Deslizándome hacia ti

Capitulo 42: El monstruo llamado Triple Axel

—Odio este salto.
—Todavía no empezamos.
—Lo odio preventivamente.
Richard cerró los ojos un segundo.
Claramente replanteándose todas las decisiones que lo habían llevado a entrenar adolescentes.
Sophie observaba desde la baranda con una bolsa enorme de papas fritas.
—Personalmente apoyo el odio preventivo.
—Nadie te preguntó —respondieron cuatro personas al mismo tiempo.
Sophie parecía orgullosa.
Mientras tanto, en el centro de la pista, Noah y Evelyn observaban el hielo como si fuera un campo de batalla.
Y honestamente…
Lo era.
Porque el triple Axel no era un salto cualquiera.
Era uno de los elementos más difíciles del patinaje artístico.
Despegaba hacia adelante, algo poco común.
Y requería tres vueltas y media completas en el aire antes de aterrizar.
Tres vueltas y media.
Una locura absoluta.
Richard señaló una marca sobre el hielo.
—Otra vez.
Noah soltó un suspiro.
Evelyn rezó internamente por su dignidad.
Y ambos tomaron velocidad.
Las cuchillas cortando el hielo con precisión.
Cruce. Cruce. Impulso.
Evelyn observó a Noah posicionarse primero.
Brazo atrás.
Peso sobre el filo exterior.
Rodilla flexionada.
Y entonces
Saltó.
El cuerpo se elevó violentamente.
Girando.
Una vuelta.
Dos.
Tres.
Y media.
El aterrizaje fue sólido.
Limpio.
Perfecto.
Evelyn soltó aire impresionada.
Aunque honestamente ya debería estar acostumbrada.
Noah seguía siendo ridículamente bueno.
Richard asintió apenas.
Lo cual equivalía a una ovación de pie.
—Aceptable.
—Gracias por tanta emoción —murmuró Noah.
Ahora era el turno de Evelyn.
Y ahí comenzaban los problemas.
Porque Evelyn podía hacer el salto.
A veces.
Cuando los planetas se alineaban.
Y los dioses del patinaje estaban de buen humor.
Hoy claramente no era uno de esos días.
Tomó velocidad.
Preparación.
Impulso.
Despegó.
Giró.
Dos vueltas.
Tres.
Y al aterrizar…
La cuchilla resbaló apenas.
No cayó.
Pero tampoco fue limpio.
Richard hizo una mueca inmediata.
—Otra vez.
—Sabía que ibas a decir eso.
—Porque tengo razón.
—Eso no mejora la situación.
Noah estaba sonriendo apenas ahora.
Y aquello debería ser ilegal.
Porque distraía muchísimo.
Evelyn volvió a posicionarse.
Respiró profundo.
Y esta vez Noah habló antes de que iniciara.
—Tu hombro izquierdo.
Ella giró hacia él.
—¿Qué pasa?
Noah señaló suavemente.
—Lo estás abriendo antes de tiempo.
Richard arqueó una ceja.
Interesado.
Noah se acercó apenas.
Y durante unos segundos volvió a ser el chico que la observaba desde las gradas meses atrás.
El chico misterioso que detectaba errores invisibles.
—Cuando inicias la rotación —explicó—, tu hombro se adelanta medio segundo.
Evelyn frunció el ceño.
Pensando.
Noah tomó suavemente su brazo.
Guiando la posición.
—Mantén esto cerrado hasta el despegue.
El corazón de Evelyn decidió dejar de colaborar.
Porque Noah estaba demasiado cerca.
Y además olía bien.
Lo cual era una falta grave.
—¿Estás escuchando? —preguntó él.
—Tal vez.
Noah entrecerró los ojos.
—No estás escuchando.
—Estoy intentando.
—Mentirosa.
Sophie comenzó a gritar desde la baranda.
—¡TENSIÓN ROMÁNTICA SOBRE HIELO!
—¡CÁLLATE, SOPHIE! —gritaron ambos.
Liam casi se cayó de la risa.
Richard fingió no conocerlos.
Evelyn respiró profundo otra vez.
Volvió a tomar posición.
Esta vez recordando las indicaciones.
Hombro cerrado.
Centro firme.
Impulso.
Saltó.
El mundo giró.
Una vuelta.
Dos.
Tres.
Media.
Y aterrizó.
Limpio.
Perfectamente limpio.
El sonido de la cuchilla entrando al hielo fue puro.
Sólido.
Correcto.
Evelyn abrió los ojos sorprendida.
Y Noah sonrió inmediatamente.
—Ahí está.
Dios.
Aquella sonrisa.
Richard asintió desde afuera.
—Mucho mejor.
Lo que, traducido al idioma Richard Carter, significaba:
"Excelente trabajo."
Evelyn levantó ambos brazos victoriosa.
—¡LO HICE!
Sophie comenzó a aplaudir exageradamente.
Liam también.
Incluso Richard parecía discretamente satisfecho.
Y por primera vez desde que todo explotó con Blake…
La felicidad se sintió sencilla.
Ligera.
Real.
Pero justo cuando Evelyn se giró para celebrar con Noah…
Una figura apareció en la entrada del estadio.
Todos la vieron.
Y el ambiente cambió inmediatamente.
Ava Sinclair acababa de llegar.




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