Después de Tenerte

Capítulo 25

El nuevo edificio de la firma Mills me intimidaba un poco.

Todo en tan perfecto orden que parecía como si en el edificio no trabajara nadie

Pasé por recepción sin anunciarme. La asistente de Ethan me reconoció de inmediato y solo asintió, señalando el pasillo.

—Está en su oficina.

Caminé al lugar, buscando como ordenar lo que tenía que decirle

La puerta estaba entreabierta. Lo vi de espaldas, de pie frente a la ventana

—Hola

Al escucharme, vi cómo se tensó

—Viniste —me dio una media sonrisa— Sabía que en algún momento lo harías

Cerré la puerta detrás de mí.

—No vine a pelear. Eso tenlo por seguro

Soltó una risa baja.

—Claro que no, tú nunca vienes a pelear. Eso lo provoco más yo

Tenía los ojos cansados. Como si llevara días sin poder dormir, el trabajo tal vez, o yo... causando más problemas que soluciones.

—No fue justo lo que te dije —comencé— Últimamente han sido días complicados

—¿Te disculpas por la rueda de prensa? —preguntó— ¿O de que tu ex me golpeo en plena calle?

¿Martin encubrió a Mason? Según recuerdo dijo que él se contuvo... pero bueno, es su mejor amigo, claro lo que lo va a cuidar. Aunque a diferencia, a Ethan apenas y le notaba el pequeño rasguño en su mano

—No es mi ex —respondí— Y no me estoy disculpando

Se tensó.

—¿Ves? —dijo— Creí que no venias a discutir

Respiré hondo.

—No lo hago, Mason no tenía derecho a encararte —continué— Y tú tampoco tenías que hacerlo.

—¿Entonces fue mi culpa? —preguntó, herido— ¿Por sentir que te estaba perdiendo frente a todo el mundo?

—No —dije rápido— Fue culpa del miedo. Del tuyo… y del mío.

Ethan se sentó en el borde del escritorio, frotándose el rostro con ambas manos.

—Te vi ahí sentada —murmuró— Defendiéndolos, defendiéndolo. Y supe que ahora estaba compitiendo por ti, y no contra cualquiera... sino contra el hombre que nunca has podido olvidar

Me acerqué despacio.

—No estoy volviendo atrás —dije— Pero tampoco puedo fingir que mi pasado no existe.

—¿Y yo dónde quedo? —preguntó, sin levantar la mirada— Porque últimamente siento que solo estoy sosteniendo lo que otros rompen.

Me detuve frente a él.

—Quedas conmigo —dije— Si tú quieres.

Levantó la vista entonces. Buscó algo en mi rostro, tal vez una garantía de que no le mentía

—El anillo —dijo— ¿Te es incómodo llevarlo?

Miré mi mano.

—A veces.

Asintió, como si eso confirmara algo que ya sabía.

—No quiero perderte —dijo— Pero tampoco quiero vigilarte toda la vida.

—No tienes que hacerlo —respondí— No quiero que lo hagas. Quiero que confíes en mi

Se levantó despacio. Acercándose a tomar mi mano

—Te perdono —dijo al fin— Y si, sé que no te estas disculpando, pero... si te soy sincero estuve molesto algunos días por todo esto —bufó— pero te amo Jade, tanto como para estar dispuesto a cuidar de ti sin que me lo pidas

Sentí el nudo en la garganta.

—Gracias.

Apoyó su frente contra la mía. ¿Debía decirle lo mismo? Lo quiero, pero... ¿por qué me cuesta decirle que lo amo?

—Pero no me mientas más, Jade —añadió— Quiero saber la verdad, sobre cómo te sientes con todo esto, como te sientes tu.

Cerré los ojos.

—Sabes lo que siento por él —lo mire— Tu más que nadie sabe todo el odio que provoco en mi... pero ahora mismo, no quiero ni sentir eso por él

Me abrazó, como en esas primeras noches que regrese a Arizona y nos quedábamos hasta tarde a hablar y él... me escuchaba y comprendía todo eso que me dolía

Si él era capaz de comprenderme, de repetirme que me amaba, ¿Por qué yo no? ¿Por qué no podía imaginarme con él? una boda, hijos... ¿Algo?

Salí de la oficina minutos después, de cierta forma, habíamos solucionado nuestro conflicto lo que me hacía sentir más ligera, aunque aún no me sentía del todo tranquila.



#52 en Joven Adulto

En el texto hay: musica, amor, fotografia

Editado: 21.07.2026

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