Guardé los recuerdos en un baúl y lo subí al desván.
Ahí dentro iban mis buenos momentos con él.
Pero ya era hora de volver a ser yo misma,iba a costarme un mundo reponerme de esta situación.
Bajé el último escalón y guardé la escalera.
Toda mi vida había dado un giro de trescientos sesenta grados.
Lo único que me apetecía era llorar y ponerme la película más deprimente que hubiera en la tele para hundirme más en la miseria.
Llamaron a mi móvil y pasé de descolgar,quería morirme en soledad.
Volvieron a llamar y por consiguiente volví a pasar de descolgar por segunda vez.
Sabía que no era él,era mi mejor amiga Hailey.
El fijo de casa sonó un par de veces y tampoco lo descolgué.
Hailey se personó en casa antes de lo previsto y viendo mi extremo pasotismo.
Abrí la puerta sin ganas.
L-Brian y yo lo hemos dejado definitivamente.
Mi amiga se quedó perpleja.
H-Mi niña,lo siento mucho.
Me dió un abrazo.
L-He roto un vaso en la cocina.
H-De la misma rabia.
L-Exactamente.
Le comenté toda la movida sin obviar nada.
H-Es una putada,pensé que lo arreglariais.
L-Y yo,pero no,él ha preferido centrarse en su trabajo y apartarme de su vida para siempre.
H-¿Qué has hecho con los recuerdos?
L-Guardarlos en un baúl y subirlo al desván.
H-Algún día se dará cuenta de lo que ha perdido.
L-Es demasiado orgulloso para hacerlo.
Hailey y yo salimos a dar una vuelta para que me despejara.
Fuimos a comer algo y hablar de nuestras cosas.
Ella siempre me sacaba una sonrisa en momentos complicados como estos.
Era mi hermana de otra madre.
Nos conocemos desde que tenemos uso de razón.
Era mi terapeuta favorita desde hace años y la mejor amiga que alguien como yo puede tener.