Deslizándome hacia ti

Capitulo 46: El hombre detrás de todo

Nadie habló.
Durante varios segundos.
Simplemente porque nadie sabía qué decir.
El nombre de Thomas Reed cayó sobre ellos como una avalancha.
Thomas Reed.
Entrenador nacional. Formador de campeones. Figura respetada en todo el circuito.
El hombre que había aparecido en revistas deportivas.
El hombre que durante años fue considerado una leyenda.
Y ahora...
Estaba siendo investigado por sabotaje.
El estómago de Evelyn se revolvió.
Porque aquello cambiaba todo.
Absolutamente todo.
Ava fue la primera en reaccionar.
—No.
Su voz salió apenas como un susurro.
—No puede ser.
Richard sostuvo su mirada.
Pero esta vez no tenía respuestas.
Porque honestamente...
Nadie las tenía.
Noah observaba el informe sin verlo realmente.
Las piezas comenzando a encajar de una forma horrible.
Blake.
Madison.
Thomas.
Durante años había pensado que aquello era la locura de un rival obsesionado.
Pero ahora...
Parecía algo mucho más grande.
Mucho más oscuro.
Ava retrocedió un paso.
Y después otro.
Como si el aire hubiera desaparecido.
—Él era nuestro entrenador.
La frase sonó devastada.
Porque claro.
No era solo un entrenador.
Era una figura paterna para muchos atletas.
Un mentor.
Alguien en quien confiaban.
Noah bajó lentamente la mirada.
Y recordó.
Recordó demasiadas cosas.
Comentarios.
Presiones.
Favoritismos.
Pequeños detalles que en ese momento parecían normales.
Y que ahora ya no lo parecían.
Richard observó a Noah.
—¿Estás pensando lo mismo que yo?
Noah tragó saliva.
—Sí.
Porque había algo que ninguno estaba diciendo en voz alta.
Si Thomas Reed estuvo involucrado...
Entonces quizás Blake nunca actuó por su cuenta.
Quizás alguien había alimentado aquella obsesión durante años.
Y eso era todavía peor.
Aquella noche el equipo volvió tarde a la residencia.
Nadie tenía ganas de celebrar.
Ni siquiera Sophie.
Lo cual era un evento histórico.
Evelyn encontró a Noah sentado en las escaleras exteriores del edificio.
Mirando la nieve.
Pensando.
Siempre pensando.
Ella se sentó a su lado sin decir nada.
Durante unos minutos simplemente permanecieron allí.
Escuchando el viento.
Finalmente Noah habló.
—Recuerdo algo.
Evelyn giró la cabeza hacia él.
—¿Qué cosa?
Noah apoyó los codos sobre las rodillas.
Pensativo.
—Cuando tenía catorce años.
Silencio.
—Thomas me dijo que algún día tendría que elegir entre ganar... o ser querido.
El corazón de Evelyn se encogió.
Porque aquello no sonaba como algo que un entrenador debería decirle a un niño.
Noah soltó una pequeña risa amarga.
—En aquel momento pensé que estaba intentando motivarme.
Pero ahora...
Negó lentamente con la cabeza.
—Ahora creo que hablaba de él mismo.
La nieve siguió cayendo alrededor.
Y Evelyn sintió una profunda tristeza.
Porque empezaba a entender algo horrible.
Thomas Reed no había formado atletas.
Había creado una cultura donde ganar era más importante que cualquier persona.
Más importante que la amistad.
Más importante que la ética.
Más importante que todo.
Y Blake había crecido dentro de eso.
No lo justificaba.
Jamás.
Pero explicaba algunas cosas.
Noah cerró los ojos un segundo.
—¿Sabes qué es lo que más rabia me da?
Evelyn esperó.
—Que durante años pensé que el problema era yo.
Su voz tembló apenas.
—Y resulta que había adultos arruinando vidas mientras nosotros éramos chicos intentando patinar.
Dios.
Aquello dolió.
Porque era verdad.
Ava.
Madison.
Blake.
Noah.
Todos habían sido adolescentes cuando aquello comenzó.
Y alguien que debía guiarlos...
Los había fallado.
Al día siguiente ocurrió algo inesperado.
La federación convocó una conferencia extraordinaria.
Y por primera vez en semanas...
Los periodistas invadieron completamente el estadio.
Cámaras.
Micrófonos.
Entrevistas.
El campeonato nacional estaba a tres días de comenzar.
Y ahora toda la atención mediática apuntaba directamente hacia ellos.
Richard parecía estar a punto de sufrir un colapso nervioso.
—No hablen con nadie.
—¿Ni buenos días? —preguntó Sophie.
—Especialmente eso.
—Qué hombre tan divertido.
Liam decidió esconderla antes de que empeorara.
Pero mientras todos intentaban concentrarse en el entrenamiento...
Una figura apareció en la entrada.
Y esta vez sí la reconocieron inmediatamente.
Madison Reed.
Silencio.
Instantáneo.
La pista entera quedó inmóvil.
Madison parecía agotada.
Ojeras marcadas.
Ojos rojos.
Como alguien que no había dormido en días.
Probablemente porque no había dormido en días.
Noah se tensó automáticamente.
Ava también.
Pero Madison no parecía haber venido a discutir.
Ni a justificarse.
Ni siquiera parecía defenderse.
Solo caminó lentamente hasta detenerse frente a ellos.
Y después...
Les entregó un sobre.
Nadie entendió.
—¿Qué es esto? —preguntó Evelyn.
Madison tragó saliva.
Y las lágrimas aparecieron inmediatamente en sus ojos.
—La prueba que están buscando.
El corazón de Noah dio un vuelco.
Porque algo en su voz le dijo que esto iba a cambiar todo una vez más.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.