Deslizándome hacia ti

Capitulo 90: El observador entre los arboles

Noah no apartó la vista.
Ni un segundo.
Mientras todos procesaban las palabras del hombre que esperaba afuera...
Él observaba el segundo vehículo.
El que permanecía oculto entre los árboles.
El que nadie más parecía haber notado.
Y cuanto más lo miraba...
Menos le gustaba.
Porque no estaba allí por casualidad.
No era un turista perdido.
No era un vecino.
Era alguien vigilando.
Esperando.
Y eso significaba problemas.
Problemas muy serios.
—Walter.
susurró.
El investigador se acercó.
—¿Qué ocurre?
Noah señaló discretamente la ventana.
Walter observó.
Y el color desapareció inmediatamente de su rostro.
—Maldita sea.
Richard también se acercó.
Y no necesitó más de dos segundos para comprender.
—No estamos solos.
Emily sintió un escalofrío.
Porque aquella frase le resultaba demasiado familiar.
Demasiado.
Era exactamente el tipo de situación que había temido durante veinte años.
Exactamente.
Mientras tanto...
La voz del exterior volvió a sonar.
—Emily.
Pausa.
—No tenemos mucho tiempo.
Aquello hizo que todos volvieran a concentrarse.
Porque aún había alguien esperando afuera.
Y todavía no sabían si podían confiar en él.
O no.
Richard tomó una decisión.
—Voy a hablar con él.
—Es peligroso.
dijo Walter.
—Todo esto es peligroso.
Nadie pudo discutirle aquello.
Porque tenía razón.
Absolutamente.
Richard abrió lentamente la puerta.
Y salió.
El resto observó desde el interior.
Preparados para cualquier cosa.
Preparados para correr.
Preparados para luchar.
Preparados para todo.
El hombre que esperaba afuera levantó lentamente las manos.
Mostrando que no llevaba armas.
Tendría unos sesenta años.
Cabello blanco.
Barba corta.
Rostro cansado.
Y una tristeza enorme en los ojos.
—Mi nombre es Samuel White.
Richard no reaccionó.
Simplemente escuchó.
—Trabajé con Michael.
Silencio.
—Durante años.
Samuel parecía agotado.
Como alguien que llevaba demasiado tiempo huyendo.
Como alguien que estaba cansado de cargar secretos.
—Está en un hospital privado.
A unas dos horas de aquí.
Richard mantuvo la mirada fija.
—¿Por qué deberíamos creerte?
Samuel bajó la cabeza.
—Porque ya no queda tiempo.
La sinceridad en su voz era difícil de ignorar.
Pero aun así...
Algo seguía sin encajar.
Porque el segundo automóvil continuaba allí.
Oculto.
Observando.
Esperando.
Y Samuel parecía no haberlo notado.
O fingía no haberlo hecho.
Dentro de la cabaña...
Emily observaba por la ventana.
Y de repente algo hizo que se congelara.
Completamente.
Porque reconoció a Samuel.
Lo reconoció perfectamente.
—Dios mío...
susurró.
Evelyn se giró.
—¿Qué pasa?
Emily parecía incapaz de apartar la mirada.
—Él también estaba allí.
Silencio.
—La noche de mi desaparición.
El corazón de todos se aceleró.
Porque aquello cambiaba las cosas.
Samuel no era un desconocido.
Era una pieza del pasado.
Una pieza importante.
Afuera, Richard seguía interrogándolo.
—¿Por qué aparece ahora?
Samuel sonrió con tristeza.
—Porque Michael me lo pidió.
Silencio.
—Me hizo prometer que las encontraría si alguna vez esto ocurría.
—¿Esto?
Samuel tragó saliva.
Y respondió.
—Si el Director regresaba.
El nombre cayó como una piedra.
Pesada.
Oscura.
Amenazante.
Porque todos sabían que aquella sombra seguía allí.
Oculta.
Esperando.
Y entonces...
Desde el bosque llegó un sonido.
Una rama quebrándose.
Seca.
Nítida.
Inconfundible.
CRACK.
Todos giraron.
Instintivamente.
Samuel también.
Y la expresión de su rostro cambió por completo.
Porque él sí sabía lo que significaba.
Lo sabía perfectamente.
—No.
susurró.
El miedo apareció en sus ojos.
Miedo auténtico.
Puro.
—Nos encontraron.
Y antes de que alguien pudiera reaccionar...
Una figura emergió lentamente entre los árboles.
Vestida de negro.
Rostro oculto.
Caminando con absoluta calma.
Como alguien que no tenía prisa.
Como alguien acostumbrado a que nadie pudiera detenerlo.
La figura se detuvo a pocos metros de la cabaña.
Y entonces habló.
Con una voz tranquila.
Elegante.
Peligrosamente serena.
—Han sido muy difíciles de encontrar.
El corazón de Emily se detuvo.
Porque reconoció aquella voz.
Después de veinte años...
La reconoció inmediatamente.
Y mientras el desconocido se quitaba lentamente los guantes...
Emily pronunció el nombre que había perseguido durante toda su vida.
El nombre que había estado oculto detrás de todo.
El nombre del hombre que ocupaba el cargo de Director.
—Arthur Blackwood.
Y por primera vez...
El verdadero enemigo estaba frente a ellos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.