Después de Tenerte

Capítulo 35

Habían pasado cuatro días desde nuestra visita a Little Lights. Cuatro días que, por alguna razón, se sentían como dos semanas.

La revista se había convertido en una colección de pendientes que aparecían justo cuando creía haber terminado con los anteriores. Brisa había organizado dos reuniones con posibles nuevos socios a la revista, Celia me ayudaba entre toda la agenda a sacar algunos pendientes entre si ya que hasta los creativos habían estado trabajando con tantas ideas que había estado revisando varias de ellas a la próxima edición.

Y, en medio de todo eso, yo seguía recibiendo mensajes de números desconocidos.

No habían vuelto a ser tan directos como el de las advertencias. Ahora eran frases cortas, suficientemente ambiguas como para que pudiera atribuirlas a Ethan o a cualquier persona de su despacho.

No había respondido ninguna, ni tampoco había intentado llamarlo. Si era Ethan, terminaría cansándose. Si era alguien de los Mills intentando protegerlo de algún supuesto escándalo, acabaría entendiendo que no tenía intención de hablar de nuestra ruptura con nadie.

No quería darle más importancia de la que merecía.

Estacioné frente al edificio donde se encontraba el estudio que Brisa había conseguido para la banda durante su estancia en Arizona. No era tan grande como el que utilizaban en Nueva York, pero tenía el equipo suficiente para que pudieran ensayar antes del concierto y continuar trabajando en el álbum sin depender de traslados constantes.

No era exactamente la hora de la comida, pero todavía podía defender la idea.

Tomé mi bolso y bajé del auto antes de comenzar a cuestionar por qué había decidido aparecer sin avisar. No era algo extraño. Seguíamos trabajando juntos, y según Brisa necesitábamos mantener cierta comunicación entre la banda y la revista, y además llevaba varios días pensando que debía hacer algo después de cómo se habían comportado en la fundación.

Subí al segundo piso y escuché la música antes de llegar a la puerta. La batería se detuvo unos segundos después y fue reemplazada por varias voces hablando al mismo tiempo.

Apenas toque a la puerta, Logan me abrió.

—Jade —dijo sorprendido mientras se retiraba para dejarme pasar— ¿Teníamos reunión?

—No —respondí entrando al estudio— Al menos no una que Celia haya olvidado poner en mi calendario.

—Entonces estamos salvados —murmuró mientras cerraba la puerta

Nathan estaba inclinado sobre su bajo, ajustando una de las cuerdas, mientras Martin giraba una baqueta entre los dedos. El estudio estaba lleno de vasos de café vacíos, cables y varias hojas con anotaciones que parecían haber pasado por demasiadas manos.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Nathan mientras dejaba el bajo sobre su soporte.

—Qué manera tan amable de recibir una visita —respondí sonriendo, dejando el bolso sobre una silla.

—No lo pregunté mal —se defendió mientras se acercaba— Solo que últimamente vemos más a Celia si es que se necesita algo de nosotros

—Si pero ella tiene otros pendientes y no pudo acompañarme

—Y tú no —añadió Martin, mostrando una sonrisa.

Lo miré en silencio hasta que él dejó de girar la baqueta.

—Tú también tienes mucho trabajo —corrigió rápidamente— Probablemente demasiado. Gracias por dedicar parte de tu valioso tiempo a venir.

—Así está mejor —Martin asintió satisfecho consigo mismo.

Recorrí el estudio con la mirada. Estaban todos los instrumentos preparados, pero solo cuatro integrantes de la banda.

—¿Dónde está Mason? —pregunté antes de pensar si hacerlo sonaría demasiado interesado.

Nathan y Logan intercambiaron una mirada, porque claro, no podía preguntar por una persona desaparecida sin que comenzaran a imaginarse cosas.

—Fue al baño —contestó Frank con naturalidad, evitando que los demás empeoraran la situación— Debe volver en un momento.

—No preguntaba por nada especial —aclaré mientras me cruzaba de brazos.

—Nadie dijo que lo hicieras —señaló Nathan, conteniendo una sonrisa.

—Pero lo pensaste —lo mire

—Eso no puedes comprobarlo. —rodé los ojos

—Vine porque vamos a desayunar —anuncié, dirigiéndome a todos— O a comer. Depende de qué tan estrictos sean con los horarios.

Martin bajó de la pequeña plataforma donde se encontraba la batería.

—¿Quiénes?

—Nosotros. —obvie la respuesta

—¿Nos estás invitando? —preguntó Logan mientras guardaba algunas hojas en una carpeta.

—Sí —Nathan se llevó una mano al pecho.

Desde la visita a Little Lights no podía dejar de pensar en lo fácil que se habían integrado con los niños. No había esperado que se negaran a participar, pero tampoco que se quedaran hasta el final ayudando a limpiar la pintura de las mesas.

Pero tampoco pensaba decirles que aquella era mi forma de agradecérselos.

—¿A dónde iremos? —preguntó Christian mientras se ponía de pie

—Al restaurante de Ana y José —respondí— No está muy lejos y ya nos esperan

Christian asintió con aprobación.

—Buena elección.

—¿Ya conoces el lugar? —preguntó Frank mientras tomaba su chaqueta.

—Jade me llevó una vez —explicó Christian— La comida es buena.

—¿Y nunca nos llevaste? —reclamó Martin, siguiéndolo hacia la salida.

—No sabía que tenía que compartir todos los restaurantes que conozco con ustedes.

—Eres nuestro representante —se quejó Nathan — Representa nuestras necesidades.

—Comer no es una necesidad que ustedes hayan descuidado.

Los cuatro comenzaron a organizarse entre quiénes viajarían conmigo y quiénes irían en el auto que tenían rentado. Nathan intentó decidir por todos hasta que Logan le recordó que no sabía dónde estaba el restaurante.

—Pueden seguirme —dije, tomando las llaves de mi bolso— Así nadie tiene que discutir.

—Yo voy contigo —anunció Martin.

—Tú vienes conmigo —lo corrigió Christian, sujetándolo del hombro antes de que pudiera acercarse.



#52 en Joven Adulto

En el texto hay: musica, amor, fotografia

Editado: 21.07.2026

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