro que si ese tipo sigue mirando así voy a cometer un crimen.
Liam asintió desde la baranda.
—Yo manejo la fuga.
Noah soltó aire por la nariz.
Pero Evelyn vio cómo sus hombros seguían tensos.
Ella esperó a que Sophie y Liam se alejaran un poco antes de acercarse más a él.
—¿Qué está pasando dentro de esa cabeza tuya?
Noah dudó.
Y eso bastó para preocuparla más.
Finalmente habló en voz baja.
—Blake nunca pierde el control así.
Evelyn frunció el ceño.
—¿Y eso qué significa?
Noah levantó la mirada hacia ella.
Y había algo incómodo en sus ojos.
Como si acabara de unir piezas que no le gustaban.
—Significa que está asustado.
Silencio.
Evelyn parpadeó.
Porque honestamente… jamás había imaginado a Blake Donovan sintiendo miedo de nada.
Noah apoyó los codos sobre las rodillas.
—Y cuando Blake tiene miedo… hace cosas peores.
Un escalofrío recorrió lentamente la espalda de Evelyn.
Antes de que pudiera responder, Richard apareció en el borde de la pista.
—Necesito hablar con ustedes.
Okay. Eso nunca sonaba bien.
Noah y Evelyn intercambiaron una mirada rápida antes de acercarse.
Richard mantenía expresión completamente seria.
Demasiado seria.
—Recibí una llamada de la federación esta mañana.
El corazón de Evelyn dio un pequeño salto incómodo.
—¿Qué pasó?
Richard dudó apenas.
Y eso fue suficiente para ponerla nerviosa.
—Alguien presentó una denuncia anónima contra Noah.
Silencio.
Noah quedó completamente inmóvil.
Evelyn sintió el pecho apretarse.
—¿Qué clase de denuncia?
Richard sostuvo la mirada de Noah.
—Conducta peligrosa en competencia.
El mundo pareció congelarse alrededor.
Noah soltó una pequeña risa vacía.
Sin sorpresa.
Como si hubiera esperado exactamente eso.
Evelyn, en cambio, sintió rabia instantánea.
—¡Eso es ridículo!
—Lo sé —respondió Richard—. Pero la federación tiene que investigarlo igual.
Noah bajó lentamente la mirada hacia el hielo.
Y Evelyn lo vio otra vez.
Ese maldito peso cayendo sobre él.
Otra culpa más. Otra acusación más.
Como si el pasado jamás fuera a soltarlo.
Richard continuó hablando:
—Van a revisar el accidente de Ava nuevamente.
Noah dejó de respirar un segundo.
Y eso fue peor que cualquier reacción.
Evelyn sintió el corazón romperse un poco.
Porque nadie debería revivir algo así constantemente.
—Esto es Blake —dijo ella inmediatamente.
Richard no respondió.
Pero tampoco la contradijo.
Eso decía suficiente.
Noah se puso de pie lentamente.
Demasiado tranquilo.
—¿Cuándo es la revisión?
—Mañana.
El silencio se volvió pesado otra vez.
Richard observó a Noah unos segundos antes de hablar más bajo.
—No tienes que enfrentar esto solo.
Eso sorprendió incluso a Evelyn.
Porque Richard Carter no era exactamente experto en apoyo emocional.
Noah también pareció desconcertado.
Pero finalmente asintió apenas.
Y se alejó hacia el centro de la pista sin decir nada más.
Evelyn lo siguió inmediatamente.
Lo encontró detenido en mitad del hielo vacío mirando hacia abajo.
Perdido en pensamientos peligrosos.
Ella se acercó despacio.
—Hey.
Noah no respondió enseguida.
Después habló sin levantar la vista.
—¿Y si tienen razón?
El corazón de Evelyn se apretó dolorosamente.
Otra vez eso.
Otra vez destruyéndose solo.
Ella tomó suavemente una de sus manos.
—No las tienen.
—Evelyn.
—Noah, mírame.
Él obedeció lentamente.
Y Dios.
Se veía agotado.
Como si cargar con todos esos fantasmas empezara a romperlo otra vez.
Evelyn respiró hondo.
Y decidió decir la verdad completa.
—Te amo.
Silencio absoluto.
Noah dejó de moverse por completo.
Hasta el aire pareció detenerse alrededor.
Evelyn sintió el corazón golpeándole salvajemente el pecho.
Pero ya estaba hecho.
Y honestamente… no se arrepentía.
Porque era verdad.
Lo amaba. Muchísimo.
Noah la observaba como si acabara de olvidar cómo respirar.
—Evelyn…
Su voz salió apenas rota.
Ella apretó un poco más su mano.
—Y no voy a dejar que ellos conviertan tu pasado en algo más fuerte que lo que eres ahora.
Los ojos claros de Noah brillaron apenas.
Vulnerables. Completamente abiertos.
Y cuando finalmente habló…
Su voz tembló apenas.
—Creo que también estoy enamorado de ti.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.