Deslizándome hacia ti

Capitulo 37: Lo que Ava recuerda

Ava sostuvo la mano de Noah mientras él intentaba respirar normalmente otra vez.
Y Evelyn jamás había visto a alguien verse tan destruido y aliviado al mismo tiempo.
Las lágrimas caían silenciosamente por el rostro de Noah mientras mantenía la cabeza baja.
Como si todavía no pudiera aceptar lo que acababa de escuchar.
"No fue tu culpa."
Dios.
Cuánto tiempo llevaba necesitando esas palabras.
Ava apretó apenas sus dedos.
—Hey.
Noah levantó lentamente la vista hacia ella.
Y el corazón de Evelyn se rompió completamente.
Porque él parecía un niño perdido.
Ava sonrió apenas. Cansada.
—Sigues llorando igual de feo.
Eso le arrancó a Noah una pequeña risa rota entre lágrimas.
Y honestamente… Evelyn casi llora también.
Porque aquella escena estaba sanando algo gigante frente a sus ojos.
Noah pasó rápidamente una mano por su rostro intentando recomponerse.
Fracaso absoluto.
Ava lo observó unos segundos más antes de mirar finalmente hacia Evelyn.
Curiosa.
—¿Y tú quién eres?
Oh.
Cierto.
Evelyn sintió el corazón tropezar apenas.
—Evelyn Carter.
Ava arqueó apenas una ceja.
Después miró lentamente entre ambos.
Y una sonrisa pequeña apareció en sus labios.
—Ohhhh.
Noah literalmente cerró los ojos un segundo.
—No empieces.
—¿Qué? Estoy hospitalizada, necesito entretenimiento.
Evelyn soltó una risa involuntaria.
Y por primera vez desde que entraron… el ambiente se sintió un poco menos pesado.
Ava volvió a mirar a Noah.
Más suave esta vez.
—Me alegra verte otra vez.
El pecho de Noah volvió a tensarse apenas.
Porque todavía no entendía cómo ella podía mirarlo con tanta calidez después de todo.
Ava pareció notarlo.
Porque suspiró lentamente antes de hablar otra vez.
—Noah… nunca te culpé.
Silencio.
Él tragó saliva.
—Pero yo sí.
Ava bajó apenas la mirada.
Y cuando volvió a hablar… su voz se volvió más seria.
—Lo sé.
Aquello cayó pesado entre todos.
Porque claro.
Ella debía saberlo.
Debía haber escuchado rumores. Noticias. Todo.
Ava observó sus manos un momento antes de continuar.
—Después del accidente pregunté por ti muchas veces.
Noah parpadeó sorprendido.
—¿Qué?
Ella asintió apenas.
—Pero desapareciste.
El dolor golpeó directamente en el pecho de Noah.
Porque sí.
Había desaparecido.
Dejó competencias. Entrenamientos. Personas.
Se escondió del mundo entero.
Ava lo miró fijamente.
—Pensé que me odiabas.
El corazón de Evelyn literalmente se rompió en dos.
Noah reaccionó inmediatamente.
—No. No, Ava, jamás…
Su voz salió desesperada.
Honesta.
—Yo solo… no podía mirarte sin recordar lo que pasó.
Ava sostuvo su mirada largamente.
Y después sonrió triste.
—Yo tampoco podía mirarme al espejo.
Silencio.
Dios.
Evelyn sintió lágrimas quemándole otra vez los ojos.
Porque ahora entendía: ambos habían estado destruyéndose solos por separado todos estos años.
Ava respiró hondo lentamente.
Y entonces dijo algo que cambió completamente el aire de la habitación.
—Pero sí recuerdo algo extraño esa noche.
Noah quedó inmóvil.
Evelyn sintió el corazón acelerarse.
Ava frunció apenas el ceño intentando ordenar recuerdos.
—Antes de salir a la pista… alguien estaba en el vestuario.
El silencio se volvió absoluto.
Noah dio un paso apenas más cerca.
—¿Quién?
Ava cerró los ojos un momento.
Pensando.
—No lo vi bien. Solo escuché voces.
El pecho de Evelyn golpeaba demasiado rápido ahora.
Ava abrió lentamente los ojos otra vez.
—Blake estaba discutiendo con alguien.
Noah tensó inmediatamente la mandíbula.
—¿Con quién?
Ava dudó.
Y entonces murmuró:
—Con Madison.
Okay.
Eso nadie lo esperaba.
Evelyn frunció el ceño inmediatamente.
—¿Madison?
Ava asintió lentamente.
—Ella estaba llorando.
Silencio absoluto.
Noah parecía completamente desconcertado.
Porque eso no encajaba con nada.
Madison Reed jamás parecía perder el control de nada.
Ava siguió hablando lentamente.
Como armando piezas rotas.
—Recuerdo que Blake estaba muy alterado… y Madison le decía que no podían hacer eso.
El corazón de Evelyn literalmente se detuvo.
Noah dejó de respirar.
Ava bajó apenas la mirada.
—Después escuché algo caer… y cuando fui a ver, Blake salió del vestuario muy rápido.
El ambiente entero cambió.
Más frío. Más oscuro.
Porque aquello ya no parecía paranoia.
Parecía real.
Noah pasó una mano temblorosa por su cabello.
—Ava… ¿por qué nunca dijiste esto?
Ella lo observó con tristeza.
Y la respuesta destruyó un poco a todos.
—Porque cuando desperté después del accidente… todos ya habían decidido que fue culpa tuya.




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