Deslizándome hacia ti

Capitulo 41: Volver a levantarse

Salir del hospital fue como despertar de una pesadilla.
Una pesadilla que había durado años.
La nieve seguía cayendo sobre Lakewood cuando Noah y Evelyn atravesaron las puertas principales.
El aire frío golpeó inmediatamente sus rostros.
Y por primera vez en muchísimo tiempo…
Noah sintió que podía respirar.
No completamente.
Todavía dolía.
Todavía había demasiadas heridas abiertas.
Pero algo había cambiado.
Porque la culpa ya no estaba aplastándole el pecho.
No de la misma forma.
Caminaron en silencio por el estacionamiento.
Richard los esperaba junto al auto.
Sin embargo, antes de subir, Noah se detuvo.
Mirando el cielo gris.
Mirando la nieve caer.
Evelyn permaneció junto a él.
Sin presionarlo.
Simplemente acompañándolo.
Y después de unos largos segundos…
Noah habló.
—No sé quién soy ahora.
El corazón de Evelyn se encogió.
Porque aquella confesión era completamente honesta.
Durante años Noah había construido su identidad alrededor de una tragedia.
Del error. De la culpa. Del castigo.
Había dejado de competir.
Dejado de soñar.
Dejado de vivir.
Y ahora todo aquello acababa de desaparecer.
Dejando un enorme vacío detrás.
Evelyn tomó suavemente su mano.
—Entonces vamos a descubrirlo.
Noah bajó lentamente la vista hacia ella.
Y algo en su expresión se suavizó.
Porque Evelyn nunca intentaba arreglarlo.
Nunca.
Solo caminaba junto a él.
Y eso significaba más de lo que podía explicar.
La noticia explotó al día siguiente.
Como una bomba.
La federación abrió una investigación oficial.
Madison declaró.
Ava declaró.
Y finalmente Blake Donovan también fue obligado a declarar.
Las competencias enteras quedaron sacudidas.
Rumores. Periodistas. Entrenadores.
Todo el mundo hablaba del escándalo.
Y por primera vez…
La verdad estaba saliendo a la luz.
Noah observaba todo aquello desde lejos.
Extrañamente tranquilo.
Porque ya no necesitaba convencer a nadie.
Ava le había dado algo mucho más importante que una investigación.
Le había devuelto la verdad.
Y eso bastaba.
Dos días después regresaron a los entrenamientos.
La competencia nacional comenzaría en menos de una semana.
Y el estadio estaba más lleno que nunca.
Todos querían verlos.
La pareja sorpresa. Los sobrevivientes del escándalo.
Los posibles campeones.
Evelyn entró a la pista ajustando los guantes.
Y encontró a Noah ya sobre el hielo.
Solo.
Deslizándose lentamente.
Pensativo.
Había algo diferente en él.
Más liviano.
Todavía herido.
Pero más liviano.
Richard también parecía notarlo.
Porque mientras observaba desde la baranda…
Por primera vez no estaba corrigiendo nada.
Simplemente mirando.
Evelyn se acercó hasta Noah.
—¿En qué piensas?
Noah sonrió apenas.
Y aquello ya era una victoria enorme.
—En algo que dijo Ava.
—¿Qué cosa?
Él realizó un pequeño giro sobre una cuchilla antes de responder.
—Que sigo teniendo una segunda oportunidad.
Silencio.
Evelyn sintió el corazón calentarse.
Porque sí.
Exactamente eso.
Noah levantó la vista hacia las enormes luces del estadio.
—Durante años pensé que mi historia había terminado.
Su voz sonaba tranquila.
Más tranquila de lo habitual.
—Pero resulta que todavía estoy aquí.
Evelyn sonrió.
—Y bastante guapo, además.
Noah soltó una risa.
Una risa real.
Libre.
Y Dios.
Cómo había extrañado escuchar eso.
El entrenamiento comenzó poco después.
Richard reunió a todos en el centro de la pista.
Sophie. Liam. Noah. Evelyn.
Y algo en su expresión parecía distinto.
Más emocional de lo habitual.
Lo cual era preocupante.
Porque Richard Carter normalmente tenía el rango emocional de un iceberg.
—La competencia nacional empieza en seis días.
Todos asintieron.
Richard cruzó lentamente los brazos.
—Y quiero que entiendan algo.
Silencio.
Los cuatro esperaron.
Richard observó directamente a Noah y Evelyn.
—Ya estoy orgulloso de ustedes.
El universo entero pareció detenerse.
Sophie dejó caer la botella de agua.
Liam casi se atragantó.
Evelyn estaba convencida de que acababa de escuchar mal.
Incluso Noah parecía completamente confundido.
Richard suspiró.
Como alguien que odiaba profundamente tener sentimientos.
—No me hagan repetirlo.
Sophie comenzó a llorar de la risa inmediatamente.
—¡LO DIJO! ¡FINALMENTE LO DIJO!
—Sophie.
—¡ESTOY TENIENDO UNA EXPERIENCIA RELIGIOSA!
Evelyn terminó riéndose también.
Y sorprendentemente…
Noah hizo lo mismo.
La tensión desapareciendo un poco.
El peso aflojando.
Por primera vez en mucho tiempo.
Hasta que Richard volvió a hablar.
Y esta vez su voz se volvió seria otra vez.
—Ahora bien.
Todos se prepararon.
Porque ahí venía el entrenador.
Richard señaló hacia el centro de la pista.
—Vamos a trabajar el triple Axel.
Y automáticamente todos dejaron de sonreír.
Porque el triple Axel era un monstruo.
Y Richard acababa de declarar la guerra.




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