Después de Tenerte

Capítulo 62

La última vez que llegué a esa casa, Mason venía conmigo. Esta vez él ni siquiera sabía que yo estaba en Nueva York.

Miré nuevamente la dirección desde la ventana del auto, aunque no lo necesitaba. Reconocería la casa de sus padres sin problema, incluso después de más de un año.

El conductor detuvo el auto frente a la entrada y bajó para ayudarme con la maleta. Le agradecí mientras tomaba el asa y esperé a que se alejara antes de moverme.

Ahora que estaba ahí, comenzaba a considerar que quizá había sido una pésima idea, pero no el venir a Nueva York, porque eso todavía me parecía perfectamente justificado.

La parte cuestionable había sido comprar un vuelo pocas horas después de salir del estudio, meter ropa dentro de una maleta sin saber cuánto tiempo pensaba quedarme y decidir que ya averiguaría todo lo demás cuando aterrizara.

Había avisado en la revista que estaría fuera, pero nadie conocía demasiado los detalles de a donde iría.

Solo les avisé que estaría fuera algunos días y que revisaría cualquier pendiente urgente desde el celular. Brisa intentó preguntar a dónde iba, pero después de escuchar mi tono decidió limitarse a recordarme que la revista sobreviviría sin mí.

Thor había terminado a cargo de Marco, pero prácticamente lo había confiado más a Miranda, Thor llevaba meses entrando y saliendo de las casas de toda mi familia como si fueran extensiones de la suya, y después de pasar tanto tiempo en casa de mamá Lisa prácticamente todos estaban acostumbrados a tener comida, juguetes o alguna de sus cosas cerca.

La única persona que posiblemente debía haber sabido de mi viaje antes de que subiera al avión era Kate.

Precisamente por eso no le dije, la llamé cuando ya había aterrizado, todavía podía escuchar su silencio al otro lado después de decirle dónde estaba.

—¿Nueva York? —repitió finalmente.

—Sí —dije mientras esperaba mi maleta

—¿Nueva York, Nueva York?

—Hasta donde sé solo hay una a la que pueda llegar este vuelo —dije entre risas

—¿Cuándo decidiste esto? —miré la banda esperando que aparecieran mis cosas

—No estoy segura de que haya existido una parte donde lo decidiera formalmente —y no era mentira, fue impulsivo

—Eso me preocupa todavía más —soltó el aire— ¿Dónde te vas a quedar?

—Contigo —sonreí imaginando su cara hubo otra pausa— ¿Si puedo quedarme?

—Claro que puedes quedarte —respondió inmediatamente— Esa sigue siendo tu casa cuando quieras, pero ¿dónde estás ahora? —vi aparecer mi maleta y avancé para recogerla.

—Voy a buscar a Mason —tome mi maleta y camine por el pasillo fuera— Te llamo después.

—¿Él sabe que estás ahí? —me quede callada— Jade...

—Después hablamos, Kate —terminé la llamada antes de escuchar el resto.

Tal vez estaba evitando exactamente lo mismo que acababa de reclamarle a Mason, aunque existía una diferencia bastante importante.

Yo no estaba decidiendo nada por él, solo iba a asegurarme de que por primera vez tuviera que escuchar mi parte antes de volver a organizar nuestras vidas desde otro estado.

Respiré profundamente y avancé hacia la puerta con la maleta detrás de mí, no sabía con seguridad si Mason estaría ahí.

Solo conocía lo suficiente para saber que, procuraba pasar buena parte de su tiempo con su familia. Después de tantos meses fuera y todo lo ocurrido con Melina, me pareció el primer lugar lógico donde buscarlo. Toqué el timbre.

Durante los segundos que esperé comencé a preguntarme qué iba a decir si era Mason quien abría, pero no alcancé a preocuparme mucho por una respuesta, porque la puerta se abrió, y Lorena apareció frente a mí.

Me observó durante un segundo y después abrió más los ojos.

—¿Jade? —sonreí un poco.

—Hola, Lorena —su mirada bajó inmediatamente hacia la maleta, luego volvió a mí.

—¿Qué haces aquí? —dijo aun mas confusa

—Es una excelente pregunta —murmuré mirando a mis pies

Lorena soltó una pequeña risa antes de acercarse y abrazarme, la correspondí. No esperaba sentirme tan extraña al volver a verla.

No incómoda, al contrario. Era demasiado familiar.

—Pasa —dijo separándose— No te quedes ahí —tomé la maleta y crucé la puerta.

La casa había cambiado poco.

Había fotografías nuevas sobre una de las mesas y algunos muebles eran distintos, pero seguía reconociendo perfectamente la sala, Lorena cerró la puerta detrás de mí.

—Mason no me dijo que vendrías —comenzó

—Si, eso... debe ser porque no lo sabe —se detuvo a verme

—Ah

Ese simple sonido consiguió que me sintiera un poco más consciente de lo que acababa de hacer.

—Fue algo... repentino —Lorena volvió a mirar la maleta— ¿Está aquí? —ella negó.

—No, estuvo ayer, pero hoy dijo que se quedaría en su casa. Supuestamente viene a cenar más tarde —intenté ocultar la decepción.

Había cruzado prácticamente todo el país siguiendo a alguien que consiguió no estar en el primer lugar donde fui a buscarlo. Perfecto.

—Puedes esperarlo —ofreció Lorena— No creo que tarde demasiado

—Sí —asentí— Supongo que puedo hacerlo.

Escuchamos pasos antes de que pudiera decir algo más. Edward apareció desde el pasillo y se detuvo exactamente igual que su esposa al verme.

—¿Jade?

—Hola —su sorpresa se transformó rápidamente en una sonrisa.

—Mira quién decidió acordarse de nosotros —se acerco a nosotras

—Edward —lo regañó Lorena mientras él se acercaba, negué tímida

—Estoy bromeando —rio— Me da gusto verte.

—A mí también —asentí, y era verdad. Más de lo que esperaba.

—¿Cómo estás? —preguntó mientras se separaba.

La pregunta llevaba días teniendo respuestas distintas, pero sinceramente de todo lo que había pasado... preferí asentir

—Bien —mordí mi labio —Mejor, si —murmuré

Lorena me observó

—Mason nos contó lo de tu abuela —mi sonrisa desapareció un poco, asentí

—Lo sentimos mucho —añadió Edward— Por lo que Mason contaba de ella, parecía una gran mujer.



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En el texto hay: musica, amor, fotografia

Editado: 23.08.2026

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