Deslizándome hacia ti

Capitulo 80: El cuaderno azul

Nadie se movió durante varios segundos.
La pantalla permanecía negra.
Silenciosa.
Vacía.
Pero la presencia de Emily seguía llenando la habitación.
Como si una parte de ella continuara allí.
Observándolos.
Guiándolos.
Empujándolos hacia adelante.
Y una vez más...
Había dejado una pista.
El cuaderno azul.
Evelyn fue la primera en reaccionar.
—La estantería.
Todos levantaron la vista.
—Está detrás de ella en la grabación.
Si la grabación fue hecha aquí...
Entonces podría seguir en este depósito.
Walter abrió los ojos.
—Tienes razón.
Inmediatamente comenzaron a revisar la habitación.
Archivadores.
Estantes.
Cajas.
Armarios.
Todo.
El depósito era más grande de lo que parecía.
Y Emily había utilizado cada rincón.
Había documentos escondidos en lugares insospechados.
Notas dentro de carpetas.
Fotografías ocultas entre archivos.
Sobres pegados detrás de cajones.
Era evidente que había planeado todo cuidadosamente.
Pero el cuaderno no aparecía.
Pasaron veinte minutos.
Después treinta.
Y la frustración comenzó a crecer.
—Tal vez ya no está aquí.
murmuró Noah.
Evelyn negó inmediatamente.
—No.
Mi madre quería que lo encontráramos.
Tiene que estar aquí.
Y en el fondo...
Todos querían creer lo mismo.
Fue Sophie quien lo encontró.
De forma completamente accidental.
Lo que resultaba bastante apropiado.
—Eh...
Creo que rompí algo.
Todos giraron.
—¿Qué hiciste?
preguntó Liam.
—No fue intencional.
—Esa frase nunca trae nada bueno.
Sophie había apoyado una mano sobre una vieja estantería.
Y una de las tablas del fondo se había desplazado.
Revelando un espacio oculto.
Silencio.
—Bueno...
dijo Sophie.
—Ahora sí parece una película.
Walter se acercó rápidamente.
Y dentro del compartimento secreto...
Había un único objeto.
Un cuaderno.
Azul.
Exactamente azul.
El corazón de Evelyn comenzó a latir con fuerza.
Porque allí estaba.
La última pista.
La que Emily había protegido incluso más que la grabación.
La que nadie había encontrado en veinte años.
Evelyn lo tomó con cuidado.
Como si fuera frágil.
Como si pudiera romperse.
La tapa estaba gastada por el tiempo.
Pero seguía intacta.
Y en la primera página había una inscripción escrita a mano.
La letra de Emily.
"Si llegaste hasta aquí, significa que estás más cerca de la verdad de lo que yo estuve jamás."
Un escalofrío recorrió la habitación.
Porque aquello sonaba diferente.
Más personal.
Más urgente.
Más peligroso.
Evelyn pasó la página.
Y encontró algo inesperado.
No era un diario.
Era una investigación completa.
Nombres.
Fechas.
Conexiones.
Mapas.
Anotaciones.
Todo organizado meticulosamente.
Como si Emily hubiera estado construyendo un rompecabezas gigantesco.
Y cuanto más avanzaban...
Más inquietante se volvía.
Porque los nombres ya conocidos aparecían conectados.
Margaret Holloway.
Thomas Reed.
Michael Donovan.
Pero también aparecían otros.
Muchos otros.
Algunos ya retirados.
Otros fallecidos.
Y algunos...
Todavía activos.
Walter estaba impresionado.
—Esto es increíble.
Richard asintió.
—No.
Esto es una obra maestra.
Porque Emily no había reunido simples pruebas.
Había construido una red completa.
Mostrando cómo funcionaba todo.
Quién protegía a quién.
Quién pagaba.
Quién encubría.
Quién obedecía órdenes.
Y en el centro de todas las conexiones...
Había un círculo.
Uno solo.
Sin nombre.
Sin fotografía.
Sin identificación.
Solo una palabra.
Director.
El silencio cayó inmediatamente.
Porque aquel debía ser el líder.
La persona por encima de todos.
La sombra que Emily jamás logró identificar.
La misma sombra mencionada en la grabación.
La misma que seguía oculta.
Pero entonces Noah encontró algo.
Una página doblada.
Oculta entre varias hojas.
La abrió cuidadosamente.
Y todos observaron.
Porque era distinta.
Parecía una nota escrita apresuradamente.
Una de las últimas.
Y en la parte superior aparecía una fecha.
La fecha del día anterior a la desaparición de Emily.
La última entrada.
La última pista.
La última cosa que escribió.
Evelyn sintió que el corazón se detenía.
Porque sabía que estaba a punto de leer las últimas palabras de su madre antes de desaparecer.
Y cuando comenzó a leer...
Todo cambió.
Porque la primera línea decía:
"Por fin descubrí quién es el Director."




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