Después de Daniel

Capitulo 10


“A veces la verdad duele porque rompe una ilusión… pero también abre la puerta para volver a encontrarnos a nosotros mismos.

Capítulo 10Lo que él realmente quiere

Hay momentos en la vida en los que algo dentro de ti ya sabe la verdad… incluso antes de que alguien la diga.

Pero el corazón es extraño.

A veces prefiere esperar la mentira.

Esa noche estaba acostada en mi cama. La habitación estaba oscura, excepto por la luz tenue del teléfono que sostenía entre las manos.

Lucía ya dormía.

El departamento estaba en silencio.

Y yo estaba hablando con Daniel.

Al principio la conversación había sido normal. Hablamos de su trabajo, de lo cansado que estaba, de una comida que había probado ese día.

Pero después… volvió a pasar.

Ese pequeño cambio en el tono.

Ese desvío que ya empezaba a reconocer.

Daniel:
"Estaba pensando en ti."

Sentí ese pequeño calor familiar en el pecho.

"¿Sí?" respondí.

Pasaron unos segundos.

Luego llegó otro mensaje.

"A veces imagino cómo sería estar contigo."

Me quedé mirando la pantalla.

No era la primera vez que decía algo así.

Pero esa noche la frase se sintió diferente.

Más directa.

Más pesada.

Intenté responder con algo ligero.

"Ni siquiera nos conocemos en persona."

Los tres puntitos aparecieron.

Daniel estaba escribiendo.

Tardó más de lo normal.

Luego llegó el mensaje.

"Eso se puede arreglar."

Mi corazón latió un poco más rápido.

No sabía si era emoción o nervios.

"¿Cómo?" escribí.

Su respuesta fue corta.

"Podríamos vernos."

Sentí algo extraño en el estómago.

Una mezcla de ilusión… y algo más difícil de explicar.

"Tal vez."

Pasaron unos segundos.

Y entonces llegó el mensaje que cambió todo.

"Pero no me gustan las cosas complicadas."

Fruncí el ceño.

"¿Qué significa eso?"

Daniel tardó un poco en responder.

Como si estuviera pensando bien las palabras.

"Solo quiero ser honesto contigo."

Leí esa frase con atención.

Mi pecho comenzó a sentirse pesado.

Algo dentro de mí ya sabía que lo que venía después no iba a ser lo que quería escuchar.

El siguiente mensaje apareció lentamente en la pantalla.

"Me gustas."

Mi corazón dio un pequeño salto.

Pero el mensaje continuaba.

"Pero no estoy buscando una relación."

Sentí que algo dentro de mí se tensaba.

Como si mi mente estuviera intentando procesar la frase… pero mi corazón se negara a aceptarla.

Me quedé mirando el teléfono en silencio.

Daniel escribió otra vez.

"Me gusta hablar contigo."

"Me atraes."

"Pero no quiero algo serio."

Las palabras parecían simples.

Pero cada una de ellas se sentía como una pequeña grieta en algo que yo había estado construyendo dentro de mi cabeza.

Las conversaciones.

Las madrugadas.

Las risas.

Las preguntas sobre mis libros.

Todo lo que yo había interpretado como conexión.

Tal vez para él había sido otra cosa.

Mis dedos temblaron un poco cuando escribí.

"¿Entonces qué quieres?"

Hubo un silencio largo.

Muy largo.

Luego llegó la respuesta.

"Algo más simple."

Sentí que el estómago se me encogía.

No necesitaba que explicara más.

Pero aun así lo hizo.

"Cuando dos personas se gustan… pueden pasarla bien sin complicaciones."

Las palabras eran cuidadosas.

Pero el significado era claro.

Mi pecho comenzó a doler de una forma extraña.

No era un dolor físico.

Era algo más profundo.

Algo que empezaba a romperse lentamente.

Porque en algún lugar dentro de mí… yo ya había imaginado algo distinto.

Citas.

Café.

Caminar juntos.

Conocer su voz.

Ver su sonrisa.

Pero para Daniel… la historia era mucho más simple.

Respiré hondo.

Miré el teléfono.

Intenté encontrar las palabras correctas.

Pero lo único que salió fue una pregunta.

"¿Eso es lo único que quieres?"

Daniel respondió rápido.

"No es lo único."

"Pero es lo principal."

Sentí que mis ojos comenzaban a arder.

No estaba llorando todavía.

Pero algo dentro de mí se estaba rompiendo con una lentitud dolorosa.

Porque la peor parte no era lo que Daniel estaba diciendo.

La peor parte era entender algo mucho más difícil.

Que yo había querido ver algo que tal vez nunca estuvo ahí.

El teléfono vibró otra vez.

"No quiero que pienses que te estoy usando."

Tragué saliva.

Esa palabra.

Usando.

Ni siquiera había sido yo quien la dijo.

"Solo quiero ser claro."

Leí el mensaje varias veces.

Y por primera vez desde que comenzamos a hablar…

no supe qué responder.

La habitación estaba en silencio.

La noche seguía avanzando.

Y en ese momento entendí algo que dolía demasiado aceptar.

Daniel no había cambiado.

Daniel había sido Daniel todo el tiempo.

La que había construido una historia diferente… había sido yo.

Cerré los ojos unos segundos.

Cuando los abrí, el chat seguía ahí.

Las palabras seguían ahí.

La verdad seguía ahí.

Y dentro de mí… algo comenzaba a romperse de verdad.




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