—¿Después de Tenerte? —repitió Kate por tercera vez mientras sostenía una caja llena de decoraciones— ¿Así se llama?
—Sí —respondí, intentando abrir la puerta de la casa sin que se me resbalara la bolsa que llevaba— Ya puedes dejar de repetirlo.
—No puedo dejar de repetirlo, Jade. El álbum que escribió después de que te fuiste se llama Después de Tenerte.
—No todo el álbum habla de mí —repetí, por tercera vez desde que le conté lo que paso
—¿Cuántas canciones no hablan de ti? —introduje la llave y giré con más fuerza de la necesaria.
—Algunas —me encogí de hombros
—¿Cuántas?
—No las conté —mentira
Había vuelto a escuchar algunas partes desde que Mason me envió los archivos esta mañana. No el álbum completo, porque seguía intentando procesarlo, pero sí algunas canciones, la del concierto y la última. Especialmente la última.
—Entonces casi todas —concluyó Kate mientras esperaba que abriera.
La puerta se abrió antes de que pudiera responder. Olivia apareció del otro lado con varios rollos de cinta entre los brazos y un pedazo de papel dorado pegado en el cabello.
—Por fin —dijo mientras se apartaba para dejarnos entrar— Pensé que se habían perdido
—Jade estaba contándome sobre el nuevo álbum de Of Dream —explicó Kate sin necesidad
—No estaba contándole. Me interrogó durante todo el camino —me quejé
—¿Ya lo escuchaste? —preguntó Olivia mientras tomaba una de las bolsas que llevaba.
—Ayer.
—¿Y está bueno? —sonrió emocionada, ahora resulta que todas son fans.
—Sí —Kate soltó una risa.
—Esa es la versión que piensa dar a la revista
—Es bueno —repetí mientras cerraba la puerta— ¿Qué más quieren que diga?
—Podrías comenzar por contarle cómo se llama —propuso.
La miré.
—Kate...
—Después de Tenerte —anunció de todos modos.
Olivia dejó de caminar.
—¿Es en serio? —parpadeo incrédula
—No pongas esa cara —pedí, avanzando hacia la sala.
—¿Qué cara?
—La misma que puso ella —señale a Kate
—Es que no parece un nombre muy discreto
—Eso mismo dije —Kate caminó detrás de nosotras— Aunque en mi caso utilicé más palabras.
La casa de mamá Lisa ya estaba llena. Desde la cocina llegaban voces, golpes de recipientes y el sonido constante de alguien abriendo y cerrando cajones. En el comedor, Marco intentaba extender un mantel sin retirar primero las cajas colocadas sobre la mesa, mientras Miranda le explicaba por qué aquello no iba a funcionar.
Zack y Austin desenredaban una serie de luces cerca de la ventana. O, al menos, se suponía que lo hacían. En realidad, cada vez parecían formar un nudo más grande.
Mi tío Spencer apareció desde el pasillo cargando dos sillas plegables.
—Déjalas junto a la pared —indicó mi tía Mary desde la cocina— Mañana las acomodamos cuando sepamos cuántos vienen
—Llevas tres días preguntando cuántos vienen —respondió él mientras dejaba las sillas— Ya deberíamos saberlo
—Siempre aparece alguien que no confirmó —asentí de acuerdo
—Porque les dices que no es necesario confirmar —volví a asentir ahora a favor de mi tío
Mi tía Mary asomó la cabeza desde la cocina.
—¿Vas a ayudar o solo vas a señalar mis errores? —mi tío Spencer tomó nuevamente las sillas.
—Voy a ayudar desde otro cuarto —se alejó antes de que pudiera responderle.
Kate me miró.
—Ahora entiendo de dónde aprendiste a discutir —dijo divertida
—No discuto tanto —ella y Olivia soltaron una risa al mismo tiempo.
—¿Qué debemos hacer? —pregunté, ignorándolas mientras dejaba las bolsas sobre una silla
—Primero decidir los colores —respondió Olivia levantando los rollos que llevaba— Yo digo que usemos dorado con blanco
Kate dejó la caja sobre la mesa y comenzó a revisar el contenido
—Aquí hay demasiadas cosas lilas para ignorarlas —levanto algunos adornos de la caja
—Eso lo compró Miranda porque estaba en descuento —bufó— Además no combina con el mantel.
—Podemos cambiar el mantel —replico Kate
Marco levantó la cabeza.
—Acabo de extenderlo
—Todavía no —recordó Miranda señalando las cajas que impedían que llegara al otro extremo— Llevas diez minutos intentándolo
Antes de que Kate y Olivia convirtieran los colores en un problema real, mamá Lisa apareció desde el pasillo en su silla de ruedas. Mi tía Flor venía detrás de ella y mi tío Jace caminaba algunos pasos más atrás cargando una bolsa con recipientes.
—¿Por qué hay tantas cajas? —preguntó mamá Lisa mientras observaba la sala
—Son pocas —respondió Olivia.
—Todavía faltan algunas —añadió Kate.
—Yo pedí una comida, no que transformaran la casa —negó viendo el ahora desorden que teníamos, me acerqué para darle un beso en la mejilla.
—También habrá pastel —le recordé sonriendo
—Eso sí lo permití —mamá Lisa miró los rollos dorados y después la caja que Kate acababa de abrir— ¿Por qué tienen tantos colores?
—Estamos decidiendo entre dorado con blanco o lila con blanco —explicó Kate, acomodándose junto a ella— ¿Cuál prefiere?
—El que ya hayan comprado —miro la caja
—Compraron los dos —aclaré, lo que la hizo negar despacio.
—Entonces usen los dos y dejen de discutir —Kate y Olivia se miraron.
—Eso puede funcionar, en realidad... combinan —admitió Olivia.
—Era mi siguiente propuesta —aseguró Kate, negué divertida
Mamá Lisa sonrió y avanzó hacia la cocina.
—No deberían molestarse tanto —comentó mientras mi tía Flor la acompañaba— Con que estemos juntos es suficiente
—Eso mismo les he dicho —respondí siguiéndolas.
—Y aun así llegaste cargando tres bolsas —señaló mi tía Mary cuando entré a la cocina
La cocina parecía estar preparando comida para varios días y no únicamente para la tarde siguiente. Había verduras sobre una de las barras, recipientes ocupando casi todo el refrigerador y una olla enorme junto a la estufa.