Deslizándome hacia ti

Capitulo 60: Secretos bajo el hielo

Las celebraciones duraron tres días.
Tres días completos de entrevistas, fotografías, felicitaciones y mensajes.
Tres días durante los cuales Sophie intentó convencer a todos de que ella también merecía una medalla.
—Fui apoyo emocional.
—Fuiste una amenaza constante para la estabilidad mental del equipo —respondió Liam.
—Eso también cuenta.
—No.
—Debería.
Richard abandonó la conversación antes de sufrir una migraña.
Una semana después, Noah y Evelyn regresaron al centro de entrenamiento.
Y la realidad los golpeó inmediatamente.
Porque los campeones nacionales no descansaban mucho tiempo.
Especialmente cuando tenían un campeonato internacional acercándose.
El primer entrenamiento fue brutal.
Richard parecía haber acumulado energía durante las vacaciones.
Y ahora estaba decidido a usarla.
Toda.
—Otra vez.
—Richard...
—Otra vez.
—Richard...
—Otra vez.
Evelyn estaba considerando seriamente esconderlo en un armario.
Noah parecía estar pensando lo mismo.
Pero ninguno se atrevió a decirlo en voz alta.
Por supervivencia.
Cuando finalmente terminó el entrenamiento, Evelyn permaneció sola en las gradas.
Agotada.
Con una botella de agua entre las manos.
Observando el hielo.
Pensando.
Y entonces alguien se acercó.
Un hombre que no reconoció.
Alrededor de sesenta años.
Cabello gris.
Traje oscuro.
Una credencial de la federación colgando del cuello.
—¿Evelyn Carter?
Ella levantó la vista.
—Sí.
El hombre sonrió amablemente.
—Mi nombre es Walter Greene.
Trabajo para la federación.
El nombre no le sonaba.
Pero algo en su expresión parecía sincero.
Tranquilo.
—¿Necesita algo?
Walter dudó.
Como si estuviera eligiendo cuidadosamente las palabras.
—En realidad...
Sí.
Silencio.
—Necesito hacerte una pregunta.
Evelyn frunció el ceño.
—¿Sobre qué?
Walter tomó asiento unas filas más abajo.
Y entonces lanzó una pregunta completamente inesperada.
—¿Qué sabes sobre tu madre biológica?
El mundo se detuvo.
Silencio.
Absoluto.
Evelyn sintió que el corazón dejaba de latir durante un segundo.
Porque aquello no tenía sentido.
Ninguno.
Su madre había muerto cuando ella era pequeña.
Eso era todo lo que sabía.
Todo lo que siempre le habían contado.
Nada más.
Walter observó su reacción.
Y pareció confirmar algo para sí mismo.
—Ya veo.
Evelyn se puso de pie inmediatamente.
—¿Por qué pregunta eso?
La voz salió más tensa de lo que pretendía.
Walter suspiró.
Y durante un instante pareció incómodo.
—Porque encontramos algo.
El estómago de Evelyn se cerró.
No.
No le gustaba cómo sonaba aquello.
Nada.
Walter abrió lentamente un portafolios.
Extrajo una carpeta.
Y se la entregó.
—Esto apareció durante la investigación relacionada con Thomas Reed.
El nombre volvió a caer como una piedra.
Porque parecía que aquel hombre seguía encontrando formas de complicar vidas incluso después de haber caído.
Evelyn tomó la carpeta.
Confundida.
Nerviosa.
Y entonces vio una fotografía.
Una fotografía antigua.
Muy antigua.
El aire desapareció de sus pulmones.
Porque reconoció inmediatamente a la mujer de la imagen.
Había visto ese rostro cientos de veces.
En fotografías familiares.
En retratos.
En recuerdos.
Era su madre.
Pero no estaba sola.
En la fotografía aparecía sobre una pista de hielo.
Junto a varios atletas.
Y junto a una persona que Evelyn también reconoció.
Thomas Reed.
El mundo comenzó a girar.
Muy lentamente.
Walter observó cómo palidecía.
—Tu madre fue patinadora profesional.
Evelyn apenas escuchó las palabras.
Porque seguía mirando la fotografía.
Incapaz de apartar la vista.
—No...
Walter asintió.
—Sí.
Silencio.
—Y durante varios años fue una de las mejores deportistas de su generación.
Aquello era imposible.
Su padre jamás había mencionado algo así.
Nunca.
Ni una sola vez.
Walter continuó.
—Además...
Dudó.
Y eso hizo que todo empeorara.
—Creemos que estuvo involucrada en una investigación contra Thomas Reed hace más de veinte años.
El corazón de Evelyn golpeó violentamente.
Porque ahora aquello ya no era una coincidencia.
No podía serlo.
No después de todo lo que había ocurrido.
Walter señaló la carpeta.
—Hay documentos que todavía estamos revisando.
Pero creemos que descubrió algo relacionado con manipulación de resultados mucho antes que nadie.
Silencio.
Pesado.
Abrumador.
Evelyn bajó lentamente la vista hacia la fotografía.
Y por primera vez en su vida sintió que no conocía una parte enorme de su propia historia.
Aquella noche no pudo dormir.
Otra vez.
Sentada junto a la ventana de su habitación.
Con la carpeta abierta sobre la cama.
Leyendo.
Releyendo.
Intentando comprender.
Hasta que Noah apareció.
Por supuesto.
Porque de algún modo siempre aparecía cuando más lo necesitaba.
Ella le mostró la fotografía.
Sin decir una palabra.
Noah la observó.
Y comprendió inmediatamente que aquello era importante.
Muy importante.
—¿Quién es?
Evelyn tragó saliva.
Y respondió algo que jamás imaginó decir.
—Mi madre.
Noah quedó inmóvil.
Y mientras observaba la fotografía...
Comprendió algo inquietante.
Porque detrás de la sonrisa de aquella mujer...
Había una fecha.
Escrita en la parte inferior de la imagen.
Una fecha tomada apenas semanas antes de que desapareciera de todos los registros deportivos.
Y justo antes de que Thomas Reed comenzara su ascenso dentro de la federación.
Algunos secretos permanecen enterrados durante años.
Pero tarde o temprano...
Siempre encuentran la forma de salir a la superficie.




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