Deslizándome hacia ti

Capitulo 44: La locura más hermosa

—No.
—Sí.
—No.
—Sí.
—Richard, escúchame atentamente...
—No quiero.
Evelyn observó la discusión desde el centro de la pista mientras Liam y Sophie parecían estar viendo un partido de tenis emocional.
Porque durante los últimos diez minutos Noah y Richard llevaban exactamente la misma conversación.
Y nadie estaba ganando.
—Un throw triple Axel a menos de una semana de la competencia es una idea terrible —insistió Noah.
—Precisamente por eso funcionará.
—Eso no tiene sentido.
—Lo tiene en mi cabeza.
—Eso me preocupa más.
Sophie levantó una mano desde las gradas.
—Yo apoyo a Noah porque me gusta seguir viva.
—Nadie te preguntó —respondió Richard.
—La historia de mi vida.
Ava estaba intentando no reírse.
Fracasando miserablemente.
Finalmente Richard se volvió hacia Evelyn.
Y eso fue aún peor.
Porque ahora ella tenía que decidir.
—¿Qué opinas?
Traidor.
Absoluto traidor.
Evelyn observó el hielo unos segundos.
Pensando.
Un throw triple Axel era una barbaridad técnica.
En ese elemento, Noah la impulsaría al aire y ella tendría que completar tres vueltas y media antes de aterrizar.
La sincronización debía ser perfecta.
La potencia exacta.
El timing impecable.
Un error mínimo podía terminar en caída.
O lesión.
O ambas cosas.
Pero también era cierto que...
Ninguna otra pareja del campeonato estaba intentando algo así.
Evelyn levantó lentamente la vista.
Y encontró los ojos de Noah.
Esos ojos claros imposibles.
Confiando en ella.
Siempre confiando.
El corazón le dio un pequeño vuelco.
—Creo que podemos hacerlo.
Silencio.
Noah la observó incrédulo.
—¿En serio?
Ella sonrió.
—¿Qué pasó con "vamos a ganar"?
Noah abrió la boca.
La cerró.
Y después soltó una pequeña risa.
Porque la conocía demasiado bien.
—Eso fue un golpe bajo.
—Funcionó.
—Funcionó.
Richard parecía insoportablemente satisfecho.
Y eso era mala señal.
Los siguientes tres días fueron brutales.
Absolutamente brutales.
Cada entrenamiento terminaba con músculos doloridos, rodillas cansadas y toneladas de frustración.
Porque el throw triple Axel era tan difícil como parecía.
Quizás más.
Evelyn había aterrizado triples individuales.
Pero hacerlo lanzada por otra persona era completamente diferente.
La sensación en el aire cambiaba.
La velocidad cambiaba.
Todo cambiaba.
Durante el primer intento terminó aterrizando con ambas manos sobre el hielo.
Durante el segundo casi pierde el equilibrio.
Y durante el tercero...
—¡NOAH!
—¡YO TAMBIÉN ESTABA AHÍ!
—¡CASI ME MANDAS A CANADÁ!
Liam cayó de la silla riéndose.
Sophie estaba grabando todo.
Porque obviamente estaba grabando todo.
—Esto vale oro.
—Voy a destruir ese teléfono —amenazó Noah.
—No si lo subo primero.
Richard parecía estar reconsiderando seriamente adoptar atletas menos problemáticos.
Sin embargo...
Poco a poco comenzó a funcionar.
Un detalle corregido.
Después otro.
Y otro más.
Noah ajustó el ángulo del impulso.
Evelyn corrigió el cierre de hombros durante la rotación.
Richard afinó los tiempos de entrada.
Y de repente...
La locura empezó a parecer posible.
Aquella tarde el estadio estaba casi vacío.
Solo ellos.
Richard.
Liam.
Sophie.
Y Ava.
Las luces reflejaban pequeños destellos sobre el hielo perfectamente pulido.
Evelyn respiró profundo.
Sentía el corazón golpeando demasiado fuerte.
Porque esta vez algo era diferente.
Lo sentía.
Noah tomó su mano.
Posición inicial.
Preparación.
La música sonaba suavemente por los altavoces.
Y por un instante todo desapareció.
El ruido.
La presión.
El campeonato.
Solo quedaron ellos dos.
Patinando.
Juntos.
—¿Lista? —preguntó Noah.
Evelyn sostuvo su mirada.
Y sonrió.
—Siempre.
Noah impulsó.
Potencia.
Velocidad.
Precisión.
El hielo desapareció bajo sus cuchillas.
Y entonces llegó el momento.
La entrada.
La preparación.
El lanzamiento.
Evelyn salió despedida hacia el aire.
El mundo giró.
Una vuelta.
Dos.
Tres.
Media.
Y aterrizó.
Limpio.
Perfecto.
La cuchilla mordió el hielo con una firmeza impecable.
Sin tambaleos.
Sin errores.
Sin dudas.
Silencio absoluto.
Durante un segundo nadie reaccionó.
Porque todos estaban procesando lo que acababan de ver.
Y entonces Sophie gritó tan fuerte que probablemente alarmó a varios estados vecinos.
—¡LO HICIERON!
Liam saltó de la silla.
Ava comenzó a aplaudir inmediatamente.
Incluso Richard sonrió.
Una sonrisa real.
Pequeña.
Pero real.
Y eso era casi tan raro como el salto.
Evelyn apenas logró incorporarse antes de que Noah llegara hasta ella.
Los dos respirando agitados.
Con los ojos brillando.
Felices.
Absolutamente felices.
—Lo logramos —susurró ella.
Noah sonrió.
Y Dios.
Aquella sonrisa seguía siendo su cosa favorita en el mundo.
—Todavía tenemos que hacerlo en competencia.
—Déjame disfrutar cinco segundos.
—Tienes razón.
Y por un instante...
Solo existieron ellos.
Pero mientras todos celebraban...
Ninguno notó a una figura observando desde la entrada del estadio.
Un hombre de traje oscuro.
Con una credencial oficial de la federación colgando del cuello.
Y una expresión imposible de interpretar.
Porque acababa de recibir los resultados preliminares de la investigación sobre Blake Donovan.
Y había algo en ese informe que nadie esperaba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.