Deslizándome hacia ti

Capitulo 49: Antes de volar

ÑEl corazón de Evelyn estaba completamente fuera de control.
Noah seguía frente a ella.
Apoyado contra la baranda del balcón.
La nieve cayendo lentamente alrededor.
Las luces de la ciudad brillando a lo lejos.
Y de repente el mundo entero parecía haberse reducido a ese momento.
A esos segundos.
A esos ojos claros que no dejaban de mirarla.
—Hay algo que quiero decirte antes de la competencia.
Dios.
Evelyn intentó responder.
Pero su cerebro había abandonado el chat.
Completamente.
Noah soltó una pequeña risa nerviosa.
Y aquello fue todavía peor.
Porque Noah Hayes no se ponía nervioso.
O al menos no tan fácilmente.
—Eso no me ayuda a tranquilizarme —admitió ella.
—A mí tampoco.
Ambos rieron suavemente.
Pero la tensión seguía ahí.
Viva.
Palpitando entre ellos.
Noah respiró profundo.
Como si finalmente hubiera tomado una decisión.
Y entonces habló.
—Cuando te vi por primera vez...
Evelyn sintió un escalofrío.
—En las gradas.
La sonrisa de Noah apareció apenas.
—Sí.
Porque claro.
Todo había comenzado ahí.
Con una chica obstinada entrenando hasta quedarse sin fuerzas.
Y un chico misterioso observándola en silencio.
Noah bajó la mirada un segundo.
Recordando.
—Pensé que estabas loca.
—¡Gracias!
—Déjame terminar.
Ella cruzó los brazos fingiendo indignación.
Pero estaba sonriendo.
No podía evitarlo.
Noah negó con la cabeza divertido.
—Entrenabas hasta que apenas podías mantenerte en pie.
—Eso sigue sin sonar mejor.
—Y aun así volvías al día siguiente.
Silencio.
La mirada de Noah se suavizó.
—No podía dejar de observarte.
El corazón de Evelyn tropezó violentamente.
Porque aquella confesión sonó demasiado sincera.
Demasiado real.
Noah continuó.
—Después empecé a corregirte.
—De forma bastante arrogante.
—Extremadamente arrogante.
—Bien.
—Lo admito.
Evelyn sonrió.
Y Noah sonrió también.
Pero entonces algo cambió.
La emoción detrás de sus ojos se volvió más profunda.
Más vulnerable.
—Y antes de darme cuenta...
Su voz bajó apenas.
—Ya esperaba verte todos los días.
El aire desapareció.
Completamente.
Noah tragó saliva.
Y siguió adelante.
Porque ya había llegado demasiado lejos para detenerse.
—Después te convertiste en mi compañera.
—Mi amiga.
—La persona que más me entendía.
Evelyn sentía lágrimas formándose lentamente.
Porque sabía exactamente lo que venía.
Y aun así necesitaba escucharlo.
Necesitaba cada palabra.
Noah dio un pequeño paso hacia ella.
Solo uno.
Pero bastó.
—Y cuando todo empezó a derrumbarse...
Ava.
Blake.
La investigación.
Los recuerdos.
Todo.
—Tú fuiste la única persona que nunca se movió.
Su voz tembló apenas.
—Nunca intentaste arreglarme.
Nunca intentaste salvarme.
Simplemente te quedaste.
Evelyn ya no podía hablar.
No confiaba en su voz.
Noah sonrió suavemente.
Y por primera vez...
Parecía completamente abierto.
Sin muros.
Sin máscaras.
Solo él.
—Te quiero, Evelyn.
Silencio.
El corazón de ella dejó de funcionar.
Literalmente.
—Y no desde hace poco.
Aquello terminó de destruirla emocionalmente.
Porque lo sabía.
En el fondo siempre lo había sabido.
Desde las gradas.
Desde el hielo.
Desde las primeras sonrisas.
Desde las primeras discusiones.
Desde siempre.
Noah dio otro paso.
Y ahora estaban tan cerca que Evelyn podía ver cada detalle de sus ojos.
—Me enamoré de ti hace mucho tiempo.
La nieve seguía cayendo.
Suave.
Silenciosa.
Como si incluso el mundo estuviera escuchando.
Y Evelyn sintió lágrimas bajando por sus mejillas.
Porque llevaba semanas.
Meses.
Guardando exactamente las mismas palabras.
—Eres un idiota.
Noah parpadeó.
Confundido.
—¿Qué?
Ella soltó una risa entre lágrimas.
—Porque me hiciste esperar muchísimo para escuchar eso.
El alivio golpeó el rostro de Noah de inmediato.
Y después llegó una sonrisa.
Una enorme.
Hermosa.
Incontrolable.
—¿Eso significa que...?
—Sí.
No lo dejó terminar.
Porque ya no tenía sentido seguir esperando.
No después de todo lo que habían vivido.
No después de todo lo que habían superado.
Evelyn tomó suavemente el rostro de Noah entre sus manos.
Y lo besó.
Suavemente.
Al principio.
Como si ambos estuvieran comprobando que aquello era real.
Que estaba ocurriendo de verdad.
Pero entonces Noah respondió.
Y el mundo desapareció.
La nieve.
La ciudad.
La competencia.
Todo.
Solo quedaron ellos.
El calor.
La emoción.
Y esa sensación maravillosa de llegar finalmente a donde siempre habían estado destinados a estar.
Cuando finalmente se separaron...
Ambos estaban sonriendo.
Sin poder evitarlo.
Sin querer evitarlo.
Noah apoyó la frente contra la de ella.
Y cerró los ojos apenas.
—Creo que esto mejora bastante mis posibilidades para la competencia.
Evelyn soltó una carcajada.
—¿Ese es tu comentario romántico?
—Estoy emocionado. Mi cerebro no funciona bien.
—Eso explica muchas cosas.
Noah volvió a besarla.
Y esta vez ninguno de los dos tuvo prisa por separarse.
Porque por primera vez...
No había nada que los estuviera frenando.
Y mañana...
Comenzaría el campeonato.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.