Después de Tenerte

Capítulo 64

POV Jade

Sentí cómo Mason giraba ligeramente la mano y terminaba de entrelazar su meñique con el mío.

No estaba segura de qué esperaba cuando lo hice, principalmente porque no lo había pensado demasiado. Un segundo seguía frente a mí explicando que había hablado de más y al siguiente estaba buscando las llaves, dispuesto a llevarme con Kate como si bastara con volver a algo práctico para dar por terminada la conversación.

Después se acercó a mi maleta y mi mano se movió antes de que consiguiera decidir qué quería decir, ahora su dedo estaba unido al mío.

Igual que hacía un año, aunque nada de lo que había ocurrido esa noche era sencillo de acomodar dentro de las reglas que nosotros mismos inventamos.

Se suponía que uno buscaba el meñique del otro cuando quería disculparse y, si el otro lo aceptaba, significaba que estaba perdonado. Habíamos utilizado aquel gesto más de una vez y nunca necesitamos discutir demasiado su significado.

Esta vez seguía molesta, entender por qué Mason había terminado conmigo no borraba el año que pasé creyendo que simplemente dejó de quererme. Tampoco desaparecía las amenazas, Alessa, cada conversación que evitó o el hecho de que acababa de enterarme por otras personas de que había salido de Arizona dos días atrás.

Así que, técnicamente, estaba utilizando bastante mal nuestro propio ritual.

Mason levantó la mirada hacia mí, pero no preguntó nada. Simplemente permaneció quieto, manteniendo su dedo alrededor del mío y esperando, me quede observándolo por unos segundos.

Después de todo lo que acabábamos de discutir, era probablemente la primera vez en mucho tiempo que no intentaba encontrar una explicación antes de que yo se la diera.

—No estaba incómoda —dije al fin, notando cómo fruncía el ceño— Cuando me quedé callada no estaba intentando encontrar una manera de rechazarte, ni necesitaba que me facilitaras una salida llevándome con Kate, acabas de decirme en unos minutos más cosas de las que conseguí sacarte durante estas últimas semanas, necesitaba procesarlo —su mirada bajó hacia nuestras manos.

—Parecía que no querías hablar —murmuró

—No sabía qué decir, que es bastante diferente —aclaré— Y antes de que vuelvas a decirme que no tengo que responder, acabamos de pasar no sé cuánto tiempo discutiendo exactamente por esto. No puedes preguntarme qué quiero, esperar cinco segundos y decidir que mi silencio significa que hablaste demasiado —Mason soltó aire por la nariz, sin intentar defenderse.

Bien, eso ya contaba como progreso.

—Aunque sí hablaste demasiado —añadí.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Eso lo sé

—Leías todas las ediciones de la revista, Mason —la sonrisa desapareció y no pude evitar reír.

—No pienso volver a defender eso —negó bajando la cabeza

Por unos segundos ninguno dijo nada. Su meñique continuaba entrelazado con el mío y, extrañamente, eso hacía más sencillo permanecer ahí.

Habíamos hecho cosas mucho más íntimas que sostenernos por un dedo. Nos habíamos besado, dormido juntos, pasado noches enteras en la misma casa y sobrevivido suficientes momentos incómodos como para perder la cuenta. Aun así, después de más de un año, aquel contacto conseguía ponerme nerviosa. Ridículo.

—Tampoco sé si esto significa exactamente lo mismo que antes —admití— Sigo molesta contigo y no voy a fingir que ya perdoné todo solo porque ahora conozco tus razones —asintió de acuerdo

—No espero que lo hagas —lo miré nuevamente.

No había decepción en su respuesta, ni tampoco aquella culpa que durante semanas convertía cualquier conversación entre nosotros en algo que parecía necesitar una solución inmediata.

Solo lo había aceptado.

—Entonces probablemente necesitemos modificar las reglas —murmuré, moviendo apenas nuestro dedo —la comisura de su boca volvió a levantarse.

—Yo las inventé, supongo que tengo autoridad —me miró

—Qué conveniente —solté una pequeña risa y después regresé la atención hacia nuestras manos— Lo hice porque no quería que tomaras la maleta y volvieras a dar por terminada la conversación. Sí voy a quedarme con Kate y sí puedes llevarme, pero estaba intentando entender todo lo que acababas de decir y tú ya estabas organizando cómo sacarme de aquí antes de que pudiera responder.

—No estaba intentando sacarte

—Si, eso ya lo sé —y lo sabía de verdad.

Ahora, viéndolo desde mi lado, resultaba evidente que Mason se había avergonzado, había terminado confesando exactamente lo que pasó semanas intentando ocultar y mi silencio consiguió hacer realidad el miedo que acababa de admitir: pensó que la respuesta era no.

Por eso regresó a la maleta, era muchísimo más sencillo conducir que quedarse parado frente a mí esperando.

—Solo no quería que volvieras a retirarte antes de escuchar mi parte —continué

Su mirada regresó a la mía y entonces entendí que ahora me correspondía hacer exactamente lo que llevaba semanas exigiéndole. Hablar.

Había cruzado el país furiosa, durante todo el vuelo organicé mentalmente cada cosa que quería reclamarle y ninguna de ellas incluía una reconciliación. Ni siquiera cuando llegué a casa de sus padres estaba segura de qué iba a pasar después de verlo, solo sabía que estaba cansada de descubrir sus decisiones cuando ya no podía participar en ellas.

Después apareció Alicia preguntándome si había hecho algo para que no regresara, luego encontré una fotografía que estuvo en mi oficina antes, ocupando la sala de Mason desde hacía más de un año y finalmente él respondió la pregunta que llevaba demasiado tiempo intentando hacerle.

No se había ido porque quisiera dejarme.

Se había ido porque no sabía cómo quedarse sin seguir esperando algo de mí.

Realmente tenía una habilidad extraordinaria para complicar cualquier cosa.

—Cuando compré el boleto no sabía cómo iba a terminar esta conversación —admití— No vine a Nueva York pensando que iba a convencerte de regresar conmigo ni traía preparada una respuesta sobre lo que iba a pasar entre nosotros. Vine porque estaba furiosa y no quería esperar a que volvieras a Arizona cuando te pareciera conveniente para decírtelo a la cara —me mantuvo la mirada— Pero tampoco crucé el país únicamente porque estuviera enojada contigo —ahí estuvo la parte difícil.



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En el texto hay: musica, amor, fotografia

Editado: 23.08.2026

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