Deslizándome hacia ti

Epílogo

Dos años después

La pista estaba iluminada.
No con luces extraordinarias.
Simplemente con las luces de siempre.
Las mismas que habían visto cientos de veces.
Y aun así...
Aquella noche se sentían diferentes.
Porque todos estaban allí.
Todos.
Su gente, como también nuevos amigos que fueron conociendo en el mundo del patinaje.
Michael.
Claire.
Nancy.
Adam.
Sophie.
Liam.
Emily.
Richard.
Y en el centro de la pista...
Noah Hayes.
Con una expresión que ponía nervioso a cualquiera.
—¿Por qué tiene esa cara?
preguntó Sophie.
Michael suspiró y se pasó la mano por su larga cabellera rojiza.
—Porque está por hacer algo importante.
—O algo estúpido.
—También.
Liam se rió.
—Apuesto por ambas.
—Yo también.
respondió Sophie.
Y por supuesto...
Noah los escuchó.
—Los odio.
—Mentira.
dijo Michael.
—Nos amas.
—Lamentablemente.
Las risas llenaron el lugar.
Y entonces apareció ella.
Evelyn Carter.
Patinando suavemente hacia el centro de la pista.
Con esa elegancia natural que siempre había tenido.
Con esa sonrisa tranquila que tardó años en encontrar.
Y con esos ojos que eran su debilidad.
Cuando llegó frente a él arqueó una ceja.
—¿Por qué me citaron aquí?
Silencio.
Michael sonrió.
Claire intentó no reírse y se tapo la boca, sus mechones azules y negros resaltaban en la pista
Nancy ya estaba llorando.
—Nancy.
dijo Adam.
—Todavía no empezó.
—Lo sé.
sollozó ella.
—Pero siento cosas.
Todos se rieron.
Incluso Evelyn.
Entonces Noah tomó aire.
Uno largo.
Muy largo.
Y por primera vez en mucho tiempo...
Pareció nervioso.
De verdad.
—Evelyn.
Ella lo observó.
Sonriendo.
Esperando.
—Pasamos por cosas bastante raras.
—Esa es una manera de decirlo.
respondió ella.
Las risas volvieron.
—Sí.
Noah se rió también.
Luego negó con la cabeza.
Porque las palabras importantes estaban llegando.
Y quería decirlas bien.
—Durante mucho tiempo pensé que lo más importante era encontrar respuestas.
Pausa.
—Después pensé que era sobrevivir.
Otra pausa.
—Después pensé que era entender.
Sus ojos se encontraron con los de Evelyn.
—Y estaba equivocado.
El silencio se apoderó de la pista.
Porque ahora hablaba desde el corazón.
Sin máscaras.
Sin bromas.
Sin miedo.
—Lo más importante eras vos.
Las lágrimas aparecieron inmediatamente en los ojos de Evelyn.
—Noah...
—No.
dijo él suavemente.
—Déjame terminar.
Ella asintió.
Y Noah sonrió.
Una sonrisa temblorosa.
Honesta.
Real.
—Vos estuviste cuando tuve miedo.
—Cuando estaba perdido.
—Cuando no sabía quién era.
—Cuando pensaba que podía hacerlo todo solo.
Las lágrimas ya corrían por las mejillas de Evelyn.
—Y me enseñaste algo.
—¿Qué?
susurró ella.
Noah tragó saliva.
—Que un hogar no es un lugar.
Pausa.
—Es una persona.
Un sollozo escapó de Evelyn.
Nancy ya lloraba abiertamente.
Claire también.
Incluso Michael estaba sospechosamente emocionado.
—Y para mí...
Noah sonrió.
—Vos siempre fuiste hogar.
Entonces se arrodilló.
Y toda la pista quedó en silencio.
Absoluto.
—Evelyn Carter...
Sacó una pequeña caja.
—¿Querés casarte conmigo?
El mundo pareció detenerse.
Solo un instante.
Solo el tiempo suficiente.
Para que Evelyn llevara ambas manos a su boca.
Para que las lágrimas cayeran.
Para que sonriera.
Y para que respondiera:
—Sí.
Las luces parecieron brillar más.
Las risas estallaron.
Los aplausos llenaron la pista.
Y Noah se levantó para abrazarla.
Como si jamás fuera a soltarla.
—¡Por fin!
gritó Sophie.
—Pensé que iba a tardar otros veinte capítulos.
Todos estallaron en carcajadas.
—¿Veinte?
dijo Michael.
—Yo apostaba por cincuenta.
—Cobarde.
—Realista.
Y entonces ocurrió otra cosa.
Sophie seguía sonriendo cuando Liam se acercó.
—¿Qué?
preguntó ella.
—Nada.
respondió él.
Y antes de que pudiera seguir hablando...
Liam la besó.
Justo allí.
Delante de todos.
El silencio duró exactamente un segundo.
—¡AL FIN!
gritó Nancy.
—¡LO SABÍA!
gritó Michael.
—Era obvio.
dijo Claire.
Sophie estaba completamente roja.
—Los odio a todos.
—Nosotros también te queremos.
respondió Adam
Las risas volvieron a llenar la pista.
Y mientras todos celebraban...
Emily observó a Richard.
Richard observó a Emily.
Durante años hubo distancia.
Dolor.
Silencios.
Palabras que nunca llegaron.
Pero aquella noche era distinta.
Emily dio un paso.
Luego otro.
Y finalmente lo abrazó.
Sin decir nada.
No hacía falta.
Richard cerró los ojos.
Y la abrazó de vuelta.
Como una familia que había encontrado el camino de regreso.
Y por primera vez en mucho tiempo...
Ambos sintieron que todo iba a estar bien.
Más tarde.
Cuando las risas se apagaron.
Cuando los amigos seguían hablando.
Cuando la noche abrazaba la pista.
Noah y Evelyn quedaron solos en el hielo.
Patinando lentamente.
Como al principio.
Como siempre debió ser.
Entonces Noah tomó su mano.
Y dijo las últimas palabras que necesitaba decir.
—Gracias.
Evelyn sonrió.
—¿Por qué?
Noah la miró.
Y respondió con absoluta sinceridad.
—Porque si pudiera vivir mil vidas...
—Cruzar mil horizontes...
—Conocer mil mundos...
Pausa.
—En todas volvería a elegirte.
Las lágrimas regresaron a los ojos de Evelyn.
Pero esta vez eran lágrimas felices.
Y mientras se abrazaban en el centro de la pista...
Donde tantos sueños habían comenzado...
Donde tantas historias habían nacido...
Donde todo había empezado...
El futuro los esperaba.
Brillante.
Imperfecto.
Hermoso.
Y completamente suyo.
—Te seguiré hasta el fin del mundo, Eve.​




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