Deslizándome hacia ti

Capitulo 51: Más alto que nunca

El rugido del público seguía resonando en todo el estadio.
Pero Noah y Evelyn continuaron.
Porque una de las primeras cosas que aprendían los patinadores de élite era sencilla:
Nunca te quedes pensando en el elemento anterior.
Ni si salió mal.
Ni si salió perfecto.
El programa seguía.
Y todavía tenían trabajo que hacer.
La música aumentó de intensidad.
Las notas llenaron la pista mientras ambos aceleraban.
Evelyn sentía la adrenalina recorriendo cada músculo.
El corazón golpeando fuerte.
Pero no por miedo.
Por felicidad.
Por pura felicidad.
Porque estaba ahí.
En el escenario con el que había soñado toda su vida.
Patinando junto a Noah.
Y por primera vez...
No había dudas.
No había fantasmas.
No había culpa.
Solo ellos.
La secuencia de pasos llegó justo después.
Y fue espectacular.
Noah lideró la entrada con una serie de cambios de filo imposibles.
Exterior.
Interior.
Contracurvas.
Twizzles sincronizados.
Evelyn siguió cada movimiento perfectamente.
Las cuchillas parecían bailar sobre el hielo.
Como si estuvieran conectados por un hilo invisible.
El público comenzó a aplaudir al ritmo de la música.
Algo poco habitual.
Pero cuando ocurría...
Era una señal enorme.
Significaba que estaban completamente atrapados por la actuación.
Richard observaba desde la barrera.
Inmóvil.
Pero por dentro estaba sufriendo tres ataques cardíacos simultáneos.
Porque sabía exactamente lo que estaba viendo.
Y sabía lo difícil que era lograrlo.
La siguiente combinación de saltos también salió limpia.
Después un levantamiento rotacional.
Luego una espiral de la muerte.
Uno de los elementos más espectaculares del patinaje en pareja.
Evelyn giró alrededor de Noah con el cuerpo casi paralelo al hielo.
A centímetros de la superficie.
La cuchilla trazando un círculo perfecto.
Y durante un instante pareció desafiar completamente la gravedad.
El público volvió a estallar.
Sophie estaba llorando.
Literalmente.
—Son hermosos.
Liam le pasó otro paquete de pañuelos.
—Llevas tres.
—Necesito más.
—Lo imaginaba.
Ava estaba igual de emocionada.
Aunque intentaba ocultarlo.
Sin éxito.
Porque conocía el deporte demasiado bien.
Y entendía exactamente la magnitud de lo que estaban haciendo.
La música comenzó a acercarse a su parte final.
Y Noah lo sintió inmediatamente.
El último minuto.
El más importante.
El más emocional.
La parte donde ya no bastaba con ejecutar elementos.
Había que contar una historia.
Y eso hicieron.
Porque la coreografía hablaba de caída.
De pérdida.
De volver a levantarse.
Sin que nadie en las tribunas supiera que aquella historia era real.
Noah tomó la mano de Evelyn.
La hizo girar.
La atrajo nuevamente hacia él.
Y durante unos segundos...
Se olvidó por completo de que estaban compitiendo.
Porque solo veía a la chica que había cambiado su vida.
La chica que se negó a abandonarlo.
La chica que estaba sonriéndole ahora mismo sobre el hielo.
El corazón le dio un vuelco.
Y Evelyn lo vio.
Lo sintió.
Porque siempre podía leerlo mejor que nadie.
Aquello volvió todavía más auténtica la actuación.
Más humana.
Más poderosa.
La música llegó a su nota final.
Última secuencia.
Último giro.
Última posición.
Y entonces...
Silencio.
Por una fracción de segundo.
Un instante suspendido.
Antes de que el estadio explotara.
Miles de personas se pusieron de pie.
Aplaudiendo.
Gritando.
Vitoreando.
Una ovación enorme.
Enorme.
Evelyn se llevó una mano a la boca.
Sin poder creerlo.
Noah respiraba agitadamente.
Mirando las tribunas.
Intentando procesar lo que estaba ocurriendo.
Porque aquello era real.
Todo era real.
La ovación continuó durante varios segundos.
Y entonces Noah giró hacia Evelyn.
Los ojos brillándole.
La sonrisa más grande que ella había visto jamás.
—Lo hicimos.
La voz le salió entrecortada.
Evelyn sintió lágrimas acumulándose inmediatamente.
—Lo hicimos.
Y sin pensarlo.
Sin planearlo.
Sin importar quién estuviera mirando.
Lo abrazó.
En medio de la pista.
Frente a miles de personas.
El estadio volvió a rugir.
Más fuerte todavía.
Porque incluso quienes no conocían la historia entendían que aquello significaba algo.
Mucho más que una competencia.
Minutos después estaban en la zona de espera.
Sentados frente al marcador.
Esperando la puntuación.
El momento más cruel del patinaje artístico.
Porque después de años de trabajo...
Todo quedaba reducido a números.
Richard permanecía de pie detrás de ellos.
Inmóvil.
Tenso.
Sophie estaba agarrando el brazo de Liam con tanta fuerza que probablemente iba a dejar marcas.
—No puedo mirar.
—Estás mirando.
—Lo sé.
La pantalla comenzó a cargar.
El estadio entero aguardando.
Y entonces apareció el resultado.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Tres.
Y después...
El estadio entero explotó otra vez.
Porque Noah Hayes y Evelyn Carter acababan de romper el récord nacional de la temporada.
Y acababan de colocarse en el primer lugar.
Por más de seis puntos de diferencia.
Pero mientras todos celebraban...
Richard seguía mirando la pantalla.
Serio.
Demasiado serio.
Como si hubiera visto algo que nadie más había notado.
Y por primera vez en todo el día...
Parecía preocupado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.