Después de Morir

Mi bebé

Hace media hora Luna recibió una llamada por parte de un paramédico amigo de su madre, él decía que estaban llevándola a ella y a Annia al hospital donde trabaja la señora Mhar. El problema es que el hospital esta a una hora del pueblo, aún falta como media hora para llegar al hospital y junto a mi llevo a una adolescente tiritando de un frío repentino, con lágrimas desbordando de sus ojos y por otra parte esta mi hija que al parecer quiere jugar soccer en un momento muy inoportuno.

 

Llevo el auto sobre pasando la velocidad permitida, no me sorprendería que una patrulla me detenga en estos momentos.


 

Dejé a Aldahir en casa, pedí que no fuera conmigo porque para ser policía, conduce como abuelita.

 

Las luces de los faroles iluminan la calle, el viejo atajo que Luna me pidió tomar es apenas un callejón rodeado de bosque y con baches por doquiera. La suave luz de la luna ilumina gran parte del camino, algunas de las farolas están dañadas y en secciones son inexistentes; mi concentración en todo lo que esta sucediendo me mantiene absorta de todo lo que pasa a mi alrededor hasta que la mano fría de Luna toma la mía por sobre el volante, doy un respingo y por unos segundos pierdo el control de auto y logro recobrarlo a tiempo antes de atropellar lo que creo que era un gato. Vuelvo aún mas asustada que antes mis ojos a la carretera e intercalo mi mirada de la carretera a Luna

 

_ ¿Qué pasa cariño?.- bien Luna, por favor no digas que atropelle a alguien sin darme cuenta, por favor

 

_ Hace años la madre de Annia murió en un accidente de tránsito, mi mamá y yo somos lo único que tiene. Mi padre nunca esta y para mi Annia y mamá son todo, no quiero perderlas.- la observo por unos segundos y lágrimas bañan sus hermosos ojos y pómulos, su labio inferior tiembla y el miedo acompaña cada facción de su rostro.

 

Doy vuelta en la esquina del callejón y salgo por fin a la carretera, estaciono unos cuantos metros mas adelante, cerca de una gasolinera y entonces la abrazo, la abrazo porque nada de lo que pueda decir la hará sentir miedo, la abrazo porque no puedo prometer que estarán mejor.

 

_ Tranquila cariño.- tarareo una canción de cuna mientras acaricio su cabello y la meso entre mis brazos.

 

Ella vuelve un poco mas calmada a su asiento y me pide que siga conduciendo, le doy una breve sonrisa y acato su petición.

 

El hospital de la ciudad es enorme en comparación con el viejo hospital del pueblo aunque si lo pienso bien, no recuerdo si ese hospital aún esta en funcionamiento o no; bajo del auto y Luna sigue mis pasos, las grandes puertas se abren y me apresuro a lo que parece ser la recepción, frente a esta descansan tanto en las sillas como en el piso una cantidad considerable de personas, algunas de ellas llevan yesos o puntos de sutura en alguna parte de su cuerpo.

 

Carraspeo un poco para llamar la atención de la auxiliar de enfermeras y esta me observa con una sonrisa amable dibujada en su rostro

 

_ ¿Cómo puedo ayudarle, señorita?.- trato de sonreírle y respondo

 

_ Hace 45 minutos quizás, se me avisó que traerían aquí a mi jefa y du hija. Es la doctora Mhar Kraftuel y Annia Kraftuel.- la auxiliar asiente e instantáneamente me da dos gafetes de visitantes

 

_ Segundo piso, área de cuidados intensivos. Lamento mucho todo esto, al parecer el accidente fué causado por un trailero, dijo que había un gato en la carretera.- ¿Un gato? No presto atención, tomo los gafetes y doy las gracias.

 

Llamo a Luna y ella viene hacía mi, sus ojos destellan en lágrimas

 

_ Segundo piso, cuidados intensivos.- Lleva sus manos a su boca y la tapa tratando de contener un grito. Ella corre a las escaleras sin pararse a esperarme, la comprendo, yo estaría igual que ella si fuera mi madre y hermana.

 

A diferencia de ella yo tomo el ascensor, vaya que esta tardando. A mi lado hay dos doctoras esperando; un aseador pasa a nuestro lado y avisa que los ascensores están en mantenimiento.

 

_ ¿Podemos usar el del personal de limpieza?.- pregunta una de las doctoras tras de mi. Puedo escuchar como el chico murmura un sí y ellas se van, bien, vayan ustedes al fin y al cabo ni siquiera estoy tan embarazada.

 

Trato de encontrar las escaleras y me paseo por todo el hospital en busca de ellas, al final logro encontrarla junto al almacén de limpieza. Mentalmente estoy preparándome para subir hasta el segundo piso del hospital, buscar la sala de cuidados intensivos y encontrar el cuarto correcto.

 

Subo los escalones uno por uno, necesito ir al lado de Luna pero me cuesta demasiado. Llevo al menos 20 escalones y siento como algo trata de salir por mi vagina y duele mucho, pongo mi mano entre mis piernas a modo de tapón, esto no esta resultando.

 

El dolor en mi entre pierna aumenta, no puedo seguir caminando; estoy en un punto medio del tramo de escaleras, aquí donde estoy ahora mismo, si grito seria un milagro que me escuchen. Creo que estoy en la plaza media del hospital, es una parte que pensaban emplear como almacen pero al final lo abandonaron, ni siquiera lo toman como un segundo piso.

 

Me dejo caer contra la pared; pienso en muchas cosas, en Alaska por ejemplo, ella aún duerme en un hospital en Ucrania y si no despierta nunca sabrá que sé toda la verdad. Oh bonita, discúlpame por favor.

 

Sobo mi vientre y las paradas de futbolista que antes lanzaba mi bebé han desaparecido, ya ni siquiera la siento. Bajo mi mirada hasta mi entre pierna y con mi mano palpo allí, cierro los ojos y con las pocas esperanzas que tengo ruego para que allí no haya sangre, abro los ojos y es justo eso, sangre y mas sangre, estoy abortando a mi bebé y no puedo pararlo.


 

Trato de levantarme para seguir subiendo pero el dolor es punzante e insensante, siento como si me desgarraran desde dentro de mi vagina.




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