Deslizándome hacia ti

Capitulo 87: El hombre de la fotografía

La cabaña quedó en silencio.
Otra vez.
Parecía que el destino se había acostumbrado a hacerlo.
A congelar el mundo justo antes de una revelación.
Noah sostenía la fotografía entre sus manos.
Observándola fijamente.
Walter ya estaba a su lado.
Y Richard también.
Los tres tenían exactamente la misma expresión.
Incredulidad.
—No puede ser.
murmuró Walter.
Emily frunció el ceño.
—¿Qué ocurre?
Noah giró lentamente la fotografía.
Mostrándosela.
—¿Quién es este hombre?
Emily observó la imagen.
Y palideció inmediatamente.
Porque reconoció el rostro.
Perfectamente.
—Dios mío...
susurró.
El corazón de Evelyn comenzó a acelerarse.
—¿Quién es?
Nadie respondió enseguida.
Porque todos estaban intentando comprender lo mismo.
La fotografía había sido tomada unos meses atrás.
Cerca del lago.
Probablemente sin intención.
En primer plano aparecía Evelyn durante una competencia local.
Una imagen que Emily había conseguido de alguna manera.
Pero al fondo...
A varios metros de distancia...
Se distinguía un hombre.
Cabello gris.
Abrigo oscuro.
Gafas.
Y aunque la imagen era algo borrosa...
No había dudas.
Era Michael Donovan.
El mismo Michael Donovan.
El traidor.
El hombre que Emily había señalado en la grabación.
El hombre que oficialmente había muerto hacía siete años en un accidente automovilístico.
O al menos eso decían los registros.
—Eso es imposible.
susurró Liam.
Walter negó lentamente.
—Claramente no.
El problema era mucho peor.
Porque si Michael seguía vivo...
Entonces alguien había falsificado su muerte.
Y si alguien había falsificado su muerte...
Era porque todavía tenía algo que ocultar.
O algo que proteger.
Emily se dejó caer en una silla.
Parecía haber envejecido diez años en cuestión de segundos.
—Pensé que estaba muerto.
Silencio.
—Yo también.
Walter observó nuevamente la fotografía.
Y cuanto más la analizaba...
Más preocupado parecía.
Porque Michael no estaba simplemente caminando al fondo.
Estaba mirando hacia la cámara.
Directamente.
Como si supiera que estaba siendo fotografiado.
Como si hubiera estado vigilando.
Como si estuviera observando a Emily.
O a Evelyn.
O a ambas.
Noah sintió un escalofrío.
Porque aquello significaba una sola cosa.
La historia aún no había terminado.
Ni de cerca.
Emily permaneció varios segundos observando la fotografía.
Y después habló.
—Hay algo que nunca les conté.
Todos levantaron la vista.
Porque el tono de su voz había cambiado.
Era diferente.
Más grave.
Más preocupado.
Más peligroso.
—La noche en que escapé...
No estaba sola.
Silencio.
—La persona que me ayudó también desapareció.
Walter frunció el ceño.
—¿La persona que te salvó?
Emily asintió.
—Sí.
Nadie dijo nada.
Porque aquella figura misteriosa había aparecido varias veces en su historia.
Pero nunca habían sabido quién era.
Emily tragó saliva.
Y continuó.
—Durante años creí que había muerto por ayudarme.
Las lágrimas aparecieron nuevamente en sus ojos.
—Y jamás pude perdonármelo.
Evelyn tomó su mano.
Instintivamente.
Como si los roles se hubieran invertido por un momento.
Como si ahora fuera ella quien necesitara proteger a su madre.
Emily sonrió débilmente.
Y entonces dijo algo que dejó a todos inmóviles.
—Esa persona era Michael Donovan.
Silencio.
Absoluto.
Porque aquello no tenía sentido.
Ninguno.
Michael había sido el traidor.
El hombre que la entregó.
El hombre señalado en la grabación.
¿Cómo podía ser también quien la salvó?
Las piezas del rompecabezas dejaron de encajar.
Por completo.
—No entiendo.
susurró Evelyn.
Emily cerró los ojos.
—Yo tampoco lo entendí durante años.
Abrió lentamente una vieja caja de madera que estaba junto a la chimenea.
Y sacó un sobre.
Muy antiguo.
Muy gastado.
Sellado.
Nunca abierto.
—Porque esto llegó hace apenas tres meses.
Walter tomó el sobre.
Y al ver la firma...
Palideció.
Porque estaba firmado por Michael Donovan.
Con fecha reciente.
Reciente.
Muy reciente.
Lo que significaba que Michael no solo seguía vivo.
También había intentado comunicarse con Emily.
Después de todos esos años.
Después de toda aquella historia.
Después de todas las mentiras.
Y mientras Walter observaba el sobre sellado...
Emily pronunció unas palabras que hicieron que el corazón de todos volviera a acelerarse.
—Nunca tuve el valor de abrirlo.
El sobre permaneció sobre la mesa.
Esperando.
Como una bomba de tiempo.
Como una respuesta.
O quizás...
Como una nueva mentira.
Y por primera vez en mucho tiempo...
Nadie sabía qué esperaba encontrar dentro.




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