Ya eran las once de la noche cuando alguien llevó café nuevamente a la sala.
Estoy casi segura que nadie estaba segura de quien lo llevo, simplemente apareció.
Y aun seguíamos trabajando
Ya teníamos gran avance, aún estaban muchas pantallas abiertas, carpetas con información de contratos enterrados en el internet, nombres de involucrados subrayados en rojo y fechas que empezaban a encajar al punto que todo el equipo me empezaba a dar miedo. ¿Cómo es que consiguieron esto tan rápido?
—Esto conecta con una empresa fantasma en Nevada —dijo uno de los creativos, señalando su monitor— Melina figura como intermediaria, pero el dinero no vuelve a la banda.
—Ni a la disquera —añadió Brisa— Se pierde en el camino.
Me incliné sobre la mesa, leyendo por encima del hombro de uno de los editores. No estaba aún del todo completo. Pero había suficiente para saber que la historia era real… y muy comprometedora.
—No publicaremos nada hasta cerrar cada hueco de información —dije— Si sale, tiene que ser incuestionable.
—Bueno, a este paso no creo que tome mucho tiempo, esto ya está a un setenta por ciento —respondió Brisa— Es sólido, pero no está terminado.
Asentí.
El hecho de que la nota no estuviera aun lista me tranquilizaba un poco, la adrenalina después de la rueda estaba bajando y en su lugar ahora tenía preocupación, si todo estaba encajando a esto... era información delicada y peor aún, peligrosa de contar.
Mi celular vibró sobre la mesa.
Ethan.
Decidí no responder, si le contaba que aún seguía en la revista me lo iba a cuestionar, y si le decía el por qué, se vendría una nueva pelea entre nosotros, además... después de la rueda de prensa de hoy, seguro debe haber visto algo ya en medios.
Volví a la computadora. Releí el párrafo donde explicábamos cómo Melina había construido su reputación usando el éxito de otros… y cómo, cuando el dinero empezó a moverse, ella ya no estaba donde debía.
Era tanta la información que me había sumado a la redacción junto a Ellie en un archivo compartido.
—Jade —me llamo desde la puerta —¿Podemos hablar?
Me levante de mi lugar mientras caminaba al pasillo
—¿Todo bien? —preguntó Ethan apenas salí. Su tono se escuchaba tenso.
—Sigo trabajando —respondí— Va para largo. —mire su mano derecha, tenía un rasguño cerca de los nudillos —¿Qué te paso? —me acerque a él
Miro su mano y de vuelta a mí, mientras se encogía de hombros
— Me he golpeado la mano con la puerta del coche, no es nada
Asentí no muy convencida, aunque no insistí
—Te vi —dijo al fin— En la rueda de prensa.
Cerré los ojos un segundo.
—Ethan, no ahora…
—¿Otra vez Mason? —soltó, directo.
Me apoyé contra la pared
—No es “otra vez Mason”. Es trabajo.
—Últimamente dices mucho eso —replicó— Y últimamente siempre termina siendo él la razón de que uses esa excusa.
Abrí los ojos.
—No estás siendo justo.
—¿Justo? —rió sin humor— Jade, lo miras como si el mundo se te cayera si alguien lo toca. ¿Sabes cómo lo vio la gente en la rueda de prensa?
Apreté la mandíbula.
—No me interesa cómo lo vieron, no saben la verdad.
—Pues a mí sí —dijo— Porque yo estoy aquí. Yo soy él que es el novio de la chica que ahora relacionan con el vocalista de una banda.
—¿A eso viene cuestionar cada decisión mía? ¿Por qué eres mi novio te decides que es mejor?
—Me da derecho a preocuparme —respondió— A no querer que vuelvas a ese lugar.
—Ese lugar no es Mason —dije, sin alzar la voz— Ese lugar es la revista, estoy intentando sacar adelante un proyecto que nos beneficia a todos.
De nuevo silencio, más largo.
—Lo defiendes —dijo finalmente— Incluso cuando ni siquiera te das cuenta de que lo haces.
—No lo defiendo a él —respondí— Defiendo el hecho de que ahora toda la banda está siendo juzgada de forma injusta, y si eso te incomoda, entonces el problema no es él.
Bufó
—Solo… ten cuidado —murmuró— No quiero que vuelvas a sufrir ni confundirte por alguien que fue capaz de abandonarte, esta no es tu pelea.
Dio unos pasos atrás, como si estuviera dando por terminada la conversación
—Esta pelea sí es mía —dije— Porque yo ya decidí formar parte de ella
No me respondió más, se alejó del lugar
Me quedé ahí un momento, tenía cierta esperanza de que regresará y lo resolviéramos, no recuerdo si quiera alguna vez en la que hubiéramos discutido, pero pensaba que cuando eso pasará, lo sabríamos resolver, aunque... él no regreso. Luego de un rato volví a la sala.
Por el silencio que había cuando entre, no dudo que más de uno escuchara mi conversación con Ethan. Brisa me miró apenas un segundo, como si buscara saber si era bueno hablar o no.
—Seguimos —dije, sentándome frente a la pantalla.
Mis dedos volvieron al teclado.
La nota como menciono Brisa, ya estaba muy avanzada, pero aún no atábamos todos los hilos pendientes, pero si, a este paso no tardaríamos mucho en ello, ya tenía forma.
A pesar de que Ethan insistiera tanto en que estaba involucrándome demasiado, no podía quedarme solo viendo, y, además, no le mentía, me sentía parte de todo.
Melina les hizo daño y de cierta forma... también a mi