Evelyn encontró a Noah sentado en las gradas vacías del estadio.
A las dos y media de la mañana.
Porque claro. ¿Dónde más estaría?
Lakewood Ice Arena permanecía casi completamente oscuro, iluminado apenas por algunas luces de emergencia que teñían el hielo de azul.
La tormenta golpeaba los ventanales gigantes mientras el viento hacía crujir suavemente la estructura del edificio.
Y en medio de todo eso…
Noah estaba solo.
Con los codos apoyados sobre las rodillas y la mirada perdida en la pista.
Evelyn sintió el corazón encogerse apenas lo vio.
Porque se veía exactamente igual que alguien intentando no derrumbarse.
Ella bajó lentamente las escaleras hacia él.
Noah levantó apenas la vista al escucharla acercarse.
Y aunque intentó sonreír…
No logró hacerlo del todo.
Evelyn se sentó a su lado sin decir nada.
Simplemente tomando suavemente una de sus manos entre las suyas.
Frías.
Muy frías.
Noah soltó el aire lentamente.
—Lo siento.
Ella frunció el ceño inmediatamente.
—¿Por qué te disculpas?
Él apoyó la cabeza contra la pared detrás suyo cerrando los ojos un momento.
Agotado.
—Porque debería poder manejar esto mejor.
Okay. No.
Evelyn giró completamente hacia él.
—Noah, mañana vas a ver a la persona que más te marcó en la vida después de años creyendo que destruiste la suya.
Él tragó saliva apenas.
—Sí, bueno… dicho así suena horrible.
—Porque es horrible.
Silencio.
La tormenta rugió afuera.
Noah volvió a mirar el hielo.
Y cuando habló otra vez… su voz salió más baja.
Más vulnerable.
—Tengo miedo de verla.
El corazón de Evelyn dolió inmediatamente.
Porque aquello debió costarle muchísimo admitirlo.
Ella entrelazó más sus dedos con los de él.
—¿Por qué?
Noah tardó en responder.
Mucho.
—Porque si me odia… lo voy a entender.
Dios.
Evelyn cerró los ojos apenas un segundo.
Porque escuchar eso era insoportable.
Noah se encogió apenas de hombros.
Pero el gesto se veía roto.
—Y si recuerda algo diferente a lo que yo recuerdo…
La frase quedó incompleta.
Pero Evelyn entendió igual.
Si Ava recordaba algo distinto… si mencionaba sabotaje… si confirmaba sospechas…
Entonces Noah llevaba años castigándose por nada.
Y eso podía destruirlo todavía más.
Ella lo observó unos segundos antes de acercarse lentamente.
Y apoyar la cabeza sobre su hombro.
Noah se tensó apenas. Solo un segundo.
Después relajó lentamente el cuerpo.
Como si el contacto con ella calmara el ruido dentro de su cabeza.
Evelyn sintió cómo él apoyaba suavemente la mejilla sobre su cabello.
Silencio.
Pero uno tranquilo esta vez.
Ella respiró hondo.
—¿Sabes qué creo?
Noah soltó una pequeña exhalación.
—Que probablemente vas a decir algo emocionalmente devastador.
Eso le arrancó una risa suave.
—Probablemente.
Él giró apenas la cabeza hacia ella.
Esperando.
Evelyn levantó la vista lentamente.
Y sostuvo sus ojos claros.
—Creo que llevas demasiado tiempo castigándote solo.
Noah apartó la mirada apenas.
Instinto.
Ella continuó:
—Y también creo que pase lo que pase mañana… mereces dejar de odiarte.
Silencio.
El pecho de Noah se apretó tan fuerte que dolió físicamente.
Porque quería creerle. Dios, quería hacerlo.
Pero llevaba años convenciéndose de lo contrario.
Evelyn acarició suavemente su mano con el pulgar.
—No tienes que cargar esto solo nunca más.
Noah cerró los ojos lentamente.
Y por primera vez en muchísimo tiempo…
Se permitió apoyarse un poco en alguien.
Él rodeó lentamente a Evelyn con un brazo acercándola más hacia su pecho.
Como si necesitara sentirla cerca para no perder el control otra vez.
Ella lo abrazó inmediatamente.
Y Noah enterró apenas el rostro contra su cuello.
Respirando.
Temblando apenas.
—Quédate conmigo esta noche —murmuró.
La frase salió tan baja… tan rota…
Que el corazón de Evelyn prácticamente se hizo pedazos.
Ella acarició lentamente su cabello.
—Siempre.
Noah soltó una respiración temblorosa.
Y después de unos segundos en silencio…
Habló otra vez.
—Nunca pensé que alguien pudiera verme realmente… y quedarse igual.
Evelyn sintió lágrimas picándole los ojos.
Porque Noah seguía sorprendiéndose de ser amado.
Y eso dolía muchísimo.
Ella se apartó apenas para mirarlo.
Las luces azules reflejándose en sus ojos cansados.
—Entonces voy a tener que demostrártelo muchas veces.
La pequeña sonrisa que apareció en el rostro de Noah fue tan suave… tan llena de amor…
Que Evelyn supo exactamente cuándo ocurrió.
El instante preciso.
El momento irreversible.
Se había enamorado de él para siempre.
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Editado: 04.06.2026