Después de Tenerte

Capítulo 12

En estos últimos meses me había limitado a vivir en el confort. Cada proyecto, cada reunión y hasta cada sentimiento los medía con un tibio “por algo sucedió”, sin detenerme a cuestionar si ese “algo” era correcto… o simplemente más fácil.

Mi situación más reciente era la prueba perfecta de ello, un anillo de promesa. ¿Compromiso? ¿Matrimonio? ¿Hijos? Aún no podía terminar de cuestionarme si lo que hacía en la revista realmente funcionaba o si todo había sido simple suerte de principiante.

—¿Ya estás despierta? —la voz somnolienta de Ethan se coló cerca de mi cuello.

—Sí —murmuré— Hace un rato.

Con cuidado, apartó algunos cabellos rebeldes de mi rostro. Su contacto era lento, paciente, como si esperara que yo iniciara una conversación que no sabía cómo empezar.

—¿Estás bien? —apoyó un brazo sobre la cama.

—Es solo que… —trague saliva— siento que estamos avanzando muy rápido.

Su mano se detuvo.

—¿Esto tiene que ver con esa banda? —preguntó sin rodeos— ¿Un día le bastó para confundirte?

Se levantó de la cama y comenzó a vestirse.

—No, Ethan —respondí de inmediato— Se trata de mí. Tú sabes lo que me ha costado todo esto —dije en un hilo de voz— Ha sido un año en el que me he bloqueado… y no sé si alguna de las decisiones que he tomado ha sido la correcta.

Me acomodé en la cama, abrazando mis propias piernas.

—¿Entonces soy un error? —concluyó.

—¿Qué? No —me levanté de golpe— Solo intento… —bufé— dejar de sentir esta jodida sensación de pesadez.

Bajé la mirada.

—Dudar de si soy buena para liderar la revista, de si funciona mi intento de acercarme a mi familia… de si soy suficiente para ti.

Alcé la vista. Ethan se había acercado lentamente.

—Eres mucho más, Jade —tomó mi mano— Estoy orgulloso de ti. No te detienes, das todo de ti en cada cosa que haces. Tu familia te ama. Yo te amo.

Mierda. ¿Escuché bien?, no sabía si lo que sentí fue sorpresa… o terror.

—Si crees que vamos muy rápido, lo entiendo —continuó— Tal vez necesitemos tiempo o...

—No quiero dejarte, Ethan —lo interrumpí— Por primera vez quiero que algo sea estable en mi vida, y quiero que ese algo seas tú.

Apreté su mano.

—Solo quiero ser sincera contigo. Que entiendas mis dudas, mis miedos… —solté su mano— No quiero que lo que significa esta promesa—levanté la mano con el anillo— empiece con problemas entre nosotros.

—Estoy para ti siempre, Jade —me abrazó— Confía en eso. Sé que estás estresada, pero lo vamos a trabajar juntos, ¿bien?

Asentí.

—Además, hoy Kate vendrá de visita —sonrió— Tal vez sus consejos sean mejores que los míos.

Reímos al mismo tiempo.

—Gracias —le di un beso suave en la mejilla.

El día continuó más ligero, pero sabía que, aunque Ethan no lo dijera, seguía dudando de mis sentimientos hacia él.

Ya entrada la tarde, Kate llego para ponernos al día. Su último proyecto había sido un éxito, y había recibido un ascenso por lo que ahora dirigía equipos completos, algo que le permitía mantenerse más en la supervisión que en el caos.

—El anillo es precioso —dijo, sosteniendo mi mano— Pero... ¿Crees que Ethan esté molesto ahora?

—Más bien decepcionado —hice una mueca— Esperaba todo menos que dudara de mí apenas un día después de su propuesta.

—¿Y tú? —preguntó— ¿Estás molesta?

Negué.

—Entonces… ¿podemos hablar de Mason?

—No hay nada que hablar —respondí con frialdad— Él solo fue un error.

Hice una pausa.

—Christian me contó que terminó con Alessa, y, ¿Qué fue lo primero que hizo? aparecer en mi casa, e intentar jugar conmigo.

Negué con una risa dolida.

—No merece ni ser nombrado.

—Supongo que tienes razón —dijo Kate— Pero mira… —se levantó— no hablemos más de esto. Ned quiere que salgamos hoy para celebrar. ¿Por qué no vamos juntos?

Hice una mueca.

—No pongas esa cara —rió— Te va a animar. Ethan y tú tendrán tiempo para recordar por qué están juntos. Y si las cosas se ponen tensas, ahí estaremos Ned y yo.

Abrió mi armario.

—Es hora de desempolvar esta ropa.

Intentar ganarle a Kate era pelear con el aire. En poco tiempo convenció también a Ethan.

Minutos después me miraba por décima vez al espejo. Vestía un vestido holgado verde, a la altura de la rodilla, tacones y un blazer oscuro.

—Estás hermosa, no le des tantas vueltas —dijo Kate— Vamos, celebremos mi ascenso —jalo de mi brazo emocionada hacia los chicos.

El trayecto fue largo. Según Ned, el bar se lo habían recomendado más de una vez por su exclusividad. Al entrar lo entendí, arquitectura antigua, madera oscura, luces cálidas… un equilibrio extraño entre vintage y novedad.

—Por aquí —nos guio Ned hasta una mesa para cuatro.

—Iremos por las bebidas —dijo Ethan, seguido de Ned.

Kate y yo quedamos en silencio.

Bufé. Mi humor sin duda estaba por los suelos, y de seguir así... le echaría a perder la noche a mi mejor amiga.

—¿Sabes qué? —le dije— Tienes razón. Esta noche será mía.

Sonreí y me puse de pie, alzando los brazos.

—Voy a relajarme y dejar que todo fluya y...

Choqué de espaldas con alguien.

—Perdón, no vi...

Me detuve en seco.

—Tranquila —dijo una voz conocida— Todo bien —Sus ojos recorrieron mi vestido— No creí encontrarte aquí.

Ante mí no respuesta, se separó lentamente y, a lo lejos, vi como Martin saludaba desde una mesa del fondo con expresión sorprendida.

Claro que sí.

Si al destino se le antojó volverme loca… se la estaba jugando todas poniéndome a Mason Grace frente a mí, de nuevo.



#52 en Joven Adulto

En el texto hay: musica, amor, fotografia

Editado: 21.07.2026

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