La calidez del momento desapareció inmediatamente.
Noah se tensó apenas frente a Evelyn mientras sus ojos seguían clavados al otro lado de la calle.
Blake estaba apoyado contra una camioneta negra bajo la nieve.
Quieto. Observando.
Como si llevara allí bastante tiempo.
El corazón de Evelyn empezó a latir más rápido.
Porque había algo inquietante en la forma en que los miraba.
No parecía enojado.
Eso sería más fácil.
Parecía… calculador.
Noah soltó lentamente la mano de Evelyn.
Y ella odiaba que su primer instinto fuera protegerla alejándose un poco.
Siempre eso.
Siempre intentando cargar todo solo.
—Noah…
Él dio un pequeño paso adelante.
—Quédate aquí.
Evelyn abrió la boca inmediatamente.
—No.
—Por favor.
La forma en que lo dijo la hizo callarse.
No por autoridad. Por miedo.
Noah realmente pensaba que Blake podía hacer algo.
Y eso le heló la sangre.
Blake sonrió apenas al verlo acercarse.
—Romántico.
Noah se detuvo a unos metros de él.
La nieve cayendo lentamente entre ambos.
—¿Me estás siguiendo ahora?
Blake inclinó apenas la cabeza.
—No eres tan interesante.
—Entonces habla rápido.
Evelyn observaba desde la entrada de la residencia sintiendo el estómago completamente cerrado.
No alcanzaba a escuchar todo. Pero sí veía el lenguaje corporal.
La tensión. La hostilidad.
Blake metió las manos en los bolsillos tranquilamente.
—Mañana será un día complicado para ti.
Noah no reaccionó.
Pero Evelyn vio cómo sus hombros se endurecían.
—¿Eso te emociona?
Blake sonrió apenas.
—Solo me gusta cuando las cosas vuelven a su lugar.
El aire pareció congelarse.
Porque aquello significaba exactamente lo que Noah pensó.
Blake quería verlo destruido otra vez.
Noah dio un paso más cerca.
Y ahora incluso desde lejos Evelyn podía sentir el peligro.
—¿Fuiste tú?
Silencio.
Blake arqueó apenas una ceja.
—¿Con qué cosa?
—El accidente de Ava.
El corazón de Evelyn se detuvo.
Blake dejó de sonreír.
Por primera vez desde que lo conocían.
Y eso fue peor.
Mucho peor.
Porque durante un segundo…
Pareció genuinamente sorprendido.
Noah sostuvo su mirada sin moverse.
—La noche antes de la competencia alguien entró al vestuario.
Blake soltó una pequeña risa incrédula.
Pero había algo extraño en ella.
—¿Y recién ahora se te ocurre acusarme?
—Nunca tuve pruebas.
—Sigues sin tenerlas.
Silencio.
La mandíbula de Noah se tensó.
Blake lo observó unos segundos más antes de acercarse apenas.
Demasiado cerca.
—Escúchame bien, Hayes.
Su voz bajó completamente.
Fría.
—Yo quería ganarte. Humillarte. Verte perder.
El corazón de Evelyn golpeó fuerte.
Porque aquello sonaba demasiado honesto.
Pero entonces Blake continuó:
—Pero jamás habría arruinado una carrera así.
Noah no se movió.
No reaccionó.
Aunque Evelyn vio la duda aparecer apenas en sus ojos.
Pequeñísima.
Y Blake lo notó también.
—Lo peor de todo —murmuró— es que llevas años odiándote… y ni siquiera sabes a quién culpar realmente.
Silencio absoluto.
Evelyn sintió un escalofrío brutal recorrerle la espalda.
Porque Blake no sonaba como alguien mintiendo.
Sonaba como alguien escondiendo otra cosa.
Noah retrocedió apenas.
Confundido.
Y eso parecía casi imposible.
Blake volvió a sonreír entonces.
Pero ahora aquella sonrisa estaba vacía.
—Nos vemos mañana.
Después simplemente se dio vuelta y caminó bajo la nieve hasta desaparecer dentro de la oscuridad.
Noah quedó quieto unos segundos más.
Completamente inmóvil.
Evelyn corrió hacia él inmediatamente.
—¿Estás bien?
Él tardó demasiado en responder.
Y eso la asustó.
—No lo sé.
Ella tomó suavemente su brazo.
—¿Le crees?
Noah pasó una mano por su cabello húmedo.
Frustrado.
—No sé qué creer.
El corazón de Evelyn se apretó.
Porque eso era todavía peor.
Noah parecía perdido otra vez.
Como si alguien acabara de mover todas las piezas del rompecabezas dentro de su cabeza.
Ella dio un paso más cerca.
—Sea quien sea… vamos a descubrirlo.
Noah bajó lentamente la mirada hacia ella.
Y había algo vulnerable ahí otra vez.
Algo cansado.
—¿Y si nunca encontramos la verdad?
Evelyn sostuvo su rostro entre las manos sin dudar.
Obligándolo a mirarla.
—Entonces igual voy a seguir creyendo en ti.
El pecho de Noah dolió horrible.
Porque nadie debería ser capaz de mirarlo así después de todo.
Y aun así…
Evelyn seguía ahí.
El ruido de un auto acercándose rompió el momento.
Ambos giraron automáticamente.
Una camioneta negra frenó frente a la residencia.
Richard bajó rápidamente del vehículo con expresión seria.
Demasiado seria.
El estómago de Evelyn cayó inmediatamente.
Porque Richard Carter jamás corría hacia alguien.
Jamás.
—Tenemos un problema —dijo apenas llegó junto a ellos.
Noah frunció el ceño.
—¿Qué pasó?
Richard dudó apenas.
Y eso bastó para helarle la sangre a Evelyn.
—Ava despertó.
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Editado: 04.06.2026