POV Mason
Cerré la primera maleta y la bajé de la cama.
Había traído demasiadas cosas a Arizona para alguien que, desde el principio, insistió en que no pensaba quedarse demasiado tiempo. Ropa que ni siquiera recordaba haber utilizado, zapatos todavía dentro de sus cajas y varias cosas que los chicos habían ido dejando en mi habitación porque, según ellos, aquí había más espacio.
La casa que rentamos durante nuestra estancia era lo suficientemente grande para los seis. Cada uno tenía una habitación y las áreas comunes habían terminado llenas de instrumentos, cajas de la disquera y comida en exceso.
Durante semanas se sintió temporal, hoy finalmente volvía a parecerlo.
Tomé las últimas camisetas del armario y las dejé dentro de la segunda maleta. Mi teléfono estaba sobre la cama con la confirmación del vuelo todavía abierta.
El original había sido para días atrás, pero después murió la señora Lisa. No tuve que pensarlo demasiado antes de cambiarlo, irme mientras Jade estaba organizando una ceremonia para su abuela habría sido incluso peor que todo lo que ya venía haciendo.
Así que lo moví, primero por la ceremonia. Después un par de días más para reorganizar los compromisos que Christian no pudo cambiar y dejar claro qué fechas necesitaban que regresara.
Ahora ya no quedaba nada que pudiera utilizar como una razón válida para seguir aplazándolo.
La puerta se abrió de repente, Nathan apareció del otro lado sosteniendo una botella de agua. Alcanzó a dar dos pasos antes de detenerse al ver la maleta en el suelo.
—¿Entonces sí vas a hacerlo? —preguntó mientras bajaba lentamente la botella.
—Sí —regrese hacia el armario
Nathan permaneció junto a la puerta, ya sabía lo que se venía
—Creí que después de lo de la señora Lisa ibas a esperar
—Esperé —respondí mientras sacaba una chaqueta— Reagendé el vuelo
—Eso no es lo que quise decir —doblé la chaqueta y la acomodé sobre la ropa. No necesitaba preguntarle qué quería decir.
—Ya pasaron un par de días —continué— La ceremonia terminó, Jade está con su familia y Christian reorganizó lo que faltaba —explique
Nathan soltó el aire y entró completamente a la habitación.
—¿Cuándo sale el vuelo? —me miro
—Esta noche —y aquí viene el sermón
—¿Esta noche? —repitió, ahora más sorprendido— ¿Y pensabas decirnos cuándo? ¿Cuándo escucharas el anuncio de abordaje? —dijo mas fuerte
—Christian ya lo sabe —murmuré, ¿es necesario que llamemos a atención de todos? Porque yo creo que no
—Christian no cuenta como todos nosotros —negó
—Lo iba a decir antes de irme —Nathan dejó la botella sobre una de las mesas.
—Perfecto. Eso mejora muchísimo las cosas —rio sarcásticamente— Solo estoy intentando entender por qué llevamos semanas hablando de esto y todavía consigues sorprendernos.
Antes de responder, escuché pasos en el pasillo, Frank asomó primero la cabeza.
—¿Qué están discutiendo ahora? —preguntó antes de mirar las maletas— Ay no...
Martin apareció detrás de él
—¿Qué? —intentó mirar por encima de su hombro hasta que también las vio— ¿Ya te vas?
—Esta noche —respondió Nathan por mí, Martin empujó un poco a Frank para entrar.
—Lo cambio por la señora Lisa —murmuró Frank, apoyándose contra el marco.
Los cinco habíamos querido estar en la ceremonia. Y no únicamente por Jade. La señora Lisa consiguió tratarnos como si llevara años conociéndonos después de unas cuantas conversaciones en el hospital y una comida de cumpleaños.
Todavía recordaba su cara cuando preguntó si cargábamos guitarras a todos lados, y la última vez que habló conmigo.
Puedes venir aunque no sea mi cumpleaños.
No sabía entonces que no existiría otra oportunidad.
—¿Y ahora por qué tanta prisa? —preguntó Martin mientras ocupaba la esquina de la cama que todavía estaba libre
—No es prisa —negué— Esto ya estaba planeado, solo lo moví
Nathan me observó mientras cerraba uno de los compartimentos de la maleta.
—¿Jade ya sabe? —me quede callado
Realmente no había nada que responder, pero si note como todos los presentes me miraban decepcionados
—Mason...
—No —lo interrumpí antes de que repitiera todo lo que Christian ya había dicho— No voy a ir a verla dos días después de enterrar a su abuela para decirle que me voy
—Podrías llamarla —respondió Frank con más calma— No necesitas aparecer en su casa con las maletas
—¿Y decirle qué?
—La verdad estaría bien para variar —murmuró Nathan
—No estoy mintiéndole —lo miré
—Técnicamente no —respondió mientras recuperaba la botella— Solo estás omitiendo que estarás en otro estado mañana, y ella cree que vas a estar aquí seis semanas.
Y yo sí, sabia eso, la vi revisar el calendario durante la escucha y preguntar cuánto tiempo estaríamos en Arizona. Christian respondió seis semanas y todos reaccionaron como idiotas intentando ocultar lo que ya sabían. Jade no, ella pareció tranquila después.
Como si el calendario hubiera resuelto algo que ninguno de nosotros mencionó.
—La promoción sigue durando seis semanas —respondí finalmente— Solo no voy a estar presente en cada cosa
—Eso no es lo que ella entendió —dijo Nathan.
—No voy a discutir esto otra vez —tomé otra camisa y la guardé.
La habitación quedó en silencio. Durante los últimos días había repetido aquella conversación conmigo mismo demasiadas veces. Después de la escucha del álbum, después de la fiesta, durante la ceremonia y cada vez que Jade se acercó lo suficiente como para hacerme pensar que quizá todo lo que estaba intentando evitar no era necesario.
En el estudio me pidió que me sentara cerca, después me siguió por agua.
Preguntó por las canciones hasta que terminé admitiendo cosas que había conseguido guardar durante meses.
En la fiesta volvió a mirarme más veces de las que intentó disimular, y durante la ceremonia se abrazó a mí como si durante unos minutos no existiera ningún problema entre nosotros.