Deslizándome hacia ti

Capitulo 50: El día que todo comenzó

Evelyn no durmió.
Intentó hacerlo.
De verdad.
Pero era difícil conciliar el sueño cuando:
Al día siguiente comenzaba el Campeonato Nacional.
Había besado a Noah Hayes.
Había besado a Noah Hayes.
Había besado a Noah Hayes.
Sí.
Su cerebro estaba atascado en el mismo punto.
A las seis de la mañana ya estaba despierta.
Mirando el techo.
Sonriendo como una idiota.
Y odiándose un poco por ello.
Hasta que su celular vibró.
Un mensaje.
De Noah.
Por supuesto.
"¿Dormiste algo?"
Evelyn respondió inmediatamente.
"No."
La respuesta llegó cinco segundos después.
"Yo tampoco."
Ella sonrió.
"¿Nervios?"
Hubo una pausa.
Después:
"En parte."
Otra pausa.
"Y en parte porque sigo pensando en anoche."
El corazón de Evelyn decidió explotar.
Directamente.
Sin escalas.
Ella enterró el rostro en la almohada.
Y sonrió todavía más.
El estadio estaba completamente irreconocible.
Miles de personas llenaban las tribunas.
Banderas.
Carteles.
Cámaras.
Periodistas.
Ruido.
Muchísimo ruido.
El Campeonato Nacional había comenzado oficialmente.
Y la energía era eléctrica.
Evelyn observaba todo desde la zona de calentamiento.
Intentando no entrar en pánico.
Sin éxito.
—Voy a vomitar.
—No vas a vomitar.
—Voy a vomitar muchísimo.
—No.
—Sí.
Noah tomó suavemente su mano.
A escondidas.
Porque técnicamente todavía no habían anunciado nada sobre ellos.
Y aquella pequeña acción bastó para estabilizarla un poco.
Solo un poco.
—Respira.
Evelyn levantó la vista hacia él.
Y de repente recordó algo importante.
No estaban solos.
Nunca lo habían estado.
Eran un equipo.
Siempre habían sido un equipo.
Y aquello ayudó.
Muchísimo.
Las categorías juveniles comenzaron primero.
Después las individuales.
Después danza.
Y finalmente...
Parejas.
La categoría más esperada del campeonato.
Richard reunió a Noah y Evelyn justo antes de salir.
Su expresión era la habitual.
Seria.
Controlada.
Pero algo brillaba en sus ojos.
Orgullo.
Aunque jamás lo admitiría.
—Escúchenme.
Ambos prestaron atención inmediatamente.
Richard cruzó los brazos.
—Pase lo que pase ahí afuera...
Silencio.
—Ya demostraron quiénes son.
El corazón de Evelyn se apretó.
Porque viniendo de él...
Aquello significaba muchísimo.
Richard señaló la pista.
—Ahora vayan y disfrútenlo.
Sophie dejó escapar un sonido ahogado.
—Está teniendo emociones otra vez.
—Sophie.
—Perdón.
—No lo estás.
—No.
Liam la arrastró lejos antes de que empeorara.
Y entonces llegó el momento.
La música de presentación sonó por los altavoces.
Las luces cambiaron.
El locutor anunció sus nombres.
Y Noah y Evelyn salieron al hielo.
El rugido del público fue ensordecedor.
Miles de personas.
Miles.
Evelyn sintió cómo la adrenalina recorría todo su cuerpo.
Pero entonces miró a Noah.
Y recordó las palabras de Richard.
Confía en el entrenamiento.
No en los nervios.
No en el público.
Solo en el entrenamiento.
Noah extendió la mano.
Ella la tomó.
Posición inicial.
Respiración profunda.
Silencio.
Y la música comenzó.
Todo desapareció.
El ruido.
La presión.
Las tribunas.
Todo.
Solo existían ellos dos.
Y el hielo.
La coreografía fluía con naturalidad.
Paso tras paso.
Movimiento tras movimiento.
Como si hubieran nacido para realizar aquel programa.
Los filos dibujaban curvas perfectas.
Las transiciones eran suaves.
Elegantes.
Precisas.
Evelyn sintió que estaba volando.
Porque cuando patinaban así...
Todo parecía sencillo.
Incluso lo imposible.
El primer levantamiento fue impecable.
Las secuencias de pasos también.
El público reaccionaba con cada elemento importante.
Cada giro.
Cada combinación.
Cada riesgo.
Y entonces llegó el momento.
El elemento que había consumido días enteros de entrenamiento.
El throw triple Axel.
El estadio pareció contener la respiración.
Miles de personas observando.
Esperando.
Noah tomó posición.
Evelyn también.
Una mirada.
Solo una.
Y ambos entendieron exactamente lo mismo.
Confiar.
Siempre confiar.
Impulso.
Velocidad.
Potencia.
Y entonces...
Evelyn salió disparada hacia el aire.
El mundo giró.
Una vuelta.
Dos.
Tres.
Media.
Y aterrizó.
Perfectamente.
El estadio explotó.
Literalmente explotó.
El rugido del público fue tan fuerte que Evelyn apenas pudo escucharse respirar.
Pero no había tiempo para pensar.
Porque el programa continuaba.
Y todavía quedaba mucho por hacer.
Muchísimo.
Lo que ninguno de los dos sabía...
Era que alguien acababa de obtener la puntuación más alta de toda la temporada.
Y aún no habían terminado su actuación.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.