La pista estaba vacía.
Silenciosa.
Muy distinta al caos de unas horas antes.
Las luces principales ya estaban apagadas.
Solo quedaban algunos focos encendidos reflejándose sobre el hielo.
Y allí estaban ellos.
Dos campeones nacionales.
Todavía intentando acostumbrarse a esa idea.
Evelyn observó su medalla.
La giró entre sus dedos.
Y sonrió.
—¿Sabes qué es raro?
Noah arqueó una ceja.
—¿Qué?
—Que pasé años imaginando este momento.
Silencio.
—Y nunca imaginé que estarías aquí conmigo.
El corazón de Noah dio un pequeño salto.
Porque seguía ocurriéndole.
Seguía sorprendiéndose cada vez que ella decía algo así.
Como si una parte de él todavía no terminara de creer que aquello era real.
Sonrió.
Y tomó su mano.
—Yo tampoco.
La noticia llegó a la mañana siguiente.
Y llegó con una llamada.
Una llamada que despertó a todo el hotel.
Literalmente.
Porque Richard apareció golpeando puertas como si el edificio estuviera incendiándose.
—¡Arriba!
—¿Se acaba el mundo? —preguntó Sophie medio dormida.
—No.
—Entonces déjame dormir.
—No.
—Te odio.
—Lo sé.
Liam ya estaba acostumbrado.
Ava también.
Y Noah definitivamente.
Así que veinte minutos después todos estaban reunidos en una pequeña sala del hotel.
Con café.
Muchísimo café.
Richard sostenía una carpeta.
Lo cual normalmente era una mala noticia.
Pero esta vez...
Parecía estar intentando ocultar una sonrisa.
Intentando.
Sin éxito.
—Tengo novedades.
Silencio.
Nadie se atrevió a interrumpir.
Porque aquello parecía importante.
Richard abrió la carpeta.
—La federación confirmó oficialmente la selección internacional.
El corazón de Evelyn comenzó a acelerarse.
Noah también se tensó.
Porque sabían exactamente lo que significaba.
Sabían lo que estaba en juego.
Richard observó a ambos.
Y finalmente habló.
—Van a representar a Estados Unidos en el Campeonato de los Cuatro Continentes.
Silencio.
Uno.
Dos.
Tres segundos.
Hasta que Sophie gritó tan fuerte que alguien dejó caer una taza.
—¡LO SABÍA!
—Yo no —dijo Liam.
—Bueno, yo sí.
—Mentira.
—Probablemente.
Pero nadie estaba escuchándolos.
Porque Evelyn acababa de quedarse completamente inmóvil.
Y Noah parecía igual.
Como si ninguno pudiera procesarlo.
Porque aquello era enorme.
Gigantesco.
El siguiente nivel.
El escenario internacional.
La puerta hacia los mejores patinadores del mundo.
Y acababan de cruzarla.
Más tarde.
Cuando el resto del grupo desapareció para celebrar de distintas maneras...
Noah y Evelyn caminaron solos por la ciudad.
La nieve seguía cayendo.
Suavemente.
Y por primera vez en semanas...
No tenían una competencia inmediata.
No tenían entrenamientos.
No tenían reuniones.
No tenían entrevistas.
Solo tiempo.
Y aquello era extraño.
Maravilloso.
Y un poco aterrador.
—¿Qué pasa? —preguntó Noah.
Evelyn sonrió.
—Nada.
—Mentirosa.
—No estoy mintiendo.
—Estás pensando demasiado.
—Eso sí.
Noah rió.
Porque claro que sí.
Ella observó la nieve durante unos segundos.
Y finalmente habló.
—¿Alguna vez imaginaste esto?
—¿El campeonato internacional?
—Todo.
Silencio.
Noah pensó la respuesta.
De verdad la pensó.
Y finalmente negó con la cabeza.
—No.
Evelyn lo observó.
Y él continuó.
—Cuando ocurrió el accidente de Ava...
La sonrisa desapareció un poco.
—Pensé que mi carrera había terminado.
Ella apretó suavemente su mano.
Noah bajó la vista.
—Pensé que nunca volvería a competir al máximo nivel.
Que jamás volvería a confiar en mí mismo.
Silencio.
—Y después apareciste tú.
El corazón de Evelyn tropezó otra vez.
Algo que parecía ocurrir cada cinco minutos cuando Noah hablaba.
—Así que no.
Sonrió.
—Definitivamente no imaginé esto.
Ella apoyó la cabeza en su hombro.
Y caminaron así.
Durante varios minutos.
Simplemente disfrutando.
Porque a veces los sueños no llegaban como uno esperaba.
A veces llegaban mejor.
Sin embargo...
A cientos de kilómetros de allí.
En una oficina de la federación.
Un hombre revisaba expedientes.
Informes.
Historiales deportivos.
Evaluaciones.
Y uno de esos documentos llamó especialmente su atención.
El nombre escrito en la portada era sencillo.
Evelyn Carter.
El hombre leyó varias páginas.
Después otras más.
Y finalmente sonrió.
Porque acababa de descubrir algo.
Algo relacionado con el pasado de Evelyn.
Algo que ni siquiera ella conocía.
Y que estaba a punto de cambiar su vida una vez más.
La aventura internacional acababa de comenzar.
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Editado: 04.06.2026