Deslizándome hacia ti

Capitulo 73: Vuelo

El estadio rugía.
Pero Noah y Evelyn no escuchaban nada.
Ni los aplausos.
Ni los comentarios de los narradores.
Ni las miles de personas que observaban desde las tribunas.
Solo escuchaban la música.
Solo sentían el hielo.
Solo existían ellos dos.
El aterrizaje del triple twist lift había sido perfecto.
Limpio.
Preciso.
Elegante.
Y la energía del público se transformó inmediatamente.
Porque los espectadores reconocían algo cuando lo veían.
Y estaban viendo algo especial.
Noah tomó la mano de Evelyn.
La música cambió.
Volviéndose más intensa.
Más emocional.
Y comenzaron una secuencia de pasos sincronizados.
Uno de los elementos más difíciles de ejecutar correctamente.
Porque no dependía únicamente de la técnica.
Dependía de la conexión.
De la confianza.
De la capacidad de moverse como una sola persona.
Los filos de sus patines dibujaban curvas perfectas sobre el hielo.
Exterior.
Interior.
Cambios rápidos de dirección.
Giros.
Cruces.
Transiciones complejas.
Todo fluyendo con una naturalidad casi imposible.
Richard observaba desde las gradas.
Y apenas podía encontrar errores.
Lo cual era una sensación extraña.
Muy extraña.
—Vamos...
murmuró para sí mismo.
—Sigan así.
En la zona de entrenadores, representantes de otros países también observaban.
Y varios comenzaron a intercambiar miradas.
Porque aquella pareja estadounidense estaba superando expectativas.
Muchas expectativas.
La música volvió a elevarse.
Y llegó uno de los momentos clave del programa.
Noah tomó velocidad.
Mucha velocidad.
Mientras Evelyn se preparaba.
El tiempo pareció ralentizarse.
Todo el estadio conteniendo la respiración.
Y entonces ocurrió.
El lanzamiento.
Evelyn salió disparada hacia el cielo.
Girando.
Una.
Dos.
Tres revoluciones y media.
Triple Axel lanzado.
Uno de los elementos más complejos del patinaje en pareja.
Uno de los más arriesgados.
Uno de los más espectaculares.
Durante una fracción de segundo...
Pareció suspendida entre las luces del estadio.
Entre el sueño y la realidad.
Entre el miedo y la gloria.
Y aterrizó.
Perfectamente.
El estadio explotó.
Miles de personas se pusieron de pie.
Aplaudiendo.
Gritando.
Celebrando.
Incluso algunos de sus rivales comenzaron a aplaudir.
Porque reconocían la dificultad de lo que acababan de presenciar.
Y porque amaban el deporte lo suficiente como para admirar la excelencia.
Evelyn sintió una descarga de adrenalina recorriendo todo su cuerpo.
Pero no permitió que la emoción la distrajera.
Todavía no.
Aún quedaba mucho programa.
Desde las gradas VIP...
Un hombre observaba atentamente.
Sin apartar la vista.
Sin perder un solo movimiento.
Y cuanto más veía a Evelyn...
Más confundido parecía.
Porque no estaba viendo únicamente a la joven campeona.
Estaba viendo a Emily.
La misma elegancia.
La misma postura.
La misma forma de extender los brazos.
La misma manera de interpretar la música.
Y aquello resultaba imposible de ignorar.
El hombre apretó lentamente los dedos sobre el apoyabrazos de su asiento.
Porque conocía a Emily Carter.
La había conocido muy bien.
Y aquello removía recuerdos que llevaba décadas intentando olvidar.
Mientras tanto, sobre el hielo...
La historia continuaba.
Llegó la elevación principal.
La más difícil de todo el programa.
La que habían entrenado cientos de veces.
La que casi los había vuelto locos durante meses.
Noah tomó impulso.
Sus piernas absorbieron la fuerza.
Sus brazos se tensaron.
Y elevó a Evelyn por encima de su cabeza.
El estadio entero pareció quedarse inmóvil.
Ella giró.
Una vez.
Dos.
Tres.
Manteniendo una línea perfecta.
Los brazos extendidos.
El cuerpo completamente estable.
Como si estuviera flotando.
Noah mantuvo el control absoluto.
Cada músculo trabajando al límite.
Cada movimiento calculado.
Cada segundo exigiendo precisión total.
Y cuando descendieron...
La transición fue impecable.
Richard cerró los ojos durante un instante.
Porque sabía exactamente cuánto trabajo había detrás de aquello.
Cuánto sacrificio.
Cuánto dolor.
Cuántas veces habían fallado antes de lograrlo.
Y ahora estaba allí.
Perfecto.
Frente al mundo entero.
La música comenzó a acercarse a su clímax.
Y Evelyn sintió algo extraño.
Algo hermoso.
Ya no estaba pensando en ganar.
Ya no estaba pensando en las puntuaciones.
Ni en los jueces.
Ni en los rivales.
Solo estaba viviendo el momento.
Y comprendió algo.
Su madre había sentido esto alguna vez.
La libertad.
La felicidad.
La sensación de convertirse en parte de la música.
Y por primera vez desde que descubrió la verdad...
No sintió tristeza.
Sintió orgullo.
Porque ahora entendía por qué Emily había amado tanto el hielo.
La música creció una vez más.
Y Noah la miró.
Solo un segundo.
Pero fue suficiente.
Porque ambos sabían lo que venía.
La combinación final.
El cierre.
El elemento que decidiría si aquella actuación sería simplemente excelente...
O inolvidable.
Y mientras aceleraban sobre el hielo para afrontar el último gran desafío...
El hombre de la zona VIP se puso lentamente de pie.
Porque acababa de tomar una decisión.
Una decisión que cambiaría el rumbo de todo lo que vendría después.
Y cuando terminara la competencia...
Buscaría a Evelyn Carter.




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