Por la mañana temprano,después de haber desayunado,me fui a comprar algo para comer y cenar.
En el otro lado de la ciudad,Brian estaba recién salido de la ducha.
Eligió unos pantalones vaqueros azules y una camiseta negra básica,y unas deportivas blancas.
Después se secó el pelo y se hizo una coleta baja.
Y bajó a desayunar.
En el supermercado estaba vacío así que no tardé mucho en hacer la compra.
De camino a casa,no podía dejar de pensar que anoche podía haber sido la noche en la que todo se hubiera solucionar entre los dos.
Pero no,no fue así,el miedo se apoderó de mi y no me dejó que me lanzase por una vez en mi vida.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando llegué,allí estaba esperándome Brian en las escaleras de mi casa.
Se acercó para ayudarme con las bolsas de la compra.
Entramos en casa,cerré la puerta con el culo y nos fuimos a la cocina a guardar las cosas.
Tras guardar la compra en el frigorífico y en la despensa,le serví un poco de zumo de naranja natural.
Acercó su silla a la mía.
Bebió un poco de zumo.
El problema era que teníamos un silencio incómodo entre los dos.
No me atrevía hablarle después de la despedida fría que tuvimos.
Él fue quien rompió el hielo.
B- Deberíamos hablar.
L-Lo hemos hablado millones de veces y siempre llegamos al mismo punto de si lo dejamos o no,no estoy para perder el tiempo.
B-Anoche vi que quisiste decirme algo pero no pudiste.
L-Si,pero ya no viene al caso.
B-Yo creo que si viene al caso.
Me armé de valor por una vez,suspiré profundamente.
L-¿Quieres que te diga la verdad?
B-Adelante.
L-Quiero decirte que no aguanto más sin tenerte a mi lado y que te necesito en mi vida.
Brian se quedó blanco.
Mi sinceridad le había dejado sin palabras.
Y yo me quedé más tranquila después de haberle confesado todo lo que me llevaba guardando durante todos estos meses.