Después de Tenerte

Capítulo 7

Cerré los ojos otra vez, escuchando por quinta ocasión los recordatorios del día.

—¿Tal vez debería salir? —Celia interrumpió su discurso al verme—. Puedo traer los recordatorios en…

—Los tengo presentes, Celia —respondí, esforzándome por sonar serena. No quería descargar mi mal humor con ella—. Ahora mismo, lo único que necesito tener presente no ha dado señal de vida y…

El sonido del teléfono en el escritorio de Celia captó mi atención. Vi cómo ella sospechaba lo mismo que yo, corriendo a contestar… o tal vez huyendo de mí.

—Claro que sí señorita, ya la comunico.

Me enderecé en mi silla y tomé el teléfono de mi oficina, mejorando la postura.

—Buenos...

—¿Cómo despertó mi nueva compañera? —interrumpió Brisa sin más, derrumbando de golpe todo mi mal humor.

—¿Nueva compañera? —arqueé una ceja— ¿Es un hecho? —Con ella nunca se sabía.

—Así es. Te lo he dicho —respondió— Es mejor que mi dinero sea bien utilizado en algo realmente bueno.

Su tono me hizo sospechar que apenas había despertado. Aun así, agradecí que su primera idea de la mañana fuera llamarme con una buena noticia.

Tras explicarle, en un resumen breve y sencillo, el siguiente paso para volver oficial la inversión, Brisa se comprometió a presentarse al día siguiente para firmar junto con algunos accionistas.

—Celia —me asomé por el marco de la puerta— Discúlpame por hoy —solté.

—No pasa nada… puedo llegar a ser muy molesta algunas veces —dijo, bajando la mirada— Y lo siento porque cuando empiezo a sentirme abrumada hago…

—Entiendo —la interrumpí entre risas— Estoy pagando contigo el estrés y no debí hacerlo —aclaré— Ya puedes irte a casa

Contrario a lo que esperaba, sus ojos se llenaron de lágrimas. Su rostro se tiñó de rojo y se infló de angustia.

—¿Estoy despedida? —logró formular.

—¿Qué? ¡No! —me apresuré—. Me refiero solo por hoy, te doy el día, para que descanses —expliqué mejor.

Sus hombros se relajaron de inmediato y asomó una sonrisa tímida.

—Gracias, señorita Steele.

Ese simple llamado fue como un golpe seco de realidad.

Si bien Celia no era nueva en su trabajo, nunca me detuve a hacer presentaciones formales con ella, y bueno, o había sido muy distraída para notar como se refería a mí, o simplemente lo dejé pasar entre tanto trabajo. Quizás eso había retrasado la confianza entre nosotras… el no conocerme realmente.

¿En qué momento me convertí en esto?

—Jade —dije— Déjalo solo en Jade.

Asintió rápido y comenzó a guardar sus cosas.

—Disfruta tu día, Celia.

Mientras yo también tomaba mi bolso y salía de la revista

¿Por qué tenía esta sensación de estómago golpeado? ¿No había hecho ya lo suficiente para sentirme bien?

Cada logro, cada lanzamiento, cada alianza… No era solo una revista a mi mando; había construido una empresa real. Algo mío. No el simple lucro que siempre fue la revista. Yo tenía esa parte liberada, era la única en el país que podía darse el lujo de decidir cómo manejarla.

¿Fue fácil? Claro que no. Me había costado peleas, desgaste y muchas aclaraciones legales que, increíblemente, gané.

Y aun así… no era tan satisfactorio como alguna vez soñé.

Me negaba a creer que todas estas dudas nacieran en razón a lo de anoche. Más que nada porque quería pensar que no pasó. No lo vi de nuevo. No regresó a mi vida aquel que intentó desaparecer de ella.

—Jade —soltó mi abuela con sorpresa al verme.

Como mi lugar seguro, fue mi primera opción de escape. Volver al principio… y ese principio siempre había sido ella.

—Mamá Lisa —mis ojos se llenaron de lágrimas mientras dejaba caer mis rodillas al suelo para quedar a la altura de su silla de ruedas—. No sé… solo creí que tal vez querías compañía —dije en un hilo de voz.

¿Enserio? ¿De nuevo voy a llorar?

—Está bien —con sus manos limpió mis lágrimas—. Siempre quiero tu compañía, mi niña.

No preguntó por qué estaba ahí en horario de trabajo. En lugar de eso, me habló y puso la novela que tanto la tenía estresada. Estaba segura de que, nuevamente esta “nueva novela” no era la primera vez que la veía, pero aun así me alegraba verla emocionarse por tenerme con ella viéndola.

Otra señal de que la revista se había vuelto mi vida era esa, ya no estábamos tan juntas como me habría gustado desde que llegué. En parte porque no quería que, al estar tanto tiempo conmigo, indagara demasiado en mis sentimientos… en si de verdad me sentía cómoda de nuevo ahí.

—¿A ti te gustaría tener bisnietos? —pregunté cuando escuché a la protagonista de su novela confesar su embarazo a toda su familia.

—No es algo que quiera ahora mismo —respondió con tranquilidad—, pero tampoco me disgustaría.

Me miró con curiosidad.

—¿Y tú?

—Ni siquiera tengo hijos —arqueé una ceja, sonriendo, aunque sabía a qué se refería—. Creo que aún no estoy lista ni para casarme —respondí, más para mí que para ella.

¿Era a esto a lo que se debía tanta presión dentro de mí?

Quiero a Ethan, pero... ¿Por qué ahora me sabe tan mal imaginar algo más allá con él?



#52 en Joven Adulto

En el texto hay: musica, amor, fotografia

Editado: 21.07.2026

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