Deslizándome hacia ti

Capitulo 43: Una visita inesperada

El estadio entero pareció quedarse en silencio.
Ava Sinclair estaba de pie junto a la entrada principal.
Abrigo oscuro. Bufanda gris. Cabello rubio recogido.
Y una sonrisa nerviosa en el rostro.
Porque era la primera vez que volvía a una pista de hielo desde el accidente.
Evelyn lo entendió inmediatamente.
Aquello debía ser aterrador.
Durante un segundo nadie supo qué hacer.
Hasta que Noah reaccionó.
Dejó de patinar.
Y avanzó lentamente hacia ella.
Sin correr.
Sin precipitarse.
Como si entendiera perfectamente lo difícil que era ese momento.
Ava tragó saliva apenas.
Mirando el hielo.
Mirando las luces.
Mirando todo aquello que alguna vez había sido su mundo.
Y por un instante…
Pareció a punto de llorar.
Noah se detuvo frente a ella.
—No tenías que venir.
Ava soltó una pequeña risa.
—Precisamente por eso vine.
Silencio.
Porque ambos entendían lo que quería decir.
Si seguía huyendo del hielo…
Blake habría ganado una vez más.
Y ya había ganado demasiado.
Noah sonrió apenas.
Y aquella sonrisa estaba llena de orgullo.
—Me alegra verte.
Ava bajó la mirada un segundo.
Emocionada.
—También me alegra verte a ti.
Desde las gradas, Sophie ya estaba secándose lágrimas inexistentes.
—Voy a llorar.
—Todavía no pasó nada —respondió Liam.
—Déjame prepararme emocionalmente.
Richard decidió ignorarlos por supervivencia mental.
Unos minutos después, Ava estaba sentada junto a la pista observando el entrenamiento.
Y Evelyn descubrió algo interesante:
Ava y Noah realmente habían sido muy parecidos.
Tenían el mismo humor seco. La misma forma tranquila de observar las cosas.
La misma tendencia a ocultar emociones detrás de comentarios sarcásticos.
Ahora entendía por qué habían sido tan buenos compañeros.
Ava observó a Noah completar una secuencia de pasos compleja.
Cambios de filo.
Mohawks.
Choctaws.
Twizzles veloces.
Todo perfectamente conectado.
Y después sonrió.
—Sigue siendo insoportablemente bueno.
Evelyn se rió.
—Sí.
—Y sigue fingiendo que no lo sabe.
—También sí.
Ava apoyó el mentón sobre una mano.
—Definitivamente está enamorado de ti.
Evelyn casi se atragantó.
—¿Qué?
—Por favor.
La mirada divertida de Ava era peligrosísima.
—Lo descubrí en treinta segundos.
—No es tan obvio.
Ava la observó.
Después observó a Noah.
Después volvió a observarla.
—Es absurdamente obvio.
Okay.
Quizás sí era obvio.
Un poco.
Tal vez mucho.
Ava sonrió satisfecha.
—Además, hacía años que no lo veía sonreír así.
Aquello golpeó directamente el corazón de Evelyn.
Porque era verdad.
El Noah que ella conoció en las gradas era completamente distinto al de ahora.
Seguía siendo reservado.
Pero ya no estaba perdido.
Ya no parecía alguien hundiéndose.
Y eso significaba más de lo que podía explicar.
El entrenamiento continuó durante casi dos horas.
Y cuando finalmente terminó…
Richard reunió a todos en el centro de la pista.
—Necesitamos decidir el contenido final para el programa libre.
Todos prestaron atención inmediatamente.
Porque aquello era importante.
Muy importante.
El programa libre definiría prácticamente toda la competencia nacional.
Richard desplegó algunas hojas.
—Hay una modificación que quiero probar.
Noah arqueó una ceja.
Eso rara vez terminaba bien.
Richard señaló una secuencia específica.
—Quiero reemplazar el doble Axel final.
Evelyn sintió una alarma inmediata.
—¿Por qué?
Richard cruzó los brazos.
—Porque pueden hacer algo mejor.
Silencio.
Y entonces Noah entendió.
—No.
Richard asintió.
—Sí.
Sophie dejó caer otra vez la botella de agua.
—¿Qué está pasando?
Liam parecía igual de confundido.
Pero Evelyn ya lo había comprendido.
Y el corazón comenzó a acelerársele.
Porque Richard estaba completamente loco.
—¿Quieres agregar un throw triple Axel? —preguntó Noah.
Richard sonrió apenas.
Y eso daba miedo.
Mucho miedo.
—Exactamente.
Silencio absoluto.
Incluso Ava abrió los ojos sorprendida.
Porque un throw triple Axel era una bestialidad técnica.
Un salto rarísimo.
Extremadamente difícil.
Y peligrosamente arriesgado.
Richard observó a ambos.
—Si quieren ganar… necesitan algo inolvidable.
Evelyn miró a Noah.
Noah la miró a ella.
Y durante unos segundos ninguno habló.
Porque ambos estaban pensando exactamente lo mismo.
Era una locura.
Una locura absoluta.
Pero también…
Podría ser espectacular.
Y entonces Noah sonrió.
Evelyn supo inmediatamente que estaban en problemas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.