Después de Tenerte

Capítulo 31

La oficina estaba igual que siempre, todos trabajando a su ritmo, saludándose entre si al llegar o hablando de su día anterior.

Yo no quiero hablar del mío, ni siquiera quiero hablar.

Dejé el bolso sobre el escritorio y encendí la computadora. Anoche cuando Kate y yo regresamos a mi casa, había intentado dormir unas horas, pero cada vez que cerraba los ojos, mi mente jugaba conmigo, y de nuevo sentía un dolor de estómago, ¿Por qué tengo tan mala suerte en las relaciones?

Intente centrarme en la información y correos de mi pantalla cuando abrieron la puerta de mi oficina

—¡Mira nada más quién decidió aparecer y no saludar!

Levanté la vista para ver a Brisa acomodándose el bolso en el hombro. Apenas me vio, abrió más los ojos.

—No inventes... a la próxima que te vayas de fiesta toda la noche, invítame.

La miré confundida.

—¿Qué?

—Traes una cara horrible —sonrió divertida —¿A dónde fuiste? ¿Fue al nuevo bar que esta en el centro? Dios, yo también me muero por ir, espero que hoy....

Negue apenas soltando una risa cansada, que la hizo mirarme curiosa

—Gracias por el cumplido —dije sarcástica —Dejémoslo en que fue una noche larga —me encogí de hombros

No estaba de ánimos para contarle a nadie sobre lo que había pasado con Ethan, y bueno, ¿lo raro? No me sentía triste porque termináramos, sino... me sentía abrumada de que la confianza que tenia en él, no fuera reciproca.

Brisa me miro por unos segundos, como si midiera si debía indagar más o no, aunque agradecí que no lo hizo. Dejo su vaso de café sobre mi escritorio y se dejó caer en la silla de enfrente.

—¿Puedo trabajar aquí? Quiero simplemente ver... como es tu día —sonrió

Fruncí el ceño, pero asentí. Parecía ser que este era su método de decir “Estoy contigo, aunque no sé qué te pasa”. Que Kate no se entere.

—Te aburrirás —sonreí cansada, volviendo a mi computadora, completando el correo que tenía abierto

—Puede, pero siempre puedo ver a quien mas molestar —se encogió de hombros inclinándose a ver mi pantalla —¿Siempre haces esto? —hizo una mueca aburrida

—¿Trabajar? —arquee la ceja —Siempre hay cosas por hacer, como revisar correos, leer entrevistas, autorizar presupuestos para viáticos.... —bufé —Pero bueno, es parte de lo que se debe hacer

Asintió lentamente mientras veía la oficina

—Y, aun así, se nota que te gusta —sonrió —Como cuando diriges con los creativos y todo eso

—Es agotador, pero creo que cuando te involucras tanto... lo ves mas como una pausa a cuál sea que sea tu vida fuera de aquí —pensé —¿Eso fue muy profundo?

Brisa hizo una mueca.

—Sí, sin duda necesitas salir mas conmigo, y así sabrás lo que es una verdadera pausa

Sonreí apenas mientras seguía escribiendo.

Se hizo un pequeño silencio. Mientras Brisa se entretenía leyendo las revistas anteriores que tenía en el escritorio y algunas veces asentía de acuerdo o bufaba en contra de los artículos que leía.

Luego de un rato apareció Celia con una carpeta entre las manos.

—Buenos días Jade, buenos días Brisa —saludo Celia

—Hola... —respondimos las dos al mismo tiempo distraídas en la computadora y revista respectivamente

Celia revisó unas hojas antes de levantar la vista.

—Jade, el camión ya está listo. Raúl dijo que en cuanto le indiques puede adelantarse —miro su agenda

Dejé de escribir, mientras parpadeaba un par de veces.

—¿Qué camión? —la mire

Celia frunció ligeramente el ceño.

—El de la fundación —Sentí que se me iba el color de la cara.

Brisa giró hacia mí.

—¿Qué fundación?

Cerré los ojos apenas un segundo.

—No puede ser... —me cubrí la cara con mis manos

Celia hojeó nuevamente la carpeta en sus manos

—Hoy es la visita mensual, me pediste confirmar con Raúl el camión y lo tiene listo

Comencé a pensar a mil por segundo, lo prometido estaba listo, y es que eso estaba agendado desde hace semanas.

Revise el pequeño calendario en mi escritorio y si, ahí estaba. Subrayado con marcador amarillo.

“Little Lights. No olvidar diez de la mañana”

Solté el aire por la nariz. Lo había olvidado por completo.

—¿Quieres que lo cancele? —preguntó Celia.

—¿Cancelar qué? —insistió Brisa confundida

Negué casi de inmediato.

—No —me levante de mi asiento —Si iré

Ella asintió.

—Entonces le aviso a Raúl para que se adelante —Celia salió de la oficina

Brisa seguía mirándome.

—¿Qué es eso de la fundación? —me miro curiosa

—Es una casa hogar, digamos que desde que comenzó la filial en Arizona, propuse donar parte de los ingresos a una, a la revista la beneficia en temas fiscales, y a los niños con una mejor forma de vida —expliqué —Se llama Little Lights

Mire la hora, aún tenía tiempo

—¿Y siempre vas tu? —asentí

—Cada mes les llevamos cosas nuevas. Juguetes, ropa, libros... depende de lo que vayan necesitando

Brisa se levanto

—¿Y que necesitas que haga? ¿Respondo correos o...? —dejo la respuesta al aire. Negue

—Tu vienes conmigo —la miré —A los niños les encanta ver caras nuevas, así tienen a quien llenar de mil preguntas de quien eres y que es lo que haces —sonreí recordando como era siempre que iba —te va a gustar

—¿Yo? —lo pensó antes de volver a sonreír —¿Qué tanto les gustaría bombardear de preguntas a cinco chicos? —propuso

—Brisa... —regañe —Apenas comenzaron en el estudio que conseguimos, no creo que sea buena idea distraerlos

Mas para mí que por ellos.

—No seas así —bufo —Estoy segura que los niños deben de haber escuchado de ellos, imagina sus caras si vieran a alguien famoso llegar —sonrió —Además, tu necesitas cambiar ese ánimo, o a la que llenaran de preguntas es a ti —acuso con un dedo

Suspire, no era mala idea. Tal vez darles rostros nuevos a los niños les alegre el día, además... mi animo esta por los suelos, y que mejor que tener un relevo



#52 en Joven Adulto

En el texto hay: musica, amor, fotografia

Editado: 21.07.2026

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