Después de Tenerte

Capítulo 9

Cuando hablé de completar los trámites de Brisa frente a los accionistas, pensé, ingenuamente, que sería rápido.

Pero fue todo lo contrario.

No solo me tomó toda la mañana revisar y firmar documentos frente a abogados, sino que además hubo protocolos interminables con los altos mandos. Ya no solo estaba lidiando conmigo misma.

Aunque no era algo cotidiano, tenía la idea de que algo así podía pasar. Lo había hablado con Ethan, me había preparado un poco para el momento.

Y, aun así, si yo lo estaba pasando mal… Brisa lo estaba pasando mucho peor.

—¿Sabes, Jade? —me alcanzó al salir de la oficina— Si me hubieras dicho que esto pasaría cuando me buscaste, nunca te habría respondido.

Resopló.

—¿Así es siempre?

Sonreí al ver su expresión aburrida.

—Créeme que no —lo pensé unos segundos— Ni siquiera yo tuve que hacer tanto como tú. Pero supongo que en tu caso es distinto… es una inversión.

—Ósea que odian la ayuda y así se las cobran —resumió burlona— Bueno, al menos ahora sé que tengo opinión en muchos temas.

Por su cara, eso no era precisamente algo que la emocionara.

—Así que… —abrió los brazos— ya que nos veremos mucho por aquí, te invito a mi nueva oficina a charlar un poco.

Señaló el despacho donde ahora su nombre brillaba en la puerta.

Era extraño tenerla ahí. Y no solo eso, durante toda la mañana se había mostrado completamente profesional. Me sorprendió lo claro que tenía todo el asunto legal. Era algo que me preocupaba le aburriera y dejara a medias, pero empezaba a disiparse. Tal vez la había juzgado mal, al final de cuentas... nadie mas que ella conoce como es realmente.

—Me gustaría empezar agradeciéndote por considerarme una opción para estar aquí —me sonrió—. Tal vez me cueste adaptarme a esta rutina… —La mueca en su cara lo confirmaba— Pero sé que juntas podemos hacer cosas muy buenas.

Dio unos aplausos cortos, animados.

—Me alegra verte emocionada —me acomodé en la silla—. Y tal vez deberíamos ir despacio con...

—Deberíamos innovar con nuevas promociones en otras áreas —me interrumpió— O encontrar alguna figura pública que represente bien la revista. Había pensado incluso en impulsar aún más el área de entretenimiento, teatro, películas, bandas o...

—Bandas no, Brisa.

La brusquedad en mi voz me sorprendió incluso a mí.

—Me refiero a que no lo manejamos —intenté corregir.

—¿Por qué no? —frunció el ceño—. Tal vez sea algo costoso, pero estoy segura que el mercado va a crecer a masas.

Sonrió, segura de sí misma. Y lo peor… sabía que tenía razón.

—Actualmente no hay bandas locales con gran alcance —o al menos eso quería creer—. Debes saber de The Kings.

Aún me resultaba extraño nombrarlos, pero eso serviría para calmarla.

—Y ellos ya están muy lejos de nosotros actualmente.

Ahí no pudo replicar.

—¿Y en otras ciudades? —insistió—. No digo que arriesguemos con desconocidos, pero seguro hay algunas interesantes. ¿Recuerdas que vimos a…?

—¿Por qué no buscamos esas figuras públicas que dices? —la interrumpí rápido.

Sea lo que sea que Brisa quería decir, no iba a acabar bien.

—El mundo digital nos ha beneficiado mucho. Seguro alguien querrá colaborar.

Pareció pensarlo.

—Puedo empezar con eso —asintió— Y luego ya veremos nuevas colaboraciones, ¿no?

Le estaba matando las ilusiones a la pobre, pero si algo podía controlar por ahora, era no preocuparme que, en cualquier momento, trajera una banda. Y no cualquiera. Aunque lo negara, estaba pensando en Of Dream desde que los vio.

Asentí mientras regresaba mi oficina. Al fin un poco de tranquilidad.

—Jade —Celia tocó la puerta— Hay alguien aquí que dice querer tener una reunión ahora

—¿Quién es? —pregunté sin apartar la vista del ordenador. Aún debía enviar evidencias legales a las oficinas de Nueva York.

—Dice ser su amigo.

—Un gran amigo que extraña a una gran amiga —una voz conocida apareció en el marco de la puerta— ¿Necesitas más información?

Rió, burlón.

—Si se trata de Christian Brown, siempre hay más —repliqué sonriendo— Está bien, Celia, gracias por intentar… anunciarlo.

Marqué la palabra mirándolo. Ella sonrió y salió mientras Christian reía.

—Estás viviendo el sueño, ¿no? —preguntó, observando la oficina— Me dijiste que parecía irreal, pero ahora que lo veo… no mentías.

—Sigue siéndolo —me encogí de hombros— Pero vamos, sabemos que no viniste a ver una oficina.

Dejó de reír.

—Sobre eso... no solo estoy yo aquí —dijo tras pensarlo— En tu ciudad, me refiero.

—Lo sé —admití— Hace poco los vi —Jugué con mis dedos— Y tuve que echar a Mason de mi casa —bufé.

El silencio cayó como un golpe.

—¿Mason? —repitió— ¿Y te dijo algo o…?

—No —respondí— Si no hizo nada antes, ¿por qué ahora yo debería…?

—Lo entiendo, Jade —me interrumpió—. Pero debo advertirte algo, no creo que logres deshacerte de él tan rápido.

Fruncí el ceño.

—¿A qué te refieres?

Sonrió.

—Nos quedaremos una temporada por aquí —soltó rápido—. Por cierto, ¿esa televisión es de cincuenta pulgadas? En la casa donde me quedo solo hay...

—Christian.

Se calló.

—¿Por qué?

Suspiró largo.

—Es una historia larga… la corta es que Mason está soltero. —Me señalo con un dedo sonriendo burlón

Al ver que no hubo reacción, su sonrisa se fue desvaneciendo hasta quedarse quieto, como arrepintiéndose.

—Perdón. No debí decir eso. Estamos… en un descanso.

Me quedé inmóvil.

¿Por eso me buscó?

Sentí cómo mis hombros caían, como si un cansancio que no sabía que llevaba se instalara de golpe. Decepción. Mason nunca se interesó en mí. Jugó conmigo y me dejé engañar. Y ahora volvía. Soltero. ¿Para qué? ¿Para divertirse con la segunda opción?

¿Se cansó de Alessa?

Miré a Christian, que ahora fingía concentrarse en la televisión.



#52 en Joven Adulto

En el texto hay: musica, amor, fotografia

Editado: 21.07.2026

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