La guardia de veinticuatro horas de Dylan no había sido tan devastadora como otras veces, pero el cuerpo le pasaba factura de todos modos. El cansancio se le acumulaba principalmente en los párpados debido a la falta de sueño crónica. Al salir del hospital, caminó a paso lento por el estacionamiento, buscando la llave de su auto, cuando una voz quebrada lo detuvo a mitad de camino. —¡Doctor Collins! Antes de que pudiera reaccionar, una mujer lo rodeó con un abrazo apretado, llorando de pura gratitud sobre su hombro. —¡Gracias, doctor! ¡Salvó a mi hija! Dylan, aunque sorprendido por la repentina muestra de afecto, sonrió con amabilidad. Le dio unas palma ditas suaves en la espalda y, con mucho tacto y profesionalismo, se separó un poco para mirarla de frente, sin resultar descortés. —De nada... Respondió con voz pausada. —¿Usted es la madre de la jovencita que ingresó anoche por el accidente de auto? —Sí, así es. Soy Stella Wood. Asintió la mujer, secándose las lágrimas con un pañuelo. —No tiene nada que agradecer, señora Wood. Es mi trabajo y me alegra profundamente que la operación haya sido todo un éxito. Le dijo Dylan con una nobleza que lo caracterizaba—. Usted también debe estar exhausta. Vaya a casa a descansar; le daremos el alta a su hija en una semana, dependiendo de cómo vaya mejorando. La mujer asintió conmovida y, buscando en su gran bolso, extrajo una bandeja de comida casera cuidadosamente envuelta, todavía tibia. Se la extendió a Dylan. El médico parpadeó, sorprendido, sintiendo un poquito de pena por recibir un obsequio. —No se hubiera molestado, señora Wood... Pero de verdad se lo agradezco mucho —admitió con una sonrisa tímida. En ese momento, el niño de unos ocho años que acompañaba a la mujer se acercó y se abrazó con fuerza a la pierna de Dylan. —Gracias por salvar a mi hermana mayor, doctor... Susurró el pequeño levantando la mirada hacia Dylan. La señora Wood sonrió con dulzura, mirando al médico. —Por favor, coma algo. Está muy flaquito y se ve muy cansado. Debe alimentarse bien para seguir haciendo milagros.