El silencio fue absoluto.
Evelyn sintió que el corazón dejaba de latirle un segundo mientras Noah quedaba completamente inmóvil frente a Richard.
—¿Qué… dijiste? —preguntó Noah apenas.
Richard respiró hondo.
—Ava despertó esta tarde.
Noah parecía incapaz de procesarlo.
Y honestamente… Evelyn tampoco podía.
Porque durante años Ava Sinclair había sido casi un fantasma dentro de esta historia.
Un recuerdo. Una tragedia. Una culpa imposible.
Y ahora de repente…
Era real otra vez.
Viva. Despierta.
Noah dio un paso hacia Richard.
—¿Está bien?
La pregunta salió rota.
Urgente.
Richard asintió lentamente.
—Desorientada, pero consciente. Su familia avisó a la federación hace una hora.
Evelyn vio cómo las emociones atravesaban el rostro de Noah todas al mismo tiempo.
Alivio. Miedo. Culpa.
Y algo más.
Terror.
Porque si Ava estaba despierta…
Entonces todo podía cambiar.
Richard observó a Noah unos segundos antes de continuar.
—Quiere verte.
El mundo literalmente pareció detenerse.
Noah dejó de respirar apenas.
Evelyn sintió su propia garganta cerrarse.
Porque claro.
Por supuesto que Ava querría verlo.
Él era la última persona que vio antes de caer.
El último recuerdo antes de que su vida cambiara para siempre.
Noah bajó lentamente la mirada hacia el suelo nevado.
Como si el peso de años enteros acabara de caerle encima otra vez.
Evelyn dio un paso inmediato hacia él.
Tomando suavemente su mano.
Noah reaccionó apenas al contacto. Como si recién recordara que ella seguía ahí.
—¿Cuándo? —preguntó él en voz baja.
—Mañana por la mañana.
Mañana.
Justo el día de la investigación.
Perfecto.
Simplemente perfecto.
Richard observó a ambos.
Y por primera vez parecía genuinamente preocupado por Noah como persona… no solo como atleta.
—No tienes que ir solo.
Noah cerró los ojos apenas un segundo.
Agotado.
—Sí. Sí tengo que hacerlo.
Evelyn no logró dormir absolutamente nada esa noche.
Seguía sentada en la cama con las piernas pegadas al pecho mientras la lluvia golpeaba suavemente la ventana de la residencia.
La nieve se había convertido en tormenta.
Y honestamente… el clima coincidía demasiado bien con el caos emocional general.
Sophie estaba despierta también.
Sentada frente a ella con una manta encima y expresión seria.
—¿Cómo está Noah?
Evelyn tragó saliva.
—Asustado.
La palabra dolió apenas salió.
Porque Noah jamás admitía miedo. Pero ella podía verlo igual.
Después de dejarla en la residencia había intentado sonreír. Intentado parecer tranquilo.
Pero Evelyn notó cómo le temblaban ligeramente las manos.
Y eso la rompió por dentro.
Sophie suspiró apoyando el mentón sobre las rodillas.
—Debe sentirse como una pesadilla.
Evelyn asintió lentamente.
—Creo que lleva años esperando este momento.
—¿Verla despertar?
Ella negó apenas.
—Tener que enfrentarla otra vez.
Silencio.
Porque eso era diferente.
Ava no era solo alguien de su pasado.
Era el símbolo de todo lo que Noah odiaba de sí mismo.
Y mañana iba a mirarlo directamente a los ojos otra vez.
Dios.
Evelyn cerró los ojos un segundo intentando calmar el nudo horrible en el pecho.
Sophie la observó unos momentos antes de hablar.
—¿Y tú cómo estás?
Evelyn soltó una pequeña risa cansada.
—No sé.
Porque honestamente… no sabía.
Había una parte de ella aterrada.
No por celos. No por inseguridad absurda.
Sino porque Noah todavía cargaba demasiado dolor relacionado con Ava.
Y Evelyn no sabía qué iba a pasar cuando ambos volvieran a verse.
Sophie pareció entenderlo enseguida.
Porque se acercó lentamente hasta sentarse junto a ella.
—Hey.
Evelyn levantó apenas la vista.
Sophie sonrió suave.
—La forma en que Noah te mira no deja espacio para dudas.
El corazón de Evelyn dio un pequeño salto doloroso.
—Soph...
—No, en serio. Ese chico está tan enamorado de ti que da vergüenza ajena.
Eso le arrancó una risa pequeña.
Necesaria.
Sophie apoyó la cabeza contra su hombro.
—Y además… si alguien puede ayudarlo a atravesar esto, eres tú.
Evelyn tragó fuerte.
Porque eso daba miedo también.
Querer tanto a alguien significaba que verlo sufrir dolía como si fuera propio.
Y Noah estaba sufriendo muchísimo.
El celular vibró entonces sobre la cama.
Mensaje de Noah.
Evelyn abrió inmediatamente.
“¿Sigues despierta?”
Ella sonrió apenas.
“Sí.”
La respuesta llegó segundos después.
“No puedo dejar de pensar.”
El pecho le dolió.
“¿Quieres que vaya?”
Tardó unos segundos en responder.
Y cuando finalmente apareció el mensaje…
Evelyn sintió el corazón romperse un poco.
“Por favor.”
#2409 en Novela romántica
#224 en Thriller
#96 en Misterio
mafia romance y misterio, secreto pasado dolor superacion, romance deportivo
Editado: 04.06.2026