POV Jade
Habían pasado varios días desde la ceremonia de mamá Lisa y, aunque Brisa seguía insistiendo en que podía desaparecer de la revista el tiempo que necesitara, ya había comenzado a recuperar parte de mi rutina. No estaba trabajando al mismo ritmo de antes.
Había momentos durante el día en que algo tan sencillo como encontrar una llamada perdida de mi tía Mary conseguía hacerme pensar, durante un par de segundos, que podía tratarse de mamá Lisa utilizando su teléfono. O llegaba a casa y recordaba que ya no tenía sentido llamarla para preguntarle si había visto alguna película que seguramente había visto veinte veces.
Pero quedarme encerrada tampoco iba a cambiar nada, así que regresé poco a poco.
Revisaba pendientes, aprobaba propuestas y dejaba que Celia me recordara constantemente que podía marcharme cuando quisiera.
Aquella mañana incluso conseguí terminar una reunión completa sin mirar el teléfono cada cinco minutos.
—Por cierto —comentó Celia mientras me acompañaba hacia el elevador— Christian confirmó que la entrevista de hoy salió bastante bien
—¿Ya terminaron? —pregunté mientras presionaba el botón
—Hace como veinte minutos —revisó su agenda— Creo que todavía siguen en el estudio porque después iban a revisar algo con la disquera —asentí.
Era una de las entrevistas que habían reorganizado durante los últimos días. No había participado demasiado en los cambios. Brisa y Celia se encargaron de prácticamente todo mientras yo estaba con mi familia
—¿Algún problema? —pregunté.
—Ninguno que me hayan informado —las puertas se abrieron.
—Eso ya es ganancia —Celia sonrió —entre al elevador— Tal vez vaya a casa, pero te escribo si lo hago —asintió de acuerdo
Las puertas comenzaron a cerrarse, no tenía planeado ir a ver a los chicos.
De hecho, mientras bajaba seguía pensando que regresaría a casa, sacaría a Thor y probablemente terminaría revisando desde ahí las propuestas que Dakota envió esa mañana.
Pero el estudio donde hicieron la entrevista quedaba a menos de quince minutos de la revista.
Y hacía días que no veía a los chicos, después de la ceremonia apenas hablamos. Nathan me escribió una vez para preguntar cómo estaba, Martin mandó un mensaje que terminó convirtiéndose en una conversación sobre la comida de la fiesta y Logan fue el único que mantuvo una conversación un poco más larga. Mason tampoco había escrito más.
No lo consideré extraño, después de todo, yo tampoco lo hice.
Seguía pensando en lo que quería decirle, pero por primera vez ya no sentía que tuviera que resolverlo inmediatamente.
Mamá Lisa me había dejado bastante claro que nadie iba a decidirlo por mí. Aun teníamos tiempo.
Así que cambié de dirección al salir del estacionamiento.
El estudio estaba mucho más tranquilo que la última vez que estuve ahí.
La recepcionista reconoció el nombre de la revista y después de una llamada rápida me indicó el pasillo donde permanecía el equipo de la banda.
No avisé que iba, precisamente por eso escuché a Martin antes de que cualquiera pudiera verme.
—Estoy diciendo que la pregunta fue estúpida —se quejaba desde el interior de una sala— ¿Cómo esperan que responda cuál fue el momento más difícil del proceso si todo el último año fue una mierda?
—Podías decirlo de una forma más elegante —respondió Frank
—Lo hice —Nathan soltó una risa.
—Dijiste “todo”
—Porque fue todo —sonreí antes de entrar.
—Qué bueno saber que seguimos cuidando la imagen de la revista —los cuatro giraron hacia mí al mismo tiempo. Nathan fue el primero en reaccionar.
—Jade —los mire curiosa por verlos tan sorprendidos
—Hola —respondí mientras miraba alrededor— Celia me dijo que les fue bien
—Sí —Frank se incorporó desde uno de los sillones— Bastante bien
—Excepto por la pregunta estúpida —recordó Martin.
—Que nadie más consideró estúpida —añadió Nathan.
Logan permaneció de pie cerca de una de las ventanas.
Christian estaba al otro extremo revisando algo dentro de una carpeta y levantó la vista apenas unos segundos antes de volver a bajarla. Qué recibimiento tan extraño.
—Solo vine a ver cómo había salido —continué entrando completamente— No sabía que todavía estarían aquí.
—Estamos esperando unas cosas de la disquera —explicó Frank. Asentí.
Miré nuevamente alrededor.
Había vasos de café, varias hojas sobre la mesa y una bolsa que reconocí como de Nathan junto a uno de los sillones.
—¿Mason sigue con la entrevista? —pregunté, pero nadie respondió.
La sonrisa que todavía tenía desapareció lentamente. Nathan miró a Frank, este hacia Martin que bajó la vista hacia la botella que tenía entre las manos.
Christian cerró la carpeta y Logan fue el único que siguió mirándome.
—¿Qué? —pregunté recorriéndolos con la mirada. Silencio— ¿Dónde está Mason?
Christian soltó el aire y dejó la carpeta sobre la mesa.
—Está en Nueva York —parpadeé.
—¿Nueva York? —asintió
Tardé unos segundos en comprender por qué esa respuesta no terminaba de tener sentido.
—¿Qué está haciendo en Nueva York? —Nathan cerró los ojos.
Y con ese gesto, termine de entender la razón, aunque esperara estar equivocada
—Se fue —respondió Christian con tranquilidad. Lo miré.
—¿Cuándo? —nadie pareció querer contestar— ¿Cuándo? —repetí.
—Hace dos días —respondió Logan finalmente.
Sentí cómo se me endurecía la mandíbula.
Dos días, hice las cuentas, dos días después de la ceremonia.
Todas esas veces en las que pensé que Mason simplemente estaba manteniendo la distancia porque yo estaba con mi familia.
—¿Se fue hace dos días? —pregunté más despacio, Christian asintió— ¿A Nueva York? —lo confirmo de nuevo— ¿Y nadie creyó que debía decírmelo?
Nathan se levantó.
—Jade...
—No —levanté una mano antes de que continuara— Solo quiero entender. Me giré hacia Christian.